Por Manuel Rodríguez | Los entusiastas ricoteros tendrán una nueva oportunidad para ver El alucinante viaje de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. La nueva función será en Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131, CABA) el miércoles 25 de febrero.
Se trata de un documental del Comando Luddista estrenado en 2015 que, con material fílmico de la época, da cuenta de la prehistoria de la banda comandada por el Indio Solari y Skay Beilinson, desde sus inicios en La Plata hasta la salida de Gulp!, su primer disco.
Daniel Vidal es parte del equipo de realización de la película y contó a Canal Abierto que “el inicio del documental tiene que ver, primero, con un cariño muy grande hacia la banda”.
“Nosotros decimos que tenemos «ricotitis aguda» -describe-. Veíamos que había algunos libros publicados que contaban algo de la historia, pero muy poco material audiovisual elaborado en detalle, con precisión y con buenas entrevistas. Como los cuatro somos del palo audiovisual, de algún modo dijimos: `Che, hay que hacer la historia´”.
El proceso que dio origen a esa idea derivó en ocho años de viajes de trabajo a La Plata para reconstruir los momentos iniciales de una historia que culminaría con el fenómeno artístico y social más convocante de la historia argentina.
“Era viajar y encontrarte con alguien que formó parte de la vieja guardia de Patricio Rey y que nos aportara alguna foto, algún afiche, algún volante, o la posibilidad de grabar una entrevista. Después nos recomendaba a otra persona, y así fuimos armando todo un mapa, una suerte de puzzle con la historia de los Redondos en la etapa platense”, recordó el realizador.
Una de las riquezas que distinguen a esta producción es el material fílmico aportado por Guillermo Beilinson, cineasta y hermano de Skay, que en esos primeros años fue registrando en Súper 8 y 16mm los primeros pasos del grupo. También realizó cortos de los que participaban los músicos, tanto en ese rol como delante de cámara. Además, en esta película es la entrevista que guía la historia.
“Él era una suerte de factótum de Los Redondos en ese entonces. A su alrededor giraban las figuras de Skay, el Indio, y varios muchachos de la época. Un buen día lo fuimos a ver y nos dijo: `en honor a la verdad, voy a hablar por primera y única vez´. Y ahí nos brindó la única entrevista en la que habló de su paso por Patricio Rey. Es un testimonio que hace las veces de hilo conductor en muchas partes del documental, por el rol que cumplía en ese entonces. A nosotros nos pareció que la forma de encararlo era ir por la figura de Guillermo, que era la figura central”, expuso Vidal.
Y agregó: “él graba el primer recital de Los Redondos; él junta a Indio con Skay; él escribe y realiza una película que se llama Ciclo de cielo sobre viento, una ficción que está en La Plata, dirige los cortos en los que actúa el Indio; organiza una gira, financia en parte las reuniones del 28 de diciembre… La figura en ese entonces era él”.
“En algún punto, Skay e incluso la Negra Poli aún no habían adquirido el carácter que tuvieron después, cuando la banda deja de ser una manifestación multiartística y pasa a ser una expresión más centrada en una banda de rock. Pero eso sucede años después de la salida del primer disco”, planteó el documentalista.
La gesta de Patricio Rey tiene su origen en coordenadas de tiempo y espacio muy particulares: la ciudad de La Plata, caracterizada por su efervescente vida cultural en tiempos de la última dictadura cívico militar. Ninguno de estos aspectos pasa desapercibido en la producción del Comando Luddista.
“Nosotros creemos que una buena historia, aunque nos guste mucho la banda, tiene que poder ser leída, entendida y apreciada por alguien que no sea un gran ricotero. La idea de cumplir con una contextualización histórica en la que se van desarrollando los pasos de Patricio Rey nos pareció y nos sigue pareciendo central a la hora de encarar cualquier tipo de documental. En ese sentido, lo que se cuenta son unos años 70 en un ambiente extremadamente opresivo, con una dictadura cívico-militar acechando a la ciudad de La Plata en forma constante”, señaló Vidal.
“La Plata es una ciudad de estudiantes y que no estuvo ausente de la represión -continúa contextualizando-. Ahí ves a jóvenes que de algún modo intentan mantenerse unidos en esos acontecimientos que eran subterráneos, underground. Los Redondos lo cantan en una canción: `un último secuestro no, el de tu estado de ánimo, no´. Un poco creo que ese era el vector que tenía Patricio Rey entonces. Estaban secuestrando a los amigos, a los estudiantes, y la Argentina vivía momentos realmente oscuros. Patricio Rey era una luz en medio de esa noche”.
“Siendo porteños y habiendo ido muchísimas veces, en diferentes contextos, de La Plata siempre te vas con una historia. Esto es así. Siempre te vas con algo para contar, algo te pasó. Algo de la ciudad y la gente que la habita te atravesó y te dejó marcado. Creo que no se podría dar en otra ciudad porque La Plata tiene ese factor de cruce de estudiantes. En el caso de Los Redondos, no sólo eran estudiantes, sino que algunos eran platenses y otros venían de Entre Ríos, habían estudiado o iban al comedor universitario, y eso los unía. Empezaron a encontrar que había otros jóvenes en la misma sintonía, que hacían música, y que en ese momento las clases sociales, que eran una barrera, podían ser saltadas”, observó Vidal sobre la capital bonaerense.
Desde la edición del corte final, la película tuvo proyecciones en todo el país. Pero no en salas comerciales ni en ciclos continuos. Cada presentación contó con la presencia de alguno de los realizadores. Y tampoco está disponible en plataformas, redes, nubes ni nada que se asemeje.
Sobre este punto, Vidal explicó porqué tomaron esa decisión: “Estamos viviendo tiempos de un aislamiento social muy complejo, en el que hay una exageración cada vez mayor de la individualidad, del show, de no prestarse el espacio en común. Es muy fácil ver una película en términos de consumo. Nosotros no creemos que una manifestación artística se consuma; podemos buscar otro verbo, pero consumir no. Eso es dejarla al sistema de producción, y nosotros no hacemos la película desde ese lugar”.
“La hacemos desde el lugar de considerar que las personas que se acercan a verla tienen algo en común con los que están al lado. Proyectar una película en la que te puedas ver y sentir reflejado, que otro está pasando por algo parecido, poder cantar canciones, charlar después de la función y compartir una bebida en el contexto y la velocidad que vive nuestra sociedad, con una precarización de la vida diaria atroz que no nos da tiempo a racionalizar, estos pequeños espacios de juntarse y compartir son como pequeñas islas, un oasis. Eso tiene que ver con cuidar no solo lo que estás diciendo, sino cómo, dónde y en qué lugar. Eso también lo aprendimos de Los Redondos: hay que generar no solo la pieza, sino el lugar para exhibirla. Excede el marco específicamente audiovisual. No estamos vinculados a una industria, sino más cerca de experiencias epidérmicas con la exhibición”, analizó.
Además de Vidal, el Comando Luddista lo integran Capitán Balurdo, Walter Blanco, Hidroman y Miguel Funes. El realizador explicó que el nombre del colectivo “tiene un claro homenaje a Ned Ludd, ese líder que se oponía al avance de la tecnología, los `rompemáquinas´, pero detrás de eso hay cosas mucho más densas. También, siguiendo el principio rector del placer, entendíamos que esto tenía que ser algo que disfrutáramos, un juego, algo lúdico. Y la palabra comando tiene que ver con que, si bien somos amigos y hacemos otras cosas en común, los cuatro nos juntamos específicamente para hacer el documental de los Redondos. Es un grupo de personas que se reúne para una tarea específica. En este caso, una magnitud inmensa que bien lo vale: hacer el documental sobre la banda que amamos”.
“Los ludditas no se oponían a la máquina per se, sino a las condiciones en las que se daba la instrucción del trabajo artesanal, que los iba a transformar a ellos en máquinas. Y no estaban muy errados. Si ves el desarrollo del capitalismo, estamos a un paso de esa imagen de Los Simpson con un iPad con un látigo. Cuando mirás un poco más, te das cuenta de que el algoritmo puede ser una entelequia, pero detrás hay seis o siete tipos que se enriquecen a una velocidad inusitada. Creo que en algún momento no muy lejano el sistema tendrá que modificarse, porque es insostenible”.


