Redacción Canal Abierto | El abordaje de la flotilla humanitaria Global Sumud por parte del ejército de Israel vuelve a poner en el centro de la escena el bloqueo sobre la Franja de Gaza y sus efectos humanitarios sobre la población civil. A su vez, expone la violencia que viene aplicando la administración de Benjamín Netanyahu sobre quienes denuncian el genocidio y se muestran solidarios con el pueblo palestino.
En ese marco, el activista argentino Pablo Giachello, legislador bonaerense por el Frente de Izquierda y integrante de la misión interceptada, narró cómo fue el operativo militar, las detenciones ilegales, violencia física y tratos degradantes por parte de las fuerzas israelíes.
La flotilla, integrada por decenas de embarcaciones y activistas de distintos países, tenía como objetivo llevar ayuda humanitaria y visibilizar la situación en Gaza, sometida a un bloqueo que organizaciones internacionales consideran violatorio del derecho internacional. Global Sumud Flotilla se define como una iniciativa civil, no violenta, orientada a abrir un corredor marítimo para el ingreso de alimentos, medicamentos y suministros básicos.
Según el testimonio de Giachello, el operativo israelí se produjo en aguas internacionales, lo que refuerza las denuncias de ilegalidad: “Nos interceptaron, nos redujeron y nos trasladaron por la fuerza”. El dirigente también aseguró que durante el procedimiento hubo golpes, amenazas y situaciones de extrema violencia.
Las denuncias coinciden con reportes de otros participantes de la flotilla. Activistas detenidos señalaron haber sido “atados, cegados e inmovilizados”, además de sufrir agresiones físicas durante el abordaje. En algunos casos, incluso, se reportaron heridos y privación de necesidades básicas tras la captura.
Giachello —militante del Partido Obrero— formó parte de la delegación internacional que intentó romper el cerco sobre Gaza. Tras la intercepción, fue detenido junto a otros activistas, en un operativo que distintos gobiernos y organismos calificaron como violatorio de normas internacionales.
Si bien la mayoría de los militantes ya fueron liberados, la Justicia israelí resolvió extender la detención de los activistas humanitarios Thiago Ávila y Saif Abu Keshek por seis días más.
En su testimonio, Giachello también apuntó contra la narrativa oficial israelí que intenta vincular estas iniciativas con organizaciones armadas. “Somos civiles, llevamos ayuda. Lo que buscan es criminalizar la solidaridad”, sostuvo.
Organizaciones de derechos humanos y gobiernos de distintos países exigieron la liberación de los detenidos y el respeto a sus garantías básicas. En paralelo, se multiplican las denuncias por torturas y tratos crueles durante las detenciones, que Israel rechaza.
El episodio vuelve a exponer los límites del derecho internacional frente a conflictos geopolíticos y la criminalización de acciones humanitarias. Mientras tanto, la situación en Gaza continúa deteriorándose, con una población civil sometida a condiciones extremas y crecientes restricciones para el ingreso de ayuda.
Lejos de desarticular estas iniciativas, la represión parece reforzar su visibilidad. “Lo que vivimos confirma por qué es necesario seguir denunciando a este fascismo del siglo XXI”, concluyó Giachello.

