“Estrenar esta película en este contexto es un acto de resistencia”

En el documental “Recuperar el futuro”, Eduardo Schellemberg muestra la historia de COTRAMEL, la empresa recuperada tras el cierre de Canale. Se proyecta todos los miércoles de julio en el Centro Cultural de la Cooperación.
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Redacción Canal Abierto | En 2018, la planta envasadora de la empresa Canale, ubicada en Llavallol, partido de Lomas de Zamora, cerró sus puertas. La firma declaró la quiebra y envió 86 telegramas de despido. Sin indemnización, sin preaviso, sin nada. Pero los trabajadores no aceptaron el veredicto y montaron un acampe que duró cuatro meses, bloquearon el ingreso para impedir que se llevaran las máquinas y, con el tiempo, se organizaron en una cooperativa que hoy se llama COTRAMEL: Cooperativa de Trabajo Metalúrgico de Llavallol. Casi 50 obreros, muchos de ellos técnicos calificados con décadas de oficio, sostienen la producción de latas para alimentos, pinturas y productos químicos, defendiendo una fuente de trabajo que la patronal quiso extinguir. Esta es la historia que atraviesa Recuperar un futuro, el documental de Eduardo Schellemberg que desde este miércoles 1° de julio se proyecta en el Centro Cultural de la Cooperación (Corrientes 1543), todos los miércoles del mes a las 20 horas.

El primer acercamiento del director a esta historia fue casi casual. Periodista con trayectoria en televisión, fue a cubrir una nota de color para un noticiero de televisión: una metalúrgica de Llavallol recibía a chicos de escuelas técnicas para que hicieran sus primeras prácticas. “Fuimos a hacer esa nota y me encontré con toda la historia que había detrás”, recuerda el Schellemberg en diálogo con Canal Abierto.

Al inicio del rodaje, la situación de COTRAMEL era extremadamente frágil: dependían de una medida cautelar y la amenaza de desalojo era una espada de Damocles que podía caer en cualquier momento. Durante el gobierno de Macri, y con María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires, se había dado de baja toda contemplación hacia las empresas recuperadas, dejando caer quiebras y desalojando fábricas tomadas. El caso de COTRAMEL era uno más en esa lista de incertidumbre.

Lejos del panfleto o de la crónica triunfalista. Schellemberg eligió el registro de observación: la cámara convive con los trabajadores, los sigue en la producción, en las asambleas, en los momentos de mayor incertidumbre. “Cuando los protagonistas ya no miran la lente, ahí empieza el verdadero trabajo. Hay una búsqueda visual basada en los claroscuros, en esa luz industrial contrastada que acompaña la incertidumbre que viven los trabajadores”, explica el director.

El trabajo de acercamiento requirió tiempo, dedicación y respeto. “Hay cosas que naturalmente pude grabar, hay cosas que no y se respetaba. Ellos no pusieron objeción a ningún registro. En un documental de observación, cuando los protagonistas ya no miran la lente, ahí empieza el verdadero trabajo del documentalista: poder capturar escenas que te permitan registrar una historia”, señala Schellemberg.

El documental sigue el arco dramático de la lucha judicial. La cautelar que los mantenía en pie, la espera, la incertidumbre, hasta que finalmente el fallo favorable. Pero Schellemberg aclara que si la derrota hubiera sido el desenlace, también lo hubiera registrado: “Uno registra la realidad. Si terminaba mal, terminaba mal, y había que registrarlo igual. No se trata de manipular la realidad bajo ninguna circunstancia. Era un documental de seguimiento, de observación, justamente para ver en qué desembocaba eso, para dar testimonio”.

Y pone sobre la mesa un debate pendiente: la necesidad de un marco legal para las empresas recuperadas. En 2020, el entonces diputado Leonardo Grosso, cuya presencia también tiene su peso en los 89 minutos de metraje, presentó un proyecto de ley para dar estabilidad jurídica a estas experiencias, pero nunca prosperó. “No se puede vivir en un eterno presente pensando que mañana te pueden desalojar. Necesitan proyectar inversiones, incorporar tecnología, contratar trabajadores nuevos. Necesitan pensar qué va a pasar dentro de veinte año”, reflexiona el realizador.

El documental se estrena en el contexto menos propicio para el universo que narra: la Argentina de Milei, donde colectivismo, cooperativismo y hasta industria parecen ser malas palabras. Para Schellemberg tiene un significado político claro: “Es un acto de resistencia. Todo, la educación, la salud, la cultura, el arte, está en una situación de resistencia. Esto es un granito de arena”.

Recuperar un futuro se proyecta todos los miércoles de julio en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, un espacio históricamente vinculado al cooperativismo. Allí, el público podrá ver la historia de los trabajadores que eligieron luchar por su sustento y convertir la adversidad en victoria.