Elecciones en Brasil: “Es una disputa entre la nación y un imperio en descomposición”

Este 4 de octubre tendrán lugar los comicios con mayor impacto internacional de la región. “En esta elección se ponen de un lado, la soberanía y la democracia, y del otro, Donald Trump”, señala el periodista Leonardo Wexell Severo. Lula frente al desencanto por lo que faltó.
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Publicado 25/09/2026

 Por Nahuel Croza | El domingo 4 de octubre la mayor democracia latinoamericana va a las urnas para elegir a su próximo presidente. Luiz Inácio Lula Da Silva intentará conquistar su cuarta presidencia, yendo por la reelección tras su retorno al Planalto luego de pasar 580 días en prisión -entre 2018 y 2019- por cargos de corrupción posteriormente anulados por la justicia de Brasil.

“En estas elecciones vamos a elegir al presidente, dos tercios del Senado, más de cuatro 400 diputados federales, a los diputados estatales y los gobernadores. Es una elección extremadamente importante en la cual están involucradas 155 millones de personas de los 215 millones de brasileños y brasileñas”, explica en diálogo con Canal Abierto el periodista gaúcho Leonardo Wexell Severo. “En esta elección se ponen de un lado, las fuerzas de la soberanía y de la democracia, y del otro, Donald Trump. La disputa no se da entre Lula y Flávio, el hijo de Bolsonaro. Esto ya sería algo fuerte porque el tipo es un fascista con todas las letras, que plantea ir contra el Supremo Tribunal de Justicia (STF) para liberar a su padre”.

Jair Bolsonaro está preso, condenado a 27 años de reclusión por la Justicia brasileña acusado de liderar un intento de golpe de Estado para impedir la asunción de Lula en 2022. Desde su prisión en Brasilia nominó a su hijo, ex senador y hasta 2021 imputado por cargos de fraude, malversación, blanqueo de dinero y organización criminal junto a otras 16 personas implicadas en el caso de las “rachadinhas” -se llama así a la práctica de desviar una parte de los salarios de los asesores parlamentarios por parte del propio político que los contrató. El senador carioca también tiene vinculación con las milicias, grupos paramilitares que controlan extensas áreas y favelas de Rio de Janeiro.

“Bolsonaro padre también es responsable por la muerte de 700 mil brasileños debido al COVID, sin tomar en cuenta a la gente que murió de hambre, en el marco de una toma de decisión de no aplicar la vacuna e identificando a ésta como algo malo”, sostiene el investigador de Hora do Povo.

“Flávio enarbola la bandera estadounidense y hace campaña con muñecos de Trump deteniendo a Lula. Su hermano Eduardo, hasta hace poco diputado, ahora hace lobby para empresas estadounidenses y el propio gobierno norteamericano intentando imponer una práctica en contra de nuestras industrias, en contra de las empresas nacionales y haciendo un lobby descarado”.

¿Leo, cómo se explica que a pesar de todo esto, los Bolsonaro tengan ascendente sobre gran parte de la población de Brasil?

-Las últimas elecciones fueron bastante parejas. Lula ganó por el 50,9 contra 49,1 y las últimas encuestas vuelven a repetir esos números. ¿Por qué? Los medios de comunicación y las redes de internet con Facebook, Instagram, X, TikTok, toda la estructura articulada trabajando para instalar afirmaciones y mentiras, de modo que cuando vas a dar una respuesta ellos ya tienen diez nuevas fake news preparadas. Lo que se ha descubierto con Fernando Cerimedo, el golpista argentino preso en Bolivia por intentar asesinar a su compañera embarazada, es que es un agente de la CIA que trabaja en función de los intereses norteamericanos con granjas de bots; haciendo contrainformación, desinformación, manipulación.

Hubo muchos aciertos del Gobierno desde el punto de vista de la política social, hubo aumento de los sueldos, hubo revaloración de los trabajadores, pero muy distante de lo que la población esperaba, una inversión social muy tímida en contraposición con lo que el gobierno cedió a la banca privada, al capital especulativo. Hoy tenemos una gran parte de los recursos manipulados por la banca y el sistema financiero. Y eso saca dinero de la salud, de la educación pública, saca dinero de la infraestructura. 

Hay un sentimiento de una parte importante de la población de que el Gobierno Lula debería haber hecho mucho más de lo que hizo. En la primera vuelta una gran parte de los y las votantes van a votar en rechazo al gobierno, un voto de “castigo” ante esa expectativa de que se debería haber hecho mucho más de lo que se hizo. Un voto de castigo sin tener la dimensión, en un primer momento, de lo que puede pasar si esos tipos vuelven a tomar el poder. Ya están hablando de que Rubio, el secretario de Estado de Estados Unidos, va a participar activamente del comando de transición en caso de que Flávio Bolsonaro llegue al poder.