Las librerías independientes, al límite

La Federación que nuclea a librerías de todo el país declaró la “Emergencia Librera” ante el desplome de las ventas y el aumento de los costos. La Fundación El Libro advierte que el cierre de estos establecimientos podría debilitar “aún más la formación lectora”.
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Publicada 01/10/2026

Redacción Canal Abierto | En el marco de una fuerte caída de consumo que ya lleva nueve meses en picada, las librerías independientes están tocando fondo.

En un comunicado, la Federación Argentina de Librerías, Papelerías y Afines (FALPA) declaró la “Emergencia Librera” y reclamó medidas urgentes a los gobiernos nacional, provinciales y municipales para sostener la red de comercios del sector.

Menos ventas, más costos

La dimensión del deterioro quedó plasmada en números gracias a una encuesta nacional realizada por FALPA sobre una muestra representativa de aproximadamente 1.200 librerías independientes de todo el país. El relevamiento compara la situación entre 2023 y 2026 y muestra una caída de las ventas reales muy superior al aumento de los costos.

“Tomando 2023 como base 100, las ventas reales cayeron a 58,5, lo que representa una disminución del 41,5%, mientras que los costos operativos aumentaron a 131,1, un 31,1%”, señala la Federación. En el mismo período, “la cantidad de libros vendidos cayó un 25%”, detalla.

Como consecuencia, la entidad solicitó de los distintos niveles del Estado “medidas urgentes para sostener la red de librerías independientes de la Argentina”.

Rol social

Por su parte, la Fundación El Libro —que nuclea a distintas cámaras y federaciones y organiza cada año la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires— respaldó el planteo y e hizo foco en la importancia de que “cada localidad o pueblo de la Argentina” tenga su librería.

Su presencia es “una condición indispensable para el desarrollo federal, la democratización del acceso a la lectura y la formación ciudadana”, sostiene la Fundación. Y agrega que estos establecimientos no sólo comercializan libros, sino que son también espacios que “garantizan la bibliodiversidad, dan visibilidad a sellos editoriales pequeños y medianos, y ofrecen la mediación comprometida de los libreros”.

El argumento adquiere particular relevancia en este escenario educativo. FALPA, de hecho, recuerda que la crisis del sector se desarrolla “en un contexto de deterioro de los índices de lectura y comprensión lectora”.

“Si estos espacios cierran, se empobrece el ecosistema editorial, se profundiza la desigualdad en el acceso al libro y se debilita aún más la formación lectora en nuestro país”, aporta la Fundación El Libro, y sintetiza: “Defender a las librerías de barrio y de cada pueblo de la Argentina es defender el corazón de nuestra cultura”.