RIGI y desregulación: las inversiones no llegan, pero los dólares se van

Un informe económico advierte que las inversiones cayeron, en lugar de crecer, luego de las desregulaciones. Y, a contramano del relato oficial, los datos muestran que las actividades exportadoras demandan más dólares de los que generan. ¿A dónde va este modelo?
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Ilustración: Marcelo Spotti

Publicado 14/10/2026

Redacción Canal Abierto | Si bien la promesa del gobierno de Javier Milei fue, y es, que la liberalización de la economía y los beneficios a los grandes capitales –como el RIGI– impulsarían las inversiones, los datos muestran otra dinámica.

La paradoja de la economía argentina radica en que, mientras los sectores vinculados a la explotación de recursos naturales avanzan, la actividad general cae, la inversión no despega y una parte de las divisas generadas termina saliendo del país.

En base a esos datos, un informe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO) titulado Hacia un modelo de enclave exportador, advierte que la expectativa oficial de un derrame desde los sectores más competitivos hacia la economía en su conjunto, no está ocurriendo.

Con un funcionamiento “similar al de los sistemas coloniales”, el documento advierte: “Se evidencia un creciente perfil de economías de enclave: pequeñas economías dentro de nuestra economía, autónomas y sin encadenamientos productivos”.

Una economía a dos velocidades

Los indicadores de actividad de julio reflejan esa divergencia. Según los datos del INDEC procesados por el centro liderado por el economista Andrés Asiain, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) cayó un 1,4% interanual y un 2,9% mensual desestacionalizado. En la apertura por sectores, en cambio, la minería y los hidrocarburos crecieron un 8,4% interanual, mientras que el sector agropecuario avanzó un 0,7%.

Así, mientras las actividades primarias vinculadas a la exportación se sostienen, los sectores que dependen de la demanda interna se hunden. Y no hay miras de mejora, sino al contrario.

“La esperanza de una reactivación generalizada impulsada por los sectores primarios parece ir evaporándose a medida que avanza la profundización del modelo liberal”, detalla el CESO.

Luego agrega: “El discurso oficial defiende estas medidas con el argumento usual de que sin un marco normativo liberal no habría suficientes inversiones que estimulen el crecimiento. De hecho, incluso desde la oposición, muchas veces se asume que, a pesar de la entrega de soberanía y de recursos que implican dichas leyes, las empresas reaccionan positivamente a las mismas aumentando sus planes de negocios en Argentina. Sin embargo, lejos de observarse un boom inversor, las estadísticas evidencian un estancamiento sectorial que acompaña el ritmo de la economía en su conjunto”.

En números, el informe señala que la inversión promedio anual en agro, minería, petróleo y gas durante 2024 y 2025 fue un 11,3% inferior a la registrada entre 2021 y 2023, durante el gobierno de Alberto Fernández.

En hidrocarburos, la evolución más reciente tampoco muestra una recuperación. De acuerdo con las cifras de la Secretaría de Energía citadas por el CESO, la inversión mensual promedio en exploración y producción (upstream) cayó un 6,9% entre los períodos 2025-2026 y 2023-2024. Además, el acumulado de 2026 registró una baja interanual del 20%.

Los dólares que se van

A contramano de lo esperado, la liberalización de las condiciones para operar e invertir no garantiza que los dólares generados por las exportaciones permanezcan en la economía local ni que se reinviertan en nuevas actividades productivas.

“La liberalización de las condiciones de inversión para los flujos de capitales transnacionales (o transnacionalizados locales), tanto al presente como hacia el futuro producto del RIGI, genera un drenaje permanente de divisas de la economía local. Entre 2025 y 2026, el sector de hidrocarburos generó una demanda por motivos financieros de US$ 4.832 millones. Lejos de atraer capitales, el modelo liberal permite que se vayan”, señala el CESO.

En este contexto, durante septiembre las reservas internacionales cayeron US$ 4.697 millones. En agosto, el superávit comercial de US$ 2.464 millones tuvo que convivir con salidas por intereses y dividendos de US$ 1.651 millones y compras de dólares para atesoramiento por US$ 2.677 millones. En paralelo, el riesgo país superó los 650 puntos, después de haber tocado un mínimo de 405 en julio.

Ilustración: Marcelo Spotti