Por Melissa Zenobi | Luego de un 2016 caracterizado por los despidos, las suspensiones y la flexibilización del mercado laboral, pareciera que la tendencia es la consolidación. Si bien en los últimos meses se crearon algunos puestos de trabajo de manera aislada, no alcanzan a suplir la caída del año pasado y mucho menos contempla a quienes estaban desocupados, ni a los jóvenes que deben incorporarse a la vida laboral. Luis Campos, Coordinador del Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma, habló sobre esta tendencia, su impacto en la conflictividad social y en la creciente criminalización de la protesta.

 

-Con lo que está pasando en los diferentes sectores del Estado -una ola de despidos que comenzó el año pasado y no se detiene, más los despidos y suspensiones el ámbito privado-, pareciera que la situación del mercado de trabajo se agrava ¿Esto es así?

-En estos últimos meses, lo que se viene viendo es la consolidación de una tendencia que lleva por lo menos un año y medio -desde el cambio de gobierno-, que tuvo que ver con una afectación del conjunto de los trabajadores por una doble vía. Recordemos la frase del por entonces Ministro de Economía, Alfonso Prat Gay, que dijo que cada sindicato debería pensar dónde le aprieta el zapato. Allí lo que planteaba era “no pidan mucho salario porque van a poner en riesgo los puestos de trabajo”. De esta manera, ponía a los trabajadores frente al dilema de tener que elegir entre estas dos cuestiones. Lo cierto es que en este año y medio, tanto las políticas del gobierno nacional, como de los empleadores en general, avanzaron tanto sobre los trabajos, como sobre el salario

-¿Cómo está la situación en el sector privado?

-Mauricio Macri salió a decir en estos días que hace 7 meses que se están creando puestos de trabajo en el sector privado registrado, es decir en el sector formal de la economía. Si uno mira los datos agregados -es decir los del conjunto del mercado de trabajo-, efectivamente en los últimos meses la cantidad de trabajadores registrados en el sector privado viene creciendo muy lentamente. Se trata de un aumento casi marginal que no llega a compensar la caída que se experimentó entre los meses de noviembre de 2015 y julio de 2016. Si uno mira la película a largo plazo, lo que se ve es una caída muy fuerte en el 2016 y luego una estabilización con un muy leve crecimiento que, en términos absolutos, no llega a compensar aquella caída

-Y esto es sin tener en cuenta a los jóvenes que deben incorporarse al marcado de trabajo

-Si además se incorpora el aumento poblacional en Argentina, estamos en déficit. Es decir, que teniendo en cuenta éste factor, la cantidad de trabajadores debería crecer al 1% anual para estar estabilizado. Con lo cual si se ve el panorama general, lo que estamos comprobando es que el mercado de trabajo está muy paralizado: no se están creando los puestos de trabajo necesarios para dar respuesta a los trabajadores desempleados y para los que se van incorporando al mercado de trabajo. Esto va muy vinculado a una actividad económica que todavía no arranca. Más allá de las declaraciones de buena voluntad de los funcionarios, en la medida que las ventas no crezcan, que las fábricas no produzcan, que el Estado no tome iniciativas para incorporar mayor cantidad de trabajadores en áreas que hacen falta, el mercado de trabajo va a seguir mostrando este comportamiento anémico de los últimos meses

-También hay una apuesta muy fuerte del gobierno para ir en contra de la organización de los trabajadores ¿No es cierto?

-Esta no es una intención sólo del gobierno, sino del conjunto de los empleadores, y que no empezó con el cambio de gestión, sino que ha sido una constante del intento de los empleadores de frenar la organización de los trabajadores, de ponerle límites. Obviamente esto se agudizó con este gobierno, donde aparece una profundización de ese proceso y de las peores líneas que ya aparecían en la gestión anterior, respondiendo a un interés muy claro de los empleadores de ponerle límite a la organización de los trabajadores. Es cierto que lo que se está verificando en muchos casos es que pareciera que los patrones tienen más vía libre para actuar. Ejemplo de esto es la situación que atraviesan los trabajadores del Bauen, donde la amenaza de desalojo está ahí presente; también hay una avanzada muy fuerte en relación a los trabajadores del azúcar en Salta y Jujuy que en los últimos años desarrollaron procesos organizativos muy interesantes y, por ejemplo, en el Ingenio San Martín de El Tabacal, el nuevo gerente de recursos humanos es un viejo conocido de los empleadores que implementó el plan “antisindical” en la empresa Kaft en año 2008. Hay estudios de abogados que tienen estrategias armadas y se van moviendo por las empresas vendiendo este servicio de des-sindicalización, para desarmar la organización. Esto cuenta con el aval del gobierno provincial de Urtubey, que es el mismo gobierno que estaba antes del cambio de gestión. Estas continuidades tienen que ver con el interés de los empleadores que, en algunos casos, parecen sentirse con un vía libre para avanzar sobre los trabajadores

-¿Cómo se observa la resistencia de estos trabajadores a los avances patronales?

-En el último tiempo lo vienen resistiendo con conflictos de alta intensidad, en San Martín de El Tabacal hubo 70 días de paro, con causas penales, represiones de bala de plomo, intentos de desafueros y despidos de dirigentes y activistas sindicales. También es cierto que en los últimos tiempos se ve una masividad muy amplia: desde el paro del 6 de abril hasta las distintas movilizaciones en la cual participaron las distintas centrales sindicales. Otro ejemplo son los trabajadores de la educación que en la mayoría de las provincias están en conflicto, tratando de evitar que el salario real se siga deteriorando, con lo cual la formas de resistencia siguen siendo las clásicas: el conflicto, la huelga, la negociación. Sin embargo, el desafío pendiente tiene que ver con cómo pasar de estrategias que tienen un componente defensivo mucho más importante que el de hace unos 7 u 8 años, cuando parecía que era una etapa de recuperación o conquista de nuevos derechos. Lo cierto es que los conflictos ahora parecen tener un componente mucho más defensivo, y eso genera algunos interrogantes para pensar las estrategias de organización y de acción de los trabajadores

-¿Creés que esta situación de creciente represión y criminalización de la protesta se puede llegar a agudizar?

-No me gustaría hacer futurología, pero sí podemos marcar -y se ve claramente en los informes que elaboramos desde el Observatorio del Derecho Social- es que la pendiente es creciente. La represión viene in crescendo, viene profundizándose. No empezó con el cambio de gobierno, venía desde antes, pero en el último año y medio se ha agudizado y no hay señales que indiquen que esto vaya a interrumpirse o menguar sustancialmente. Aunque esto no quiere decir que vamos a asistir a mayores actos de represión contra los trabajadores, si la curva que viene tomando la conflictividad sigue siendo el que hay hasta ahora, es un escenario que no puede descartarse

 

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