Redacción Canal Abierto | La alarma sonó el lunes 24 por la mañana, cuando tocó los $18. Desde entonces no ha bajado y al cierre de esta nota se encontraba en $18,10, en su versión “blue”. Permitir un dólar en disparada a tres semanas de las PASO parece una actitud poco inteligente, sobre todo con votantes tan sensibles a las devaluaciones y corridas cambiarias como los argentinos, cuyas memorias y bolsillos todavía recuerdan la hiperinflación, el corralito y la pesificación con el CER.

Sin embargo, el Banco Central se mantiene expectante y no interviene pese a los reclamos de los encargados de la campaña de Cambiemos quienes temen que esta suba eche leña al fuego de un humor social ya bastante crepitante. Ante esta pasividad cabe preguntarse: ¿a quién le conviene un dólar alto?

En junio hubo factores internos y externos que aceleraron el aumento del dólar. El más importante de ellos es que el resultado de la elección de medio término no se vislumbra tan buena para el Gobierno como los mercados esperaban. Por “mercados” hablamos, claro, de capitales especulativos que ven con buenos ojos a un oficialismo hecho a su medida. El Banco Central absorbe pesos a través de las Lebacs a cortísimo plazo, y las que son a 30 días son la mayoría. Como consecuencia, hace una semana vencieron 500 mil millones de pesos en Lebacs de los cuales un 20% no se renovaron.

En este escenario, uno de los principales beneficiarios de no intervenir es, justamente, el  Banco Central que con un dólar alto mejora sustancialmente su balance. “El Central, por un lado, está acumulando pasivos muy altos a través de las Lebacs con tasas de interés altas. Y, por el otro, tiene activos en dólares obtenidos a través de la principal herramienta de política económica que ha tenido el Gobierno que es el endeudamiento externo. Muchos de esos dólares que ingresaron tomando deuda están depositados en el Banco Central de parte del Tesoro, dispuestos a ser vendidos en cualquier momento”, explica Alejandro López Mieres, economista especialista en finanzas y miembro del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas.

Con un dólar inmóvil y los pasivos aumentando a la velocidad de la tasa de interés, el Central tiene un desbalance fiscal cada vez más pronunciado. Pero cada punto de devaluación mejora su activo y compensa la pérdida por tasa de interés de las Lebacs.

Además del Central, hay muchos sectores que están brindando. Uno de ellos es el sector exportador, liderado por los agropecuarios. Y otro, por supuesto, es el sector empresario, que venía presionando al Gobierno en relación a la competitividad. En otras palabras: un dólar más alto significa salarios más bajos.

Es así que en una medición rápida de costos y beneficios, el Gobierno apuesta a contentar a sus socios inmediatos, equilibrar las cuentas y arriesgar un poco ante el electorado. Aunque el riesgo no es tan alto si consideramos que la intención es evitar que esta suba impacte en los precios de forma relevante.

“Si uno analiza la dinámica del dólar tiene un dólar atrasado, un evento externo o interno que lo hace subir, y la estabilización. Esta secuencia de suba-estabilización cuando se la grafica es una curva de suba que va acompañando por debajo la tasa de interés.  Si lo sostienen en $18 y no impacta en los precios también van a intentar mostrarlo como una señal de fortaleza”, agrega López Mieres.

Mientras, desde el entorno del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, aseguran que “los argentinos tenemos que acostumbrarnos a un tipo de cambio flotante”.