Redacción Canal Abierto | Para los referentes de los movimientos sociales no fue una novedad el endurecimiento de la postura gubernamental que exhibieron los funcionarios en la reunión que se llevó a cabo en la mañana del viernes 1 de septiembre. Entienden que se trata de otro síntoma en la política de cierre de filas que viene aplicando la gestión Cambiemos en las últimas semanas, sobre todo tras la movilización de la CGT del 22 de agosto.

El tenso encuentro lo protagonizaron Daniel Menéndez (Barrios de Pie),  Juan Grabois (CTEP), Federico Mariño (CCC), y Emilio Pérsico (Movimiento Evita); y de parte del Estado la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, y ministro de Trabajo, Jorge Triaca.

“Fue una reunión negativa donde el Gobierno planteó que no va a destinar los recursos que se habían consensuado para la Ley de Emergencia Social”, sentenció Daniel Menéndez. Según informaron los movimientos sociales, el Ejecutivo nacional implementó sólo el 30 por ciento del presupuesto, mientras que desde el oficialismo aseguran que ya porcentaje alcanza el 75.  “No hay margen para ese recorte, dejan sin respuesta a decenas de miles de familias”, lanzó el referente de Barrios de Pie.

Por su parte, el dirigente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), Juan Grabois también salió al cruce y calificó la postura oficial como “una provocación más”.

Según los dirigentes que protagonizaron el cónclave, la postura oficial expresó un endurecimiento contra el reclamo social y un quiebre en el diálogo. “Tras la reunión resolvimos convocar a una jornada nacional de lucha para el miércoles 6 de septiembre. Vamos a movilizarnos para reclamar alimentos a las puertas de los grandes hipermercados de todo el país”, informó Juan Carlos Alderete, coordinador nacional de la Corriente Clasista y Combativa (CCC).

Todo indica que, de no obtener una respuesta o una nueva convocatoria al diálogo, los “cayetanos” – como se conoce al triunvirato (CTEP, CCC y Barrios de Pie) que protagonizó las marchas de los dos últimos años por el Día de San Cayetano – endurecerían las medidas de fuerza. Si bien todavía no hay fecha ni cuál sería la modalidad, se espera la convocatoria a una jornada de lucha para dentro de 15 días que podría incluir cortes de ruta y ollas populares en todo el país.