Por Leonardo Vázquez | Luego de cinco años y un día de audiencias, 29 genocidas y represores de los grupos de tareas de la ESMA escucharon el fallo que les anunció que pasaran lo que les quede de vida en una cárcel, por haber cometido crímenes de lesa humanidad en el campo de exterminio más grande del terrorismo de Estado en Argentina. Otros 19 recibieron penas de entre 8 y 25 años de prisión, lo que completa un fallo acorde a la magnitud histórica de este proceso, iniciado el 28 de noviembre de 2012.

Un día de sol

La jornada comenzó pasado el mediodía en la sala AMIA de Comodoro Py, donde familiares, sobrevivientes y periodistas colmaron la pecera que se encuentra detrás del salon central, en el que abogados e imputados escucharon durante cuatro horas la lectura de sentencias, que comenzó apenas pasadas las 4 de la tarde. Afuera, un pequeño escenario con una pantalla gigante rodeado de varios gacebos, sirvió para que el resto de los involucrados que no pudieron o no quisieron ingresar al tribunal -junto a los organismos de derechos humanos, organizaciones sociales, políticas, gremiales y estudiantiles- pudieran seguir de cerca cada minuto del final del juicio que ya dejó una marca imborrable en el camino de Memoria, Verdad y Justicia de nuestro país.

La concentración, que se fue renovando y se mantuvo aun cuando las luces del Tribunal Oral Federal N°5 se habían apagado, estuvo decorada por medios de comunicación de todas las latitudes, que tanto adentro como afuera del edificio demostraron interés por el juicio de derechos humanos más amplio y extenso del mundo. Holanda, Alemania, Rusia, Venezuela, Brasil, Francia, México, Uruguay, España, entre otros, enviaron a sus cronistas.

Lás condenas fueron leídas en orden alfabético por apellido de imputado, por lo que El Tigre Acosta inauguró la lista, y Ernesto Frimon “El Maestro” Webber, tuvo que contener la ansiedad para escuchar la pena máxima que le tocó en suerte, por haber sido el as de la picana eléctrica de la ex Escuela de Mecánica de la Armada.

No soplaron vientos de cambio

En las últimas semanas, entre familiares y abogados querellantes, y hasta entre los represores, empezó a correr el rumor de que los jueces del tribunal, Leopoldo Bruglia, Adriana Palliotti y Daniel Obligado, habían filtrado el dato de que los acusados por participar en los vuelos de la muerte, juzgados por primera vez, serían absueltos, junto a varios imputados. En tiempos de retrocesos en materia de derechos humanos, de liberaciones de condenados, domiciliarias, dosporunos, y complicaciones de todo tipo para hacer avanzar las causas, a tono con las ideas y el discurso del Gobierno, la expectativa sobre lo que podría llegar a suceder era confusa. Sin embargo, el fallo condenatorio se elevó a la altura de lo razonable, para una megacausa que duró cinco años, en la que se analizaron otros siete de secuestros, torturas, asesinatos, violaciones, trabajo esclavo, y todo tipo de atrocidades cometidas en el Centro Clandestino de Exterminio más oscuro de la larga noche que comenzó el 24 de marzo de 1976.

En la otra vereda de las consideraciones, las seis absoluciones y algunas penas muy por debajo de lo solicitado por las partes acusadoras (que serán apeladas) representan una señal de preocupación.

El juicio en números

Se revelaron 789 casos en 410 audiencias. Originalmente los imputados eran 68, pero 11 fueron beneficiados por la muerte y otros 3 apartados por deficiencias en su salud. De los 54 que llegaron hasta hoy, 29 fueron condenados a perpetua, 20 de ellos por primera vez. Otros 19 recibieron penas de entre 8 y 25 años. Un total de 10 represores se fueron directamente a su casa, sumando los absueltos con los 4 que recibieron castigos menores, que el tribunal dio por cumplidos contemplando el tiempo de prisión preventiva que pasaron hasta ayer.

Alfredo Astiz no perdió la oportunidad de provocar los familiares de sus propias víctimas y estuvo en su silla con el libro “Mentirás tus muertos”, del ex carapintada indultado José D’Angelo.

Otros de los tristemente célebres que fueron condenados son los jefes Ricardo Cavallo, Juan Antonio Azic, Miguel Donda, Antonio Pernías, Jorge Radice y Carlos Guillermo Suárez Mason.

Del total de los señalados, sólo dos son civiles: El “partero” Jorge Luis Magnacco recibió una pena de 24 años, y como no quebró el pacto de silencio, se llevará a la cárcel sus secretos sobre cientos de niños nacidos en la ESMA.  El otro civil fue un alto funcionario de la dictadura: Juan Alemann, ex secretario de Hacienda de José  Alfredo Martínez de Hoz, que fue reconocido en una visita al campo de concentración, pero que hoy fue premiado con una absolución.


Los vuelos de la muerte

Fue una de las causas emblemáticas del trayecto judicial, porque nunca antes habían sido juzgados, y por lo simbólico de  la siniestra metodología de eliminación de secuestrados por la cual las víctimas eran arrojadas vivas al Río de la Plata desde los aviones de la Armada. Además de siniestra, letal, porque no se registraron sobrevivientes, lo que le quita peso a la prueba y por eso este tramo de la causa se convirtió en un gran interrogante, hasta ahora.

Nadie dudaba de que la estructura burocrática y la sistematicidad que convirtieron a los vuelos en una práctica habitual de los asesinos estaban suficientemente probadas, pero por la falta de documentaciones y la ausencia de testigos directos, se especulaba con que las absoluciones podrían abarcar a los cinco efectivos de la Armada acusados. Sin embargo, dos de los pilotos tendrán que cumplir la máxima pena mientras que uno de ellos, Julio Poch, fue absuelto.

El tribunal aceptó que Mario Arrú y Alejandro D’Agostino manejaban los aviones que llevaron a las monjas francesas y a los demás secuestrados en el operativo en la Iglesia de la Santa Cruz, que fueron tirados al agua en pleno vuelo. Enrique José De Saint Georges también, pero se murió en febrero de este año. Los tres eran oficiales de Prefectura (bajo la órbita de la Armada durante la dictadura).

Poch se radicó en Holanda cuando regresó la democracia en Argentina, y comenzó a trabajar en la aerolínea KLM. Allí le contó sus travesuras de juventud a los compañeros de trabajo, que lo denunciaron, y luego de una larga lucha de familiares y abogados querellantes, la Justicia argentina pidió su arresto y lo detuvieron en Valencia en 2009. Finalmente los jueces, ayer, compraron su versión.

El piloto Ruben Ormello, absuelto, también habló de sus delitos con compañeros de Aerolíneas Argentina, ya en democracia.

El ex capitán de corbeta Emir Sisul Hess fue involucrado por otros represores en el funcionamiento de los vuelos. Pero al tribunal no le alcanzó, y lo mando a su casa.


Los absueltos

  • Juan Alemann: El ex secretario de Hacienda de la dictadura, próximo a cumplir 90 años, era el procesado de mayor edad. La Justicia lo imputó tras confirmarse su visita al campo de concentración en 1979.
  • Ricardo Lynch Jones: Adujo que los crímenes que se le imputan corresponden a su hermano Gustavo, fallecido en 1989.
  • Roque Martello: Fue parte del grupo de policías de la Federal que colaboró con la patota de la ESMA.
  • Rubén Ormello: Era cabo segundo de la Armada al comenzar la dictadura. Estaba acusado por vuelos de la muerte.
  • Julio Poch (vuelos de la muerte): Desde la cárcel armó una Fundación que clama por su inocencia, y a través de la cual montó una campaña de desprestigio hacia los juicios y presionó a testigos para que cambiaran su testimonio.
  • Emir Sisul Hess: En los ’90 trabajó en un hotel de Villa La Angostura. Un trabajador del resort declaró ante la Justicia que Hess le contó sobre las suplicas de los prisioneros que eran subidos a los aviones. La causa por sus dichos se inició en 2002, lo detuvieron en 2009, y ayer lo liberaron.
  • Julio César Binotti, Miguel Ángel Rodríguez, Mario Palet y Miguel Clements recibieron penas de 8 años, las más bajas que leyó el tribunal. Como ya pasaron más de cinco años detenidos, ayer mismo recuperaron su libertad.


Perpetuas

  1. Jorge Eduardo Acosta
  2. Randolfo Agusti Scacchi
  3. Mario Daniel Arrú
  4. Alfredo Astiz
  5. Juan Antonio Azic
  6. Ricardo Miguel Cavallo
  7. Daniel Néstor Cuomo
  8. Rodolfo Cionchi
  9. Alejandro Domingo D’Agostino
  10. Hugo Enrique Damario
  11. Francisco Di Paola
  12. Adolfo Miguel Donda
  13. Miguel Ángel García Velasco
  14. Pablo García Velasco
  15. Alberto E. González
  16. Orlando González
  17. Rogelio José Martínez Pizarro
  18. Luis Ambrosio Navarro
  19. Antonio Pernías
  20. Claudio Orlando Pittana
  21. Jorge Carlos Rádice
  22. Francisco Lucio Rioja
  23. Juan Carlos Rolón
  24. Néstor Omar Savio
  25. Hugo Sifredi
  26. Carlos Guillermo Suárez Mason
  27. Gonzalo Torres de Tolosa
  28. Eugenio Vilardo
  29. Ernesto Frimón Weber


Otras penas

  1. Miguel Ángel Alberto Rodríguez: 8 años de prisión
  2. Paulino Oscar Altamira: 8 años de prisión
  3. Julio César Binotti: 8 años de prisión
  4. Mario Pablo Palet: 8 años de prisión
  5. Miguel Enrique Clements: 8 años de prisión
  6. Juan de Dios Daer: 8 años de prisión
  7. Daniel Humberto Baucero: 10 años de prisión
  8. Antonio Rosario Pereyra: 10 años de prisión
  9. Héctor Francisco Polchi: 11 años de prisión
  10. Carlos Eduardo Daviou: 12 años de prisión
  11. Jorge Manuel Díaz Smith: 12 años de prisión
  12. Juan Arturo Alomar: 13 años de prisión
  13. Jorge Luis Magnacco: 14 años de prisión
  14. Víctor Roberto Olivera: 14 años de prisión
  15. Carlos Octavio Capdevilla: 15 años de prisión
  16. Guillermo Pazos: 16 años de prisión
  17. Eduardo Aroldo Otero: 17 años de prisión
  18. Rubén Oscar Franco: 20 años de prisión
  19. Juan Carlos Fotea: 25 años de prisión


Otros nombres (si no hay condena, hay escrache)

Imputados fallecidos desde el comienzo del debate: 11 (Víctor Francisco Cardo, Enrique José de Saint Georges, Carlos Jaime Fraguio, Carlos Galián, Carlos Orlando Generoso, Eduardo Morris Girling, Jorge Raúl González, Oscar Rubén Lanzón, Roberto Pérez Froio, Raúl Enrique Scheller y Julio Antonio Torti).

Imputados apartados por razones de salud desde el comienzo del debate: 3 (Manuel Jacinto García Tallada, Pedro Antonio Santamaría y Antonio Vañek).


Los testimonios

Cuando el secretario del juzgado dijo “señoras y señores, el juicio ha concluido”, pasadas las 20 horas, salvo en el balcón de la sala donde se encontraba el pequeño grupo de familiares de genocidas encabezados por Cecilia Pando, que profirió todo tipo de amenazas y odios habituales, en todos los lugares donde había familiares, militantes y sobrevivientes, abogados querellantes y fiscales, amigos y compañeros, la emoción y la satisfacción del deber cumplido que empuja a redoblar el compromiso fueron los sentimientos más evidentes, que se manifestaron en abrazos, llantos, canciones, risas, y en una serie de breves discursos que, ya con la noche de telón de fondo sobre Buenos Aires, coronaron una jornada que se estudiará en los manuales de historia.

Agustín Cetrángolo, de la agrupación HIJOS Capital, resaltó que “este juicio no duró solamente 5 años, hace 40 años que las Madres, las Abuelas, y todo el pueblo vienen exigiendo este momento, hoy tenemos un país un poquito más justo. Ellos sostienen que es una mentira lo nuestro, pero ninguno habla, ninguno nos cuenta cual es la verdad, nosotros estamos buscando a nuestros compañeros todavía, y nada de eso nos dicen”

Por su parte, Emiliano Hueravilo, de HIJOS La Plata y dirigente de ATE bonaerense, también valoró que “estos genocidas estén en un juicio, que vayan a una cárcel común, es el conjunto del esfuerzo de muchos compañeros que hoy no pudieron estar. Hoy logramos condenar nuevamente a Astiz, más allá de las provocaciones, y vamos a seguir peleando, con memoria, con lucha, por Santiago Maldonado y por los 30 mil compañeros detenidos-desaparecidos”

Graciela Rosenblum, presidenta de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, alertó que “hoy es un día en el que empieza otra etapa. Hoy nosotros estamos en la calle y ellos no pueden salir a la calle porque están condenados, más allá de las sentencias jurídicas, nunca nuestro pueblo va a permitir que vuelvan, y si lo intentan nos encontraran con el cuerpo y con la alegría de nuestra lucha”

Luego, Lita Boitano, de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas, habló del contexto actual en el que se llegó a la sentencia de ESMA III: “después de los golpes que significan Milagro Sala, Santiago Maldonado, y Rafita (Rafael Nahuel), con esto muchos jóvenes van a tener esperanzas, van a saber que los crímenes se pagan. La calle es el único lugar donde podemos pelear, inclusive para bancar los juicios, y por eso hay que poner la cara, el cuerpo y la palabra todo el tiempo”

Uno de los casos contenidos en los expedientes de “Vuelos de la Muerte”, incluye los secuestros de las Madres de Plaza de Mayo en el operativo de la iglesia Santa Cruz: Azucena Villaflor, Mary Ponce de Bianco y Esther Ballestrino de Careaga, el 14 de diciembre de 1977, luego de la infiltración de Astiz en el grupo de familiares. Mabel Careaga, hija de una de aquellas primeras Madres, habló emocionada hasta el llanto: “después que secuestraron a las 3 Madres, a los familiares y las monjas francesas, las otras Madres volvieron al jueves siguiente a la Plaza de Mayo, con miedo y dolor por haber perdido a sus compañeras y por no saber qué les podía pasar, pero volvieron y derrotaron a la dictadura, a esa vuelta le debemos la democracia. Y nuestras Madres, Mari, Esther y Azucena, volvieron también, volvieron con el mar para dar testimonio del horror de esa dictadura cívico-militar, de cómo se los habían llevado de la iglesia, cómo los habían llevado a la ESMA, como los habían tirado vivos al mar, y hoy esos pilotos fueron condenados a prisión perpetua porque esas Madres también volvieron”

En la sala estuvieron representantes de la embajada sueca por el caso de la estudiante Dagmar Hagelin. Estuvo Estela de Carlotto y Nora Cortiñas. No hubo un sólo representante del gobierno nacional.

Si bien es casi imposible un repaso completo por todos los nombres que aportaron algo para que este juicio llegue al final, con gran cantidad de condenas, aun con dos años de demora, no se puede dejar de mencionar a los fiscales originales Mercedes Soiza Reilly y Guillermo Friele, los fiscales de la última etapa Abel Cordoba y María Ángeles Ramos; las querellas del CELS, Justicia Ya, Kaos, la eterna lucha de más de 30 años de Luis Zamora, los abogados de la Secretaria de Derechos Humanos de la Nación, que están desde que se inició el debate, Patricia Walsh, los sobrevivientes y querellantes Miriam Lewin, Víctor Basterra, Carlos “Sueco” Lordkipanidse, “Cachito” Fukman (fallecido en 2016) de la Asociación de ex Detenidos Desaparecidos, entre muchísimos otros.

La lectura de los fundamentos del fallo final está prevista para el 5 de marzo.

ESMA IV

De lo develado en este proceso, se desprendieron acusaciones contra otros represores que no fueron descubiertos antes de 2012, es por eso que el próximo tramo de ESMA esta esperando fecha de inicio, luego de haber sido suspendido en agosto por la demora en la finalización de la megacausa que terminó ayer.

  • Imputados: 10 (Carlos Mario Castellví, Miguel Conde, Carlos Néstor Carrillo, Horacio Luis Ferrari, José Ángel Iturri, Jorge Luis María Ocaranza, Néstor Eduardo Tauro, Ramón Roque Zanabria, Claudio Vallejos y Raúl Armando Cabral).
  • Cantidad de víctimas: 805.
  • TOF Nº5: Adriana Palliotti, Daniel Horacio Obligado y Gabriela López Iñíguez.
  • Fiscales: Alejandro Alagia y Ángeles Ramos.

Fotos: @dicoluciano

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