Redacción Canal Abierto | “No hay duda de que la formación docente tiene que ser revisada en forma constante, pero este cambio propuesto, además de imprevisto e improvisado, carga con un déficit insalvable: la falta de participación de los protagonistas de la formación docente”.

El resumen que realiza Marta Marucco, licenciada en Educación y reconocida formadora de educadores, da por tierra con la publicidad sobre la que el gobierno porteño monta la creación de una presunta Universidad de Maestros que barrería con los 29 institutos de formación docente de la Ciudad y sobre la que sus directos afectados se enteraron por los diarios.

La motivación, según sostuvo la ministra de Educación en la presentación del proyecto, es “jerarquizar la profesión docente”, pasando de una formación terciaria a una universitaria. Pero, para Marucco, esto dista mucho de ser una mejora. “La formación universitaria pone mucho más el peso en los contenidos que en las prácticas disciplinares. Llevar la formación docente al nivel universitario sería incrementar las teorías en detrimento de esa constante interacción entre el saber y el hacer que tiene el profesorado”, afirma.

Entonces, ¿por qué llevarla adelante? Para la especialista, se trata de un tema ideológico. “En un momento en el que el país está gobernado por las grandes empresas con un gabinete constituido por gerentes lo más razonable es pensar que lo que se procura es una educación que disminuya la capacidad de análisis concreto de la realidad”, asegura.

Para Marucco, una universidad en lugar de 29 institutos es una posibilidad de “ejercer un control mucho más férreo respecto de la orientación de la enseñanza, la orientación de la formación, los contenidos, la bibliografía”, dice.

Y agrega: “en la medida en que se concentre todo en una institución, va a permitir poder ejercer con mayor cuidado ese control, fundamentalmente en la orientación político-ideológica de la educación”.

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