Redacción Canal Abierto | La apertura de las importaciones, el endeudamiento externo, la corrección del déficit vía ajuste social y las posibles salidas a una crisis que se presenta como ineludible son algunos de los ejes que aborda en esta entrevista con Canal Abierto el reconocido economista Abraham Gak.

El modelo económico: recordando el 2001

“Con diferencias naturales por el paso del tiempo, estamos frente a la continuidad de un proyecto que tuvo su pico en los 90´: básicamente aparece una vuelta a la concepción de un Estado secundario, que no tiene responsabilidades de desarrollo, con un Gobierno que decidió aplicar una política abiertamente neoliberal”, señala el fundador y director del Grupo Fénix, espacio creado en el año 2000 cuando la Argentina crujía producto de una crisis económico-social que desencadenaría en el estallido de diciembre de 2001.

Ante la consulta sobre cuáles serían las justificaciones económicas que llevaron a emprender el modelo actual, asegura: “Sólo se explica cuando uno mira quiénes son los ejecutores. Y los ejecutores son representantes de sectores económicos poderosos, que al igual que ayer van a salir beneficiados”.

Déficit, deuda y ajuste: ¿Hasta cuándo?

“Tenemos un déficit fiscal enorme que se va agrandando a medida que vamos a recurriendo a ingresos externos de dinero”, explica Gak, y agrega: “Ahora le sacamos 100 mil millones de pesos a los jubilados para pagar los próximo vencimientos de intereses de la deuda. La pregunta, o el problema digamos, es el siguiente: ¿de dónde se piensa ajustar para solventar los pagos del mes que viene o el año siguiente?”.

Apertura de mercados: un país para el 50% de la población

“Esta apertura irrestricta de los mercados ya la había intentado el Gobierno de Menem”, comenta el economista en relación a la baja de aranceles a las importaciones que durante los últimos años terminó castigando a sectores de la manufactura nacional. En la misma línea, plantea: “No se si hay otro país en el mundo que haya liberado el movimiento de divisas como lo hizo Argentina, y eso trae aparejadas consecuencias”.

“No cabe duda que en este contextos Argentina está sometida, aceptando el rol que le fue impuesto en la división internacional del trabajo: proveedora de materias primas y consumidora de bienes manufacturados”.

“Ese es el destino al que nos quieren resignar. Y con ese destino, más de la mitad de la población no va a tener trabajo ni vida”, lanza.

¿Hay una salida política posible a la crisis?

“Tal vez pueda surgir una coalición que incluya a sectores económicos que no se ven favorecidos por este modelo”, indica el profesor honorario de la Universidad de Buenos Aires (UBA) sobre cuál podría ser una alianza de clases que se presente como alternativa al sistema político hegemónico actual.

A su vez, caracteriza la respuesta del Gobierno ante las manifestaciones contra sus políticas económicas: “la concepción de la represión, otra herramienta junto a la mediática, es una de las estrategias de los grandes centros de poder para contener una potencial reacción popular”.

De todas formas, el economista no muestra demasiado optimismo, al menos a corto plazo: “Resta ver cómo se producirá o manejará la crisis en términos políticos, y de eso va a depender si tendremos un baño de sangre o no”.

 

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