Redacción Canal Abierto | La pregunta sobrevuela el sentido común desde que la semana pasada el Indec publicó sus últimas estadísticas que aseguran un descenso de la pobreza, en un año, del 30,3% al 25,7%. Y es que las políticas públicas de quita de subsidios, inflación, despidos, reducción de las jubilaciones y deterioro del salario parecen –según los números- operar por milagro sobre una sociedad que con menos recursos vive mejor. Pero la economía no es una cuestión de fe. Entonces, ¿cómo es que bajó la pobreza en este contexto?

“No hay ninguna tendencia consolidada que indique que la pobreza esté bajando. Más aún, lo ocurrido en materia de precios en el primer trimestre del año garantiza que hoy la tasa está por encima, incluso, del 26,4%”, sostiene Claudio Lozano, economista, coordinador  del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) y del informe No hay nada nuevo bajo el sol.

Según el estudio, la interpretación oficial de los datos del Indec incluye ciertas particularidades que fuerzan un optimismo sin sustento:

  • En principio, el punto de partida estadístico es 2016, “el año del golpe distributivo y por lo tanto, de mayor deterioro de las condiciones de vida”, explica. Y agrega: “salvando las diferencias, tal cual lo hizo el kirchnerismo respecto de la crisis 2002, la lectura de Cambiemos elige el año 2016 como espejo para evaluar su gestión. Un año que condensa (…) una política de redistribución del ingreso en contra del salario vía una brusca devaluación y escalada de precios agravada que alcanza una tasa del 40% por el derrumbe de la industria y de la actividad económica en general producto de la mayor apertura comercial y el deterioro del mercado interno”.
  • Por otro lado, el estudio destaca que la falta de oportunidades laborales fue paliada por “estrategias de autoempleo precarias y trabajo clandestino” durante 2017. Este mecanismo, de respuesta social ante la falta de políticas públicas generadoras de empleo, amortiguó el empobrecimiento. También se aplicó una mayor cobertura social (hay 1,1 millón asignaciones familiares más, 272 mil asignaciones universales más y 366 mil
    jubilaciones y pensiones más) aunque también bajo una lógica de vulneración de ingresos. “En resumen, son más los que perciben ingresos, aunque perciben ingresos inferiores”, detalla.
  • En 2017 se verificó una pequeña suba de la actividad económica, un período de recuperación entendido como el efecto rebote luego de la caída experimentada durante 2016. Esto “tuvo como correlato un efecto (acotado) en los ingresos de los hogares”, sostiene el IPyPP, lo que redundó en “una tibia recuperación real de algunos conceptos que venían en picada del año anterior”.
  • Según el informe, la caída de la tasa de pobreza se verifica sólo en el tercer trimestre pero se vislumbra “una perspectiva de aumento del empobrecimiento ya en el cuatro trimestre de 2017 con tendencia ascendente para el año 2018”.
  • Por último, el informe pone el ojo sobre una serie de “limitaciones técnicas y metodológicas” que el propio Indec advierte respecto de sus datos, que deben ser consideradas al momento de leer los resultados. “Una de las observaciones de mayor relevancia es el faltante de zonas enteras que dejaron de ser relevadas”, explica el IPyPP, lo que significó la falta de datos sobre porciones importantes de distintos conglomerados urbanos.

Luego de todas estas consideraciones, el informe concluye: “Hablar en serio de este tema implica decir que en estos dos años el Gobierno no ha logrado consolidar una tendencia descendente en materia de pobreza. Así, del mismo modo que pretende mostrar crecimiento económico en 2017 luego de haber inducido una importante recesión en 2016, pretende decir que bajó la pobreza hoy luego de haber agravado la situación el año anterior. Más aún, los datos muestran que la pobreza bajo en el tercer trimestre y volvió a subir en el cuarto de 2017. No hay nada muy nuevo bajo el sol”.

 

Ilustración: Marcelo Spotti

en octubre

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