Por Pablo Bassi | El sábado a la mañana, cuando Denalí Degraf llegó al terreno donde construye la nueva casa-radio de FM Alas, encontró los tirantes sobre el piso de hormigón quemados. Los había terminado de poner la noche anterior junto a los trabajadores y amigos de esta voz comunitaria de El Bolsón, Chubut, que durante todo el año pasado había sufrido amenazas.

“La primera, grosa, fue el 2 de diciembre de 2016, cuando transmitimos en vivo la audiencia pública por el proyecto de mega loteo en la base del cerro Perito Moreno”, recuerda Degraf a Canal Abierto. Se refiere a la venta de tierras fiscales a Joe Lewis, que luego fue aprobada por el Consejo Deliberante y más tarde suspendida por la Justicia. Aquella noche, continúa, recibieron este mensaje: “Vamos a quemar esa puta radio, putos”.

Durante los meses siguientes, a partir de las coberturas sobre la desaparición de Santiago Maldonado, FM Alas siguió recibiendo intentos de ser acallada. Hubo un punto álgido: en septiembre pasado, mientras reconstruían al aire la movilización en que una persona advirtió que atropellaría a la muchedumbre frente a uno de los casinos de oficiales de Gendarmería Nacional, alguien les escribió por Whatsapp: “Están tirando demasiado de la soga, después a llorar a la Plaza de Mayo. Están avisados”.

Recibieron la solidaridad de organizaciones hermanas y hasta el intendente lamentó al pasar el hecho, pero la Fiscalía a cargo del expediente no avanza. El incendio de esta semana, en apariencia, fue generado con una botella envuelta en una publicación de Prensa del Pueblo, un medio de propaganda de la izquierda local.

La casita azul 

FM Alas se encuentra en el 89.1 del dial. Se escucha en El Bolsón, el circuito de Mallín Ahogado, Lago Puelo y El Hoyo. Nació hace 30 años sin fines de lucro. En comunidades pequeñas, como las que habitan la Patagonia, el rol de las emisoras comunitarias es fundamental. Se hace política, se anuncia una fiesta, se recupera un perro. 

En la radio junto a Denalí trabajan quince personas y colabora una red que logró constituir una referencia periodística en la zona. La casa donde funcionó hasta diciembre pasado, “la casita azul” de 25 de Mayo y Padre Gutiérrez, también era una insignia arquitectónica. Pero el dueño decidió venderla y FM Alas juntó el mango para comprar un terreno y empezar a levantar los cimientos incinerados, en la zona sur de la ciudad.

 

Al igual que otras señales, resiste los embates del Estado para quitarle la licencia. Durante la gestión kirchnerista, el AFSCA la extorsionaba a cambio de la carpeta técnica. Ellos repetían: “Según la ley de servicios de comunicación audiovisual es el Estado quien tiene que proveer de medios para que las radios sin fines de lucro hagamos la carpeta técnica sin necesidad de realizar el oneroso pago a un ingeniero matriculado”. Y por tres meses lograban retenerla.

“Ahora con el ENACOM cambió el tono (para peor)”, dice Degraf. Pero el contenido es el mismo.

En un comunicado lanzado horas después del incendio, FM Alas negó que el hecho sea aislado. Sostiene, en cambio, que es “parte de un proceso premeditado que intenta acallar las voces de quienes no tienen representación en los medios hegemónicos. Y es mucho más que eso: las amenazas y este incendio develan el objetivo de disuadir el proyecto politico-cultural-comunicacional de Alas”.

Para Celeste Tornero, otra referente de la FM, “la radio abre el micrófono a las voces que no se suelen escuchar, sobre todo, este último tiempo, con los pueblos originarios en lucha. Nosotros lo relacionamos con eso y con que no sale por otros lados toda la información que circula por la radio”, expresó en una entrevista al medio barilochense Al Margen.

Desde enero no está al aire, aunque suponen que un mes lograrán edificar el estudio. Las voces que alza Alas, de todos modos, se siguen expresando en otras radios y medios gráficos que conforman una misma atmósfera donde echan a volar.

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