Redacción Canal Abierto | El periodista de rock Nicolás Igarzábal, autor de su segundo libro Más o menos bien, se refirió a la escena musical post Cromañón, los nuevos modos de consumir música y la aparición de bandas indie.

Este segundo libro es una cronología desde 2004 hasta diciembre de 2017. Allí, se manifiesta cómo luego de la tragedia de Cromañón la escena musical de Buenos Aires y La Plata cambió radicalmente. Se clausuraron espacios donde antes tocaban y las nuevas bandas tuvieron que rebuscárselas para sobrevivir. “Lo que más creció fue el indie independiente. Cada uno podía grabar discos en su casa o armar un show chico en un centro cultural, en una casa o en un garaje. Había que arreglárselas con lo poco que había”, cuenta Igarzábal.

El 2001 influye en bandas que tocaban desde los 90, y comienza a haber un claro retroceso. Se empiezan a caer las discográficas y ya no hay grandes bandas que convoquen multitudes, sino que coexisten pequeñas y atomizadas, disgregadas por todo el país. “Para mí, lo que hoy más prima es la música independiente, la autogestión. Juntarte con amigos, hacer tus propios shows, discos y giras, más que esperar llegar a un contrato con una discográfica”, relata el periodista.

En relación a lo estético, aparecen grupos con nombres raros como Él mató a un policía motorizado que suena violento pero en realidad sus canciones hablan de amor. “Las primeras bandas de la escena graban discos chicos y muy caseros pero de buenas canciones, con potencial y después terminan grabando en Estados Unidos”, explica el periodista.

En Más o menos bien, el periodista entrevista a las bandas más convocantes de la escena indie como Los Espíritus y Él mató a un policía motorizado y cada una cuenta sus grandes logros, sus discos y giras. “Es un poco un collage de época y cierta cosa generacional de músicos de entre 35 y 40 años”, señala el escritor.

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