Redacción Canal Abierto |  El 4 de septiembre se logró dictamen de mayoría para reformar la ley 26.150 de Educación Sexual Integral (ESI). Mientras se votaba, y al igual que durante los debates y votaciones por la legalización voluntaria del embarazo, cientos de anti derechos comenzaron campañas en contra. “Con los chicos no” o “ideología de género”, son algunas de las disparatadas frases que circularon en redes.

“Los fundamentos son parecidos a los que se dieron en 2006 cuando se promulgó la Ley de Educación Sexual Integral. El debate era una cuestión si debía hacerse cargo el Estado en el orden de lo público o el ámbito privado. Con lo que no están de acuerdo es con la ampliación de derechos”, explica en diálogo con Canal Abierto, Carlos Rodríguez capacitador de ESI e integrante del grupo de trabajo Interdisciplinario Chesida de la Facultad de Ciencias Sociales de Olavarría.

En la actualidad, el programa de implementación de ESI se encuentra sin financiamiento ni recursos. Hasta 2015 los fondos dependían del Gobierno Nacional que los giraba a las provincias. A partir de 2016 el dinero para las capacitaciones provenía de UNICEF. El material que se utiliza, al menos en la provincia de Buenos Aires, no se ha actualizado en dos años.

“Es necesario modificar la Ley. Lo que se busca es derogar el artículo 5, en el que decía que cada comunidad educativa la iba incluir en el proceso de elaboración de su proyecto institucional. Ahora la idea es que no sea la semana de ESI como era antes, si no que aparezca en el proyecto institucional. Es decir,  que tanto en el nivel inicial, primario y secundario sea transversal incluso con espacios específicos de talleres”, señala Rodríguez.

El artículo 5 estipulaba que los contenidos debían estar vinculados a la elaboración del proyecto institucional y se adapte según la realidad social y cultural del marco institucional según las convicciones de sus miembros. Las escuelas tanto católicas como evangélicas se amparaban en este artículo para brindar educación sexual integral particular, asociada las relaciones sexuales dentro del matrimonio o que Dios nos creó varones y mujeres. Con las nuevas modificaciones, no podrían hacerlo.

Las campañas de los anti derechos que se oponen a estos cambios tienen tintes religiosos y conservadores. Lejos de ampliar buscan cerrar las discusiones en los espacios educativos. Por su parte, la gobernadora María Eugenia Vidal y funcionarios de Cambiemos también han expresado abiertamente su oposición a la amplitud de derechos.

“Para las autoridades, no es un tema de moral si no que tiene que ver con la avanzada del fundamentalismo evangelista que tiene mucho más clientes que la iglesia católica y que por lo tanto les conviene negociar y dialogan con ellos. Es una avanzada en Latinoamérica y una reacción a los movimientos sociales que se han dado en la Argentina como por ejemplo los movimientos de mujeres”, menciona el capacitador.

La ESI no es solo un problema de las escuelas, si no que es un derecho. Debe entenderse que no reduce la sexualidad a la reproducción si no que entiende como derechos a la autonomía, la libertad y el placer. Trabaja sobre el autoestima y el empoderamiento de lxs niñxs y adolescentes para autodeterminarse.

 

 

 

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