Redacción Canal Abierto| La referente mapuche Moira Millán fue sobreseída en la causa que le iniciara el juez Guido Otranto por el reclamo que realizara junto a la comunidad Vuelta al Río en su sede judicial el 20 de septiembre de 2017, dos días después del violento allanamiento a su comunidad.

En el fallo dictado por el juez Gustavo Lleral no hay elementos suficientes para configurar delitos, reconoce la situación violenta de los allanamientos, la pasividad del reclamo la inexistencia de violencia de parte de los reclamantes ni de amenazas ni presiones hacia el juez, y entendiendo que el accionar respondía a una demanda legítima de justicia.

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Otro punto plantea que los integrantes de la comunidad se manejaron de acuerdo a las normativas culturales y cosmogónicas de su pueblo. “Acá hay un país que se ha construido sobre la invasión territorial de las naciones indígenas y muchas de estas aún conservamos nuestras estructuras organizativas y prácticas culturales” manifestó MIllán en diálogo con Canal Abierto, remarcando la importancia de los contenidos del fallo.

Millán destacó también la importancia histórica del fallo como asiento de precedente ante futuros casos. “El fallo reconoce el derechos a reclamar justicia y a interpelar a los administradores de justicia cuando los pueblos entendemos que están cometiendo irregularidades y están desempeñando mal su función pública. Es muy importante porque de ahora en más aquellos jueces que se sienten infalibles y con la arrogancia y la soberbia de poder decidir sobre el cuerpo y la seguridad de tantas personas con total irresponsabilidad, como fue el caso de Guido Otranto durante aquellos tristes días de la desaparición forzada del compañero Santiago Maldonado en los que él ordenó allanamientos violentos en los que se cometieron torturas y vejámenes que la comunidad comunidad VUelta al Río de manera digna, respetuosa, con coraje y determinación se haya acercado hasta el juzgado federal y haya ocupado pacíficamente las instalaciones para hacer oír su voz, para poder reclamar justicia para poder interpelar mirando a los ojos a ese operador del gobierno en los estamentos judiciales ha sido un acto de heroísmo, de dignidad, pero también de derecho. Que hoy un juez esté diciéndoles la fiscalía y al propio Guido Otranto que en verdad no hay delito, porque tenemos ese derecho a reclamar justicia y porque estábamos siendo víctimas de una violencia institucional inusitada marca un precedente para todas las manifestaciones y las luchas de quienes estamos tratando de cambiar el mundo y hacer de este país un lugar donde sea más respirable el aire”.

A pesar de la alegría por el resultado, Millán reconoció estar sorprendida, ya que esperaba algo opuesto: “En los últimos tiempos hemos tenido todas noticias desafortunadas respecto a los fallos judiciales, así que no tenía mucha expectativa que hubiera un fallo favorable para mi absolución. Esto brinda una luz de esperanza sobre la gestión de derechos y creo que es el resultado de una fuerte campaña en la que muchas voluntades de distintos sectores se sumaron: muchos compañeros y compañeras indígenas que entendieron que realmente la causa era un invento y una persecusión política. También los medios que dieron su espacio para poder difundir esta situación que se está viviendo y ante el silenciamiento de los medios hegemónicos pudimos ver amanecer una luz de justicia en este tiempo de tanta oscuridad” concluyó.

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