Redacción Canal Abierto | El domingo por la noche, cuando los operarios del turno de las 22 llegaron a la planta de Unilever en Villa Gobernador Gálvez, la encontraron cerrada. En teoría, se debía a una desinfección iniciada el día anterior, pero las cadenas, el candado y lo tres patrulleros levantaron sospechas, no era lo usual. El lunes las dudas se despejaron: fueron convocados a las 16 por representantes de la empresa para comunicarles que habría 65 despidos.

A las 22 del mismo día se realizó una asamblea y el Sindicato de Jaboneros de Rosario decidió iniciar los reclamos frente al Ministerio de Trabajo y defender los puestos de trabajo. “No vimos venir esta jugada, que fue justo el fin de semana de elecciones”, relató en diálogo con Canal Abierto Leonardo Laubhan, secretario gremial del sindicato.

Luego de una reunión con el Ministerio, se consiguió una conciliación obligatoria por 15 días, la reincorporación de los trabajadores despedidos y el reinicio de las actividades este miércoles a las 6. “Por ahora vamos a seguir entablando charlas con la compañía. El lunes que viene tenemos una nueva audiencia en el Ministerio con la empresa. Esto va a llevar un tiempo, pero estamos en la lucha y con todos los compañeros apoyándonos”, aseguró Laubhan.

Los despidos, según los dirigentes gremiales, no responden a una merma en la producción sino a una práctica usual de Unilever que consiste en renovar el plantel y eliminar a los trabajadores más antiguos. En este caso, se trata de un despido que involucra al 30% de los trabajadores de la planta, que son 270. Entre ellos se encuentran trabajadores con más de 30 años de antigüedad. 

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