Redacción Canal Abierto | Pese al ajuste feroz, no se cumplieron las metas fiscales autoproclamadas por el Gobierno Nacional. En números, la relación déficit primario/PBI, que pretendía ser del 2,4%, cerró 2017 en un 2,7%; y la meta déficit financiero/PBI -que era del 4,9%- llegó hasta el 5,8%.

El dato surge del informe Recaudación Tributaria y Ejecución Presupuestaria sobre el cuarto trimestre del año pasado elaborado por Mariana Rivolta y Claudio Lozano para el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP).

Según el estudio, “las cuentas públicas de 2017 consolidan un nuevo tipo de intervención del Estado nacional cuyas características son las siguientes: desfinanciamiento del Estado en un marco de agravamiento de la regresividad impositiva, ajuste general del gasto en todos los rubros con excepción sólo de la Seguridad Social en razón de los efectos de la ley de reparación histórica, fuerte reducción de los subsidios y transferencia a los hogares y a las empresas (vía incremento tarifario) del sostenimiento de la renta de las petroleras y fuerte incremento del endeudamiento».

Al comparar 2017 con 2013 se ve una reducción de 10 puntos en el rubro «servicios económicos» (subsidios), un ligero aumento de 4 puntos en los servicios sociales, y una duplicación (6 puntos porcentuales) del pago de intereses por deuda pública. 

En números, 2017 cerró con un déficit primario de $276.434 millones ($42.000 millones por encima de lo previsto). Pero tras el pago de los servicios de deuda (por $317.500 millones) el déficit financiero trepa a los $593.940 millones, $113.000 millones más que el sancionado.

Así las cosas, pese al ajuste del gasto la operación de desfinanciamiento que se operó durante los últimos dos años no permitió el cumplimiento de las metas fiscales que el propio Gobierno se fijó.

Los resultados sobre ingresos a las arcas públicas por cobro de impuestos evidencian una diferencia en “el perfil tributario argentino del de las naciones desarrolladas con sistemas tributarios progresivos donde la recaudación vinculada a gravámenes sobre los ingresos y el patrimonio sostiene al Estado. La regresividad del sistema se manifiesta incluso al interior de los gravámenes sobre el comercio exterior, donde predominan los aranceles vinculados a la importación –que funciona como otro impuesto al consumo- por sobre los aranceles a la exportación que pretenden capturar renta”, detallan.

En ese marco, y comparando la situación con 2015, antes de la era Cambiemos, el denominado déficit primario creció un 147% y el financiero trepó un 171% en un contexto de triplicación de los intereses de la deuda. De este modo, mientras se expande el déficit global del Estado se va consolidando un cambio en su composición donde cada vez pesa más el déficit financiero que el primario.

Por último, el estudio advierte que, al contrario de lo previsto, las inversiones no llegaron ni se hicieron. En el último cuatrimestre de 2017 hay un escaso incremento respecto a 2016 aunque con un mayor grado de ejecución y un notable manejo electoral de su asignación. En este sentido, la inversión en gasto de capital (obra pública) se concentra entre marzo y septiembre para caer de manera abrupta en el último trimestre del año, luego de las elecciones.

«Lo destinado a gasto de capital por parte del Estado es un 75% inferior a lo pagado por deuda«, agrega el informe. Dicho de otra manera, el nuevo endeudamiento sólo se usa para pagar deuda vieja.

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