Redacción Canal Abierto | Referentes de la economía coinciden en que existe un ciclo de endeudamiento externo muy poderoso, tal como se preveía antes de la asunción de Mauricio Macri. Además, los distintos analistas previenen la caída a un default.

“El problema de este tipo de resolución es que genera un círculo vicioso. Vamos a tener ajuste para resolver el ajuste, que genera más ajuste. Va a haber ajuste para recuperar el déficit fiscal, va a caer la recaudación y vamos a tener más ajuste aún. Hicimos un enorme gasto con las tarifas pero como están dolarizadas después tienen que volver a aumentar –explica Claudio Katz, economista-. Creo que hay dos escenarios: uno que es declive. Una economía que empieza a asfixiarse con esta mecánica de un ajuste tras otro. Hay una analogía con el 95. En el 97 y 98 hay una preparación para el 2001, pero zafas en lo inmediato y preparas una crisis mayor”.

El ajuste y la crisis, según los expertos es inminente. “Era claro al principio que la apuesta del gobierno fue que los vectores del crecimiento fueran exportaciones e inversiones. Las exportaciones no se movieron como era de esperar por la crisis. Las inversiones fueron imposibles con el escenario financiero que tenés dando vueltas. Todos los caminos conducen al ajuste”, relata Martín Schorr, sociólogo.

Asimismo, si bien se presuponía el llamado al Fondo Monetario Internacional que concluyó en la dolarización de la economía, el escenario es muy preocupante: continuarán aumentando las tarifas, combustibles, bienes y alimentos.

“La base monetaria potencial a dolarizarse (estamos hablando de 100 mil millones de dólares) si a esto le sumas los vencimientos de cortos plazos y me refiero a stock, no a flujo ni intereses, se armó una bola gigante con las letes que fue un mecanismo de dolarización a corto plazo. El llamado al Fondo estaba cantado”, relata Alejandro López Mieres, investigador del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) y especialista en temas financieros.

La brutal recesión que se aproxima tiene como objetivo que sea acompañado por una mega-devaluación que no se vaya a precios. Un tipo de cambio que sea recuperado mediante un proceso recesivo que limite el nivel de incremento de precios en función de la devaluación. «No me cabe duda que el FMI le exige al gobierno un tipo de cambio superior al actual y lo van a forzar por escrito diciendo que en el Banco Central tienen que tener un nivel de reservas y de emisión determinados», sentencia Katz.

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