Redacción Canal Abierto | La noticia tuvo poco impacto mediático, pero hace poco más de un mes la Comisión Administradora del Río de la Plata habilitó a Uruguay a realizar el proyecto de profundización y extensión del canal de acceso al puerto de Montevideo.

«Se gestionaba desde hace mucho tiempo. Se había demorado por una serie de interrogantes permanentes de la delegación argentina», anunció semanas atrás el ministro de Transporte y Obras Públicas uruguayo, Víctor Rossi.

Los interrogantes o cuestionamientos a los que hacía referencia el funcionario del vecino país se encuadraban en una estrategia política del Estado argentino de defender la centralidad de Buenos Aires como vía de acceso y egreso portuario.

Ahora, en una acción aparentemente inexplicable, la Comisión Administradora del Rio de la Plata -que administra las aguas comunes entre Argentina y Uruguay- resolvió a libro cerrado abandonar dicha posición centralidad.

“Se afianza la presencia uruguaya, no sólo a través de Montevideo sino también por Puerto Palmira –otro puerto en la costa oriental-, y por ende un fortalecimiento de soja paraguaya y brasilera, ambas competidoras de nuestra producción”, explica en diálogo con Canal Abierto Horacio Tettamanti, ex Subsecretario de Puertos y Vías Navegables de la Nación.

“Está directamente vinculado al acuerdo con el FMI”, denuncia el ingeniero naval, y agrega: “para lograr el respaldo internacional de ese crédito, Argentina cedió a los intereses estratégicos de otras naciones y multinacionales que controlan la logística naviera. Es una cesión de soberanía. Y llama la atención la rapidez con que se resolvió, de un plumazo”.

Según el ex funcionario y especialista en la materia, las pérdidas que ocasionaría la medida oscilarían en torno a los 5 mil millones de dólares, equivalente a 150 mil millones de pesos. Es decir, la mitad del recorte presupuestario comprometido por el Gobierno de Mauricio Macri tras el préstamo stand by cerrado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En 2016, la cancillería de Mauricio Macri ya había derogado la Resolución 1108/13 que aseguraba nuestra autonomía portuaria. Dicha disposición impedía que las cargas de exportación originadas en puertos argentinos sean transbordadas en puertos uruguayos.

Entre otras cosas, la reciente medida resulta en una paradoja increíble: mientras la Argentina  draga el Río Paraná a costa de los productores locales, entrega la cuenca a las logísticas de soja que compiten con ellos (en referencia a los productores paraguayos y brasileros). “No hay país en el mundo que subsidie la competencia de su propia producción. El río Paraná y su cuenca tienen un valor de varias veces la deuda externa de nuestro país. Esto da una idea de la magnitud del daño que se perpetrará. Está entre las tres cuencas fluviales más importantes del mundo. Su entrega, sin participación del Parlamento argentino, viene a poner un punto final de derrota a la gesta que simbolizó la Vuelta de Obligado”, lanza Tettamanti.

“La consagración de Montevideo como puerta de entrada y salida de la Cuenca del Plata satisface el objetivo estratégico de los centros financieros globales que así logran poner esa enorme riqueza al servicio de la renta de los monopolios transnacionales”.

Todo pareciera indicar que esta nueva concesión macrista va en línea con el proceso de desindustrialización profundizado durante el menemismo. Por esos años la marina mercante argentina sufrió un proceso de desguace que la llevó hasta su virtual desaparición. De hecho, la situación no cambió sustancialmente en tiempos kirchneristas, situación que Tettamanti lamenta: “soy crítico de lo que sucedió porque fuimos muy tibios, y por eso creo que somos tan responsables de la situación como el Gobierno actual. En particular, tuve mucha resistencia y no pude avanzar en muchas cuestiones por presiones de sectores internos, en particular del ex ministro Florencio Randazzo”.

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