Redacción Canal Abierto | Las exposiciones de los diputados continuaban mientras en las afueras del palacio legislativo Policía Federal, de la Ciudad, Gendarmería y Prefectura reprimían una manifestación pacífica hasta entonces.

Cerca del mediodía –minutos antes de la avanzada policial- el propio titular de la Defensoría del Pueblo, Alejandro Amor, confirmaba a Canal Abierto la buena predisposición de organizaciones sociales y sindicales de cara a la masiva protesta. A su vez, reconocía que instantes previos habían identificado un grupo de violentos, presumiblemente infiltrados.

“Hay personas que no son de ninguna organización, con mochilas llenas de piedras, y que las propias organizaciones desalojaron para evitar una situación violenta. Son servicios de inteligencia del propio Gobierno. Nosotros venimos en paz a rechazar el proyecto de Presupuesto”, anticipaba el titular de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), Hugo Godoy en una entrevista a este medio.


Luego devino una instantánea que ya se volvió una costumbre en la gestión de Cambiemos: las fuerzas policiales –uniformados y de civil- avanzaron sobre un grupo de 30 violentos y desalojaron la Plaza del Congreso a fuerza de balas de goma a mansalva, gases y carros hidrantes.


Si bien las corridas y la persecución policial a manifestantes continuaban mientras se escribía esta crónica, ya se contabilizan más de 30 detenidos (entre ellos el dirigentes de La Poderosa, Nacho Levy), a pesar de que el presidente de Diputados, Emilio Monzó, solo reconocía 18. “ATE y la CTA Autónoma repudian la salvaje represión en el Congreso y exigen la inmediata liberación de todos los detenidos”, señala un comunicado de la Central que conduce Ricardo Peidro y el gremio de los estatales. En el primer recuento, ambas organizaciones de trabajadores contaron 11 detenidos y 12 heridos entre sus filas, pero al cierre de esta nota se presumía que había varios más.


En simultáneo, la Cámara baja protagonizaba otro escándalo, el tratamiento de un proyecto de Presupuesto 2019 plagado de recortes y expectativas de retracción económica.

A grandes rasgos, y para tomar noción del ajuste en ciernes, la propuesta oficial implica que en 2019 de cada $100 pesos presupuestados, 30 se destinen al pago de la deuda, $16 a Seguridad Social, $9 a Educación y Cultura, $6 a Salud, $2 a Ciencia y Técnica y poco más de $1 a Vivienda.

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