Redacción Canal Abierto | Mientras las contabilidades de las empresas multinacionales consideran a la economía argentina como hiperinflacionaria, la línea difusa que separa pobres de no, el último mes se corrió otros 546,68 pesos por adulto.

Según acaba de publicar el INDEC, durante septiembre una familia tipo necesitó 22.558,17 pesos para no ser pobre, un 8,1% más que en agosto, y un 46% más que hace un año atrás.

Para no ser indigente, en tanto, ese mismo hogar compuesto de dos adultos y dos niños necesitó 9.059,51 pesos, un 8,5% más que en agosto de este año y un 43,1% más que en septiembre 2017.

 


En lo que va del año, la Canasta Básica Alimentaria -compuesta por los insumos básicos para la supervivencia, que delimita la línea de indigencia- ya acumuló un 36,3% de aumento. Más que la inflación promedio, que terminó el noveno mes del año con un 6,5% y un acumulado del 32,4% y posicionó a 2018 en el nivel más alto desde 1991.

También superó el promedio general la Canasta Básica Total, que considera además bienes y servicios no alimentarios y establece la medida para no ser pobre. Con el aumento de septiembre, acumuló un 35,3% en lo que va del año, y un 46% en relación al mismo mes del año anterior.

 

Ilustración: Marcelo Spotti

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