Redacción Canal Abierto | Trabajadoras y trabajadores del Hospital Ramos Mejía, docentes, madres y padres de la Escuela Infantil Nº 6 del Distrito Escolar 6, se encuentran en estado de alerta, por el inminente cierre del lactario de la institución. Según el Gobierno de la Ciudad la desaparición del establecimiento educativo sería de modo progresivo hasta concluir en el 2020. La primera medida tiene como blanco al lactario, seguiría por la sala de 1 y 2, luego la de 3, 4 y 5 y se reorganizará en la escuela a construir en la manzana 66* prevista para ese año.

“Vemos varias cuestiones. En principio la privatización de la educación. Esto que está pasando es una modalidad del macrismo, cierra los lactarios y ni siquiera los impulsa y lo que ofrece como alternativa son los Centros de Primera Infancia que son convenios entre el Estado y ONGs para privatizar la educación y quitarnos el derecho a la educación”, señala Mariano Pasi de la CTA-A Capital regional centro.

Las vacantes que no se renuevan para el año que viene son 45. Los trabajadores de la institución se enteraron del cierre del lactario a través de los padres que quisieron ingresar al sistema para anotarse y no pudieron hacerlo.

“Nos enteramos por el reclamo de las familias que no podían acceder al sistema. Lo que pedimos es que se cumplan los derechos de los niños y niñas y de las familias de acceder a la educación, a la escuela infantil, que es una institución pública porque todo el mundo no quiere ir a la escuela privada”, señala Valeria Scaffa docente del jardín y delegada de la UTE.

«A dos días de que se cierre la inscripción online convocaron a la conducción del jardín a una reunión en el Ministerio y ahí les confirmaron que no era un error, que era una decisión que consistía en cerrar el acceso al lactario para el año próximo» y luego cerrar progresivamente todas las salas, con la promesa de «mudar» estas vacantes a la escuela que estaría construida en el 2020 en la manzana 66.

La particularidad de la escuela es que funciona dentro del predio del Hospital Ramos Mejía, por lo que muchos de los trabajadores y trabajadoras llevan a sus hijos a esta institución que además tiene una larga tradición en el barrio.

“Espero una beba para febrero, la vacante para el lactario que preciso es la que se cerró. Representa una desorganización terrible porque como trabajadora del hospital y mamá de un niño que va a este jardín estaba bastante tranquila de tener esa vacante. Es un modo más fácil de volver al trabajo para una mujer después de tener un bebé cosa que ya es compleja. Atravesar ese momento, acompañada por una institución con la que trabajo hace años y confío plenamente era una manera más alentadora. Cuando me quise anotar me dijeron que era una error de sistema”, explica Melina Basterretche trabajadora del hospital y mamá de un alumno del jardín.

Los docentes, trabajadores del hospital, junto con vecinos y padres realizaron el sábado 27 de octubre un evento lúdico en la plaza Mariano Boedo, para visibilizar el reclamo y decir no al cierre del lactario.

 

La manzana 66

Delimitada por las avenidas Belgrano, Jujuy y las calles Moreno y Catamarca emerge en pleno barrio de Once un triunfo de los vecinos. Una manzana entera destinada a ser un espacio público de recreación y donde también se construirá un establecimiento educativo. En pocas semanas será inaugurada la primera etapa de esta obra, acto seguramente encabezado por un sonriente jefe de Gobierno de la Ciudad experto en veredas y bicisendas.

La iniciativa surgió cuando se conoció la noticia de que los propietarios del terreno planeaban construir allí un estadio para shows musicales. Un grupo de vecinos se organizó y presentó ante la Legislatura un proyecto de establecer allí un espacio verde, absolutamente necesario en el barrio de Balvanera poblado de edificios y muy pocas áreas de esparcimiento.

Los vecinos solicitaron también la construcción de un jardín de infantes para ampliar la oferta de vacantes que, planificado para 2020, es la excusa que da el Ministerio de Educación de Soledad Acuña para cerrar progresivamente la Escuela Infantil Nº 6, haciendo una maniobra por las que las «nuevas» 250 plazas educativas absorverán las ya existentes, ergo no se incrementa la inversión educativa.

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