Redacción Canal Abierto | Esta semana salió a la luz un documento en el que el Fondo Monetario Internacional (FMI) recomienda a la Argentina reducir la tasa de sustitución: la relación entre el haber inicial y el salario promedio previo al retiro. Es decir, receta al Gobierno de Cambiemos una baja en el haber mínimo de inicio, además de un incremento en la edad de retiro.

Según el FMI, «en las economías avanzadas, estas reformas han contribuido a que las pensiones sean menos generosas» por lo que «para mantener su nivel de vida en el momento de la jubilación, los trabajadores actuales tendrán que trabajar más tiempo y ahorrar más».

Los consejos ajustadores sobre uno de los sectores mas vulnerables de la población generaron la indignación entre buena parte de la población y un sector de la oposición. Sin embargo, la rebaja en el poder adquisitivo de las jubilaciones no es novedad en tiempos macristas.

A criterio de los especialistas en previsión, de haberse utilizado la antigua fórmula –modificada en diciembre de 2017, en medio de masivas protestas y represión policial- el aumento salarial para los jubilados habría arrojado una mejora del 14,5% en marzo y del 15,1% en septiembre, para totalizar un 29,6% en 2018. En cambio, el nuevo esquema arrojó una mejora del 5,71% en marzo, 5,69% en junio, 6,68% en septiembre y 7,78% en diciembre, que da como registro 26,97% de aumento nominal para el sector.

Por lo tanto, según un cálculo del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), en todo el año pasado los jubilados sufrieron una pérdida de al menos 7% del poder adquisitivo. El estudio también indica que recién en diciembre de 2019 –de cumplirse las proyecciones inflacionarias de 23%- los haberes crecerían un 1% en términos reales.

Pero eso no es todo, a este oscuro panorama hay que sumar los otros cinco puntos perdidos a finales de 2017, cuando se impuso el nuevo esquema de pago de la jubilación y se comió de la cuenta el último trimestre de ese año.

El último aumento salarial del 7,78% en diciembre pasado llevó la jubilación mínima a 9.309 pesos, incluso por debajo del actual magro salario mínimo, vital y móvil en torno a los $ 12.500 pesos.

Un dato no menor es que la inflación de los medicamentos del 2015 al 2018 aumentó un 235%, y que algunos esenciales se incrementaron hasta el 534%. En contraste, el incremento total de la mínima durante el mismo periodo fue de tan sólo un 143,63%.

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