Por Sergio Alvez | En Misiones, al igual que en el resto de las provincias del NEA, no hay gas natural. En esta región, el abastecimiento está limitado a la utilización de garrafas, cuyo precio oscila, en el caso de envases de 10 kilos, entre los 250 y los 300.

Infinitas las promesas en torno a la materialización del Gasoducto del NEA se renuevan cada año, entre firmas de convenio, licitaciones y “avances” que nunca terminan.

Esta semana, el senador nacional por Misiones Maurice Closs anunció la presentación en el Senado de la Nación de un proyecto para lograr extender el gasoducto hasta Misiones. “Esto, que para el país puede ser una buena noticia, también debe ser una oportunidad para Corrientes y Misiones. Si hay gas para Brasil, hay gas para nuestras provincias”, expresó el legislador al opinar sobre sobre la autorización a dos petroleras para exportar gas natural a Brasil y Chile. Se trata de la habilitación que la Secretaría de Energía otorgó para la exportación, con carácter interrumpible, de 913,85 millones de metros cúbicos de gas natural provenientes de las cuencas Austral y Neuquina.

 

Falsas promesas

Closs fue gobernador de Misiones durante dos periodos consecutivos, desde 2007 hasta 2015. En su primer año de mandato, anunció públicamente que el gasoducto que traería el gas natural a la provincia se comenzaría a construir en 2010 y que para 2015 los misioneros contarían con el combustible.

“Firmamos un compromiso entre cinco gobernadores donde se establecen los ramales del gasoducto. Este convenio, que rubricaron los gobernadores de Salta, Chaco, Formosa, Misiones y Corrientes, también fue firmado por el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido. La firma del convenio con el ministro De Vido y de los cinco gobernadores, dará origen a un decreto nuevo con esta traza y el llamado a licitación en el 2010. El inicio de obra estaría dándose en 2011 y la finalización en el año 2014 o 2015”.

El 24 de abril de 2008, en una de sus visitas a la ciudad de Posadas, la entonces presidente de la Nación, Cristina Fernández, afirmó que “con el Gasoducto del Nordeste, que algunos ven como una obra demasiado costosa, es que vamos a traer el gas también, de donde sea, para todo el Noreste argentino, con quien todos los argentinos, pero fundamentalmente las regiones más ricas del país, las más favorecidas, tienen una deuda histórica”.

Pero en el caso de la provincia de Misiones, las promesas de funcionarios se remontan incluso, a varios años atrás. Carlos Rovira es actual presidente de la Legislatura Provincial y conductor del espacio político que gobierna la provincia hace 15 años: el Frente Renovador de la Concordia.

En 2003, siendo gobernador, Rovira anunció la “inminente llegada” del gas natural a la provincia. Reseña el diario oficialista Misiones Online en su edición del 12 de noviembre de 2003, bajo el título “Rovira aseguró la llegada del gas natural a Misiones”: “Anoche, recién llegado de su reunión con Kirchner, el gobernador dijo que impulsarán la construcción del gasoducto en esta región. Anunció también la construcción de un hospital modelo en Garupá, más viviendas para relocalizados y proyectos productivos. Rovira dijo anoche, luego de reunirse con Kirchner, el ministro De Vido y el jefe de Gabinete, que ‘vamos a impulsar con vehemencia el fortalecimiento de esta región a través de la concreción de obras, una de ellas es la provisión de gas natural a la provincia de Misiones que se ha firmado recientemente con una empresa nacional e internacional para la construcción de un gasoducto’”.

La realidad es, pese a este mar de promesas, que tanto Misiones como el resto del NEA son víctimas de una pesada asimetría que genera enormes gastos a las economías domiciliarias e impide un desarrollo óptimo en múltiples sentidos.

 

Historia y presente

En 1992, la Ley 24.076 privatizó el transporte y distribución de gas natural en el país. En el caso del NEA, la distribución de gas por redes fue adjudicada por 35 años a la empresa GAS NEA Mesopotámica SA. Pero la zona en cuestión no contaba ni cuenta con la infraestructura necesaria, por lo que la empresa debía invertir en conexiones. GAS NEA incumplió el contrato y en febrero de 2002 el Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS) elevó una petición de caducidad de la licencia ante la Secretaría de Energía.

El 24 de Noviembre de 2003, el presidente Néstor Kirchner y el Grupo Techint firmaron un contrato para la construcción de un gasoducto de 1500 kilómetros, destinado al traslado de gas desde el noroeste hasta la Mesopotamia, con una inversión superior a los 1000 millones de dólares.

En 2005, se lanzó el proyecto “Gasoducto del Noreste Argentino”, propuesta que fue declarada de Interés Nacional a través de un decreto.

En 2007, se sancionó la Ley 26.337, que habilitó a dar curso a las obras del proyecto Gasoducto del Noreste Argentino. Un año después, la Unidad de Renegociación y Análisis de Contratos de Servicios Públicos (UNIREN) y GAS NEA firmaron un convenio que establecía plazos para las obras. En paralelo, se creó un fondo fiduciario para la construcción del gasoducto en el marco del Presupuesto General de la Administración Pública.

En 2011, Energía Argentina S.A. (ENARSA) llamó a la Licitación Pública Nacional GNEA para el desarrollo de la ingeniería y construcción de una parte del ramal troncal.

Tras innumerables idas y vueltas entre el Estado y las empresas involucradas, la obra quedó inconclusa. Durante sus tres años de gestión, el gobierno nacional encabezado por el presidente Mauricio Macri no dio señales concretas de avanzar en la finalización y puesta en marcha del tan anhelado y sobre todo prometido Gasoducto del NEA.

Así las cosas, el gas sigue siendo un sueño eterno para los 3.672.528 de habitantes que conforman el 9% de la población nacional.

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