Redacción Canal Abierto | En la madrugada del 25 de enero de 1997 fue asesinado en Pinamar el reportero gráfico de la revista Noticias José Luis Cabezas. Tenía 35 años. Las mafias del poder le cobraron cara su investigación sobre hechos de corrupción que vinculaban a empresarios con la política y el gobierno.

Su caso se convirtió en emblema de la lucha por la libertad de expresión y sacudió la disputa entre los entonces gobernador Eduardo Duhalde y presidente Carlos Menem, además de cobrar visibilidad internacional.

Hoy, a 22 años, su legado y el reclamo de justicia por su crimen siguen vigentes. Esto se debe a que su familia, amigos y colegas hicieron público el rechazo a la matrícula profesional que le otorgó el Colegio Público de Abogados de la Capital Federal a Gustavo Prellezo, el ex policía que efectuó los disparos.

Gabriel Michi, periodista, amigo y compañero de José Luis Cabezas en aquella última cobertura de temporada, explica a Canal Abierto que “cada aniversario es muy movilizador desde lo personal, desde lo humano». «Además, porque siempre nos pasa que previo al aniversario nos enteramos de alguna mala noticia vinculada con el caso. La última fue que le dieron la matrícula para ejercer como abogado en Capital a Prellezo”, relata.

Gustavo Daniel Prellezo está en libertad condicional desde diciembre de 2017, aunque ya estaba en su casa desde 2010 con prisión domiciliaria. Fue condenado a reclusión perpetua en febrero de 2002, pero sólo pasó tras las rejas trece años, pese a que la sentencia fue ratificada en las máximas instancias judiciales de la provincia y del país. Aun así la condena recién expirará en 2022.

El ex subjefe de la comisaría de Pinamar se recibió de abogado y luego de escribano en la Universidad de La Plata. Y se matriculó en el Colegio de Abogados de Quilmes. Frente a las advertencias de la familia Cabezas, la misma institución le retiró la matrícula pocos días después.

Hoy Prellezo no tiene habilitación para ejercer como abogado en la provincia de Buenos Aires.

Sin embargo, la familia emitió un comunicado en el que asegura que “pese a eso, ofrece sus servicios por distintos medios y se lo suele ver en los tribunales bonaerenses. Ahora, con profundo dolor e indignación, nos enteramos de que en la Capital Federal le otorgaron la matrícula en agosto de 2018 y que dio como domicilio el estudio de su abogado Jorge Freire”.

“Todo esto más allá de la valoración moral que nos merece que un criminal que tan brutalmente nos arrebató a José Luis ahora se presente como un defensor de la legalidad y del Derecho”, lamenta el comunicado.

El reclamo ya fue entregado a las autoridades del Colegio de Abogados de Capital y se espera que el Comité de Disciplina emita una resolución.

Cabezas y Michi

“Me encargue de leer la Ley y dice que una persona con condena vigente por un delito doloso no se puede matricular. Un tipo que como policía tenía el deber de proteger a los ciudadanos en lugar de asesinarlos, ahora encima se pone del lado del Derecho”, advierte Michi, miembro del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), que presidió entre 2007 y 2011.

 

Su mejor foto

En el 96, Cabezas había fotografiado al poderoso y oculto Alfredo Yabrán en Pinamar, la célebre imagen en la que se ve al empresario paseando por la playa con su esposa. En el 97, volvió a hacerle fotos, pero una noche, a la salida de una fiesta, fue secuestrado, llevado a una zona alejada, maniatado y asesinado de dos tiros en la cabeza. Su cuerpo fue introducido nuevamente en el auto y prendido fuego. Por el crimen fueron condenados cinco agentes y oficiales de policía, el jefe de la custodia de Yabrán y otros cuatro criminales conocidos como “La banda de Los Horneros”. Un año después, la Justicia pidió la captura de Yabrán, quien finalmente se suicidó.

“Para los que trabajamos en los medios, el legado que deja José Luis tiene que ver con el compromiso final de nuestro laburo que es la búsqueda de la verdad, aun asumiendo determinados riesgos -dice Gabriel Michi, autor del libro Cabezas: Un periodista. Un crimen. Un país (Planeta 2017)-. Obviamente, nunca pensamos que el riesgo podía ser la muerte porque no había ocurrido un crimen de un periodista en democracia”.

“La situación que hoy se vive en los medios es particularmente complicada, no sólo por los intereses que se anteponen a la búsqueda de la verdad, sino también por la realidad laboral que estamos atravesando, que es dramática”, dice Michi, quien trabajó en Radio América y CN23 hasta la fuga y el vaciamiento de Sergio Szpolski y Matías Garfunkel. El actual periodista de C5N completa: “Más de tres mil trabajadores perdieron su trabajo en los últimos años y eso atenta también contra ese valor que se defendió cuando salimos a las calles a pelear por la memoria de José Luis y la libertad de expresión, que con el silenciamiento de voces termina hoy muy condicionada”.

 

Presente, ahora ¡y siempre!

Gladys, la hermana de Cabezas, estará para un acto en El Bolsón, donde desde 2017 una plazoleta lleva el nombre del fotógrafo. Además, se realizarán las tradicionales ceremonias de recordación en Pinamar, en la cava donde fue asesinado y en el monolito de la entrada.

En la Ciudad de Buenos Aires se hará un homenaje convocado por SiPreBA y la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina, en la sede de ARGRA (Venezuela 1433) a las 12.

“La idea es recorrer distintos lugares del país porque con José Luis pasó algo único a nivel mundial, que es que en casi todas las provincias hay algún lugar que lo recuerda, eso no pasó con ningún periodista asesinado en el mundo”, finaliza Michi.

 

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