Redacción Canal Abierto | Dicen por ahí que Mauricio está enojado. Y es que sus declaraciones sobre una hipotética inflación que estaba “bajando” apenas un día antes de que el INDEC lo desmintiera públicamente con un IPC del 2,9% en enero –mayor que el 2,6% de diciembre- lo dejaron en offside.

Para colmo, las encuestas no ayudan. Según datos publicados recientemente por la consultora Synopsis, «la preocupación por la inflación» volvió a crecer en febrero y llegó a 34,9% lo que disparó las “preocupaciones económicas” hasta un 54%. En paralelo, la evaluación sobre el desempeño del gobierno macrista tocó su piso histórico: el 58% de los argentinos cree que es malo o muy malo.

En un trazado histórico, la imagen de la gestión de Macri se mantuvo más positiva que negativa hasta diciembre de 2017 –con un pico en las elecciones de octubre de ese año-, cuando la inflación parecía controlada con un 24,8% anual. Ese mes, la reforma jubilatoria impactó incluso sobre el electorado considerado propio y desde entonces, de la mano de una inflación descontrolada, la imagen negativa superó para siempre a la positiva y la brecha entre ambas se hizo cada vez más amplia a lo largo de 2018. Actualmente, quienes aprueban el desempeño gubernamental apenas suman el 25,6% de los encuestados. La imagen personal de Mauricio Macri es apenas mejor: 52,1% negativa, y sólo 30,3% positiva.

Es lógica, entonces, la lectura de muchos de los analistas de la oposición que creen que el macrismo se cae por su propio peso y que el deterioro del poder adquisitivo de la población será un dato decisivo en las elecciones de este año, en el que los vaticinios de los economistas más optimistas sólo prometen recesión y más aumentos. Pero sería insólito suponer que los analistas oficialistas no hicieron la misma cuenta.

De haberla hecho, como seguramente ocurrió, el enojo presidencial está justificado. Su alegre declaración de que “la inflación está bajando” lo dejó expuesto en un escenario evitable. ¿Le soltaron la mano?

Según una nota de Carlos Burgueño en Ámbito, al leer las crónicas sobre su declaración, Macri “estalló” y “prometió que a su regreso de la India parte del rumbo económico de su Gobierno debía cambiar” y pidió “avanzar en un desvío de los temas de la agenda económica” hacia temas productivos.

Entretanto, el radicalismo venció al PRO en la interna pampeana y el triunfador Daniel Kroneberger agitó la idea de que la UCR tenga “un liderazgo nacional» para “plasmar las diferencias dentro de Cambiemos». Por su parte, los principales matutinos, responsables del blindaje mediático que trajeron a Mauricio hasta aquí, agitan la candidatura ya confirmada de Roberto Lavagna, quien se reunió con los integrantes de la misión del Fondo Monetario Internacional que se encuentra en el país y tiene buena imagen dentro del famoso círculo rojo.

¿Es que Macri “ya fue” incluso para los propios?

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