Redacción Canal Abierto | La cursada universitaria de verano recibió a los estudiantes con un golpe al bolsillo demasiado fuerte. El aumento en el costo del transporte encendió las alarmas y la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) en su Junta Ejecutiva se ha declarado en alerta por esta situación.

“Hoy, una persona que va a la universidad gasta de piso $1.500 sólo para en transporte, sin contar cuánto gasta en ir al trabajo, en comida, en servicios. Es un aumento que se siente de manera especial y la necesidad de un boleto educativo se hace más presente para que muchos pibes y pibas puedan continuar con sus estudios. El Estado debería colaborar con eso y al Gobierno debería interesarle asegurar la continuidad de estos estudios”, expresó la presidenta de la FUBA, Eva Dimopulos, en diálogo con Canal Abierto.

Esta mañana presentarán un pedido formal en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. La reunión afectaría a las comisiones de Educación y la de Presupuesto para exigir una respuesta.

“Reclamamos que nos otorguen el boleto educativo que en el ámbito de estudiantes y docentes no hay. Por eso lo llamamos educativo y no estudiantil porque incluye a todos los sectores de la educación”, explicó Dimopulos.

Y agregó: “Queremos seguir cursando, queremos ser los futuros profesionales y científicos del país, para eso necesitamos este boleto educativo que ya tienen muchas otras provincias y ciudades de la Argentina”.

Mientras, el panorama para las universidades se oscurece más, ante el anuncio de la Conadu Histórica. En el plenario de secretarios generales se llamó a “la unidad de toda la docencia para enfrentar el plan de ajuste del gobierno sobre el sector educativo, promoviendo un paro nacional de todos los Niveles de la Educación para el 6 de marzo”.

“En el caso nuestro y de los docentes, estamos todos diciendo lo mismo. Así no se puede dar clases y así no se puede estudiar. Los docentes tienen salarios atrasados. Hoy están con una pérdida de poder adquisitivo del 20% y todavía no tienen paritaria. Nosotros obviamente los entendemos y los acompañamos en ese reclamo, como lo hicimos durante el año pasado”, aclaró la presidenta de la FUBA.

El año pasado, 57 universidades dieron inicio a las clases un mes más tarde por esta misma situación. “En este año estamos ante un escenario igual o peor, porque el presupuesto fue recortado y congelaron las becas Progresar”, sentenció Dimopulos.

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