Redacción Canal Abierto | Los presos alojados en la Unidad 28 -mejor conocida como la Alcaidía del Palacio de Tribunales- presentaron un reclamo por los problemas de infraestructura y sanidad del lugar. La Alcaidía no tiene infraestructura para que los presos duerman y hay solamente dos baños.

El Tribunal de la Cámara del Crimen se pronunció sobre esto: “Se ha registrado una superpoblación registrada en el Centro de Detención Judicial -Unidad 28- del Servicio Penitenciario Federal. Las condiciones inhumanas en las que se alojan los internos en razón de la estructura inadecuada y el indebido pernocte de muchos de ellos son por falta de cupo en las unidades de destino. Al 12 de febrero se verificó un total de 169 internos».

La Constitución Nacional también establece que «las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ella». Si bien ese derecho es violado hace años, la situación actual es de extrema gravedad y reconocida por las propias autoridades del Servicio Penitenciario Federal (SPF), que depende del Ministerio de Justicia de la Nación.

Para paliar estas irregularidades, el juez instructor dispuso el 13 de febrero el realojamiento progresivo de todos los que se hallaban en la Alcaidía. 89 de ellos fueron trasladados al Complejo Penitenciario Federal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ante la falta de cupo se habilitó transitoriamente el gimnasio de este lugar como Pabellón 53, y a tal fin se proveyeron los elementos necesarios.

Las constancias incorporadas al legajo de la causa y, particularmente, lo tratado en las audiencias celebradas, dejan al descubierto la paupérrima situación penitenciaria y el estado de emergencia en el que se encuentra el sistema, producto del aumento sostenido de los internos alojados con la consecuente sobrepoblación y hacinamiento.

Como datos sobresalientes sobre la cuestión, la Cámara consignó lo más relevante en estos puntos:

  • Con respecto al año 2015, la población carcelaria sufrió un incremento del 30,2%.
  • Al 13 de febrero pasado se registraban 13.574 personas privadas de su libertad en todo el país. De ellas, 8.472 estaban alojadas en el área metropolitana y el Gran Buenos Aires.
  • En esa misma fecha la Unidad 28 albergaba a 169 detenidos.
  • Según surge de una similar acción acumulada al presente, el 20 de febrero una de las celdas de esa dependencia -cuya capacidad sería de 8 ó 9 personas- era habitada por entre 28 y 36 personas.
  • De 48 Unidades de Traslado, sólo funcionan adecuadamente 8 que se utilizan para todo el país. Ello, lógicamente, importa una demora en la distribución de internos a unidades de destino.
  • La ausencia de cupo en los complejos se ven exacerbadas en los casos de detenidos por delitos de índole sexual, personal de las fuerzas de seguridad, aquellos que cumplen con los criterios de admisión de P.R.I.S.M.A y los que tienen resguardo físico dispuesto que, indudablemente, tiene previsto especial lugar de alojamiento.

“Debemos reaccionar con firmeza a tanta desidia. No es posible concurrir a las cárceles y seguir presenciando su estado. Salvo excepciones, lo más sincero sería hoy afirmar tras relevar tanta falencia que no son aptas para la condición humana”, sostiene el fallo de la Cámara.

En el caso de la Alcaidía del Palacio de Justicia, los espacios de alojamiento colectivo miden 24 metros cuadrados. Según trascendió, en cada uno se llega a albergar unas 25 personas. La matemática en este caso es tan sencilla como alarmante. Hay menos de un metro de espacio por persona, y dos baños para ser compartidos entre 100.

Por otra parte, la Cámara destacó la aparente indiferencia del Poder Ejecutivo ante esta situación. “Sus representantes se limitaron a ‘compartir la preocupación’ y recordar viejas promesas sobre licitaciones para camiones, puesta en funcionamiento de la desmantelada e inviable Unidad 22, esperar la aprobación del Gobierno de la Ciudad de galpones que operarían como centros de distribución. Pero nada que pueda ser destacado como próximo, auspicioso o producto de un estudio que hoy esté generando la tan esperada definición de un problema ya crónico”.

A pesar de que también esta unidad vivió el suicidio de un interno alojado allí, “pareciera que nada es suficiente para llamar la atención de los funcionarios con facultades para dar respuesta al conflicto”, concluyeron.

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