Redacción Canal Abierto | La primera reunión que dio inicio al foro para el Progreso y el Desarrollo de América Latina (Prosur) dejó mas fotos protocolares que anuncios concretos.

“Queremos que sea un foro sin ideologías y sin burocracia”, aseguró el mandatario anfitrión en su breve discurso de bienvenida transmitido en directo. Para sorpresa de muchos, acto seguido, la señal se cortó y la reunión siguió a puertas cerradas con la presencia de Argentina, Mauricio Macri; Brasil, Jair Bolsonaro; Colombia, Iván Duque; Ecuador, Lenín Moreno; Paraguay, Mario Abdo; Perú, Martín Vizcarra, y Chile, Sebastián Piñera.

Pese a las declaraciones del jefe de Estado chileno, el encuentro de hoy dio claras muestras de lo lejos que está el Prosur de ser indiferente o imparcial respecto a las corrientes de pensamiento que atraviesan el continente.

Muestra inequívoca de ello es la exclusión de Venezuela por -según el presidente chileno- no cumplir “con los requisitos ni de democracia y Estado de derecho, ni el de respeto a las libertades y los derechos humanos de sus habitantes». En paralelo al rechazo del presidente Nicolás Maduro, los mandatarios del flamante foro sí hicieron lo propio con el jefe de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, autoproclamado presidente interino del país caribeño.

Cabe aquí señalar la burda confusión sobre esta cuestión que prima entre los presidentes integrantes del “Grupo Lima” y este nuevo espacio. Es decir, el afán por atizar ánimos ya de por sí caldeados, y no en cambio promover puentes de diálogo que propicien un acercamiento entre dos posiciones que –es cierto- a esta altura también parecen irreconciliables.

Cabe también  destacar la ausencia de Bolivia, Guyana y Surinam. Sin embargo, fue Uruguay quien dejó quizás el mensaje más saliente. Las autoridades de la República Oriental optaron por asistir tan sólo en calidad de “observador”, posición que evidencia la desconfianza para con un foro de tinte conservador e incompatible con las posiciones del gobernante Frente Amplio.

Más allá del secretismo y la ausencia de anuncios, todo indica que el Prosur estaría cumpliendo al menos uno de sus objetivos (por qué no, su razón de ser): el de dar sepulcro a la Unasur, símbolo regional de los gobiernos progresistas o de centro izquierda de la década pasada. De hecho, el organismo nacido en 2008 que llegó a contar con doce estados miembros, hoy tan sólo agrupa a Bolivia, Guayana, Surinam, Uruguay y Venezuela.

Pero por sobre todas las cosas, el nuevo espacio regional viene a reafirmar un realineamiento geopolítico en el continente que se consolida, pero que hasta el momento sólo contaba con guiños unilaterales. Aunque nos pese a muchos, los gobiernos latinoamerticanos de corte neoliberal siguen acercándose a la administración de Donald Trump -en desmedro de los puentes otrora tendidos con China o Rusia, por ejemplo- y a sellar tratados bilaterales de libre comercio.

 

Foto: AFP

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