Redacción Canal Abierto | Los datos oficiales de pobreza e indigencia se vaticinaron malos antes de ser publicados. A las 16, se supo: en la Argentina, según el Indec, 8.926.592 personas son pobres y 1.865.867 son indigentes.


En porcentaje, la pobreza alcanzó al 32% de la población y al 23,4% de los hogares en el segundo semestre de 2018. La indigencia, en tanto, llegó al 4,8% de los hogares, donde viven el 6,7% de las personas. Esto significa que creció 4,7 puntos porcentuales en relación al primer semestre de 2018; mientras que la indigencia subió 1,8% en el mismo período. En personas, significa 1.856.418 argentinos más en la pobreza y la indigencia en un semestre. 

Las cifras que había dado a conocer al Universidad Católica le pusieron un número al clima social desde ayer: para la UCA, la pobreza multidimensional urbana pasó del 26,6 al 31,3% de la población entre 2017 y 2018. No estuvo lejos, pero pecaron de optimistas.


El dólar en disparada y la ya planificada nueva suba de combustibles proyectan un traslado a precios que llevará la inflación anual, incluso para los más optimistas, a más del 35%. Los alimentos son el rubro más afectado y el Indec estableció que una familia tipo, en febrero, necesitó $ 27.570,43 para no ser pobre. La Canasta Básica Alimentaria, que considera sólo lo básico para subsistir y no ser indigente, aumentó un 5,1% y llevó el ingreso necesario de la misma familia a $ 11.117,11.


Las regiones más asoladas son el Noreste (40,4% de pobres) y el Noroeste del país (34,5% de pobres). Desagregado, la ciudad que pica en punta entre los 31 conglomerados urbanos medidos por el organismo oficial es Corrientes, con 49,3% de su población bajo la línea de pobreza. La siguen Concordia (41,9%), Gran Resistencia (41,4%), Santiago del Estero-La Banda (38,9%), Salta (37,7%), Gran Córdoba (36,5%), y Gran Buenos Aires (35,9%).

Los trabajadores de ATE en el Indec organizaron horas antes de la publicación de los resultados oficiales una radio abierta y un “panazo”: la entrega de 500 kilos de pan y mate cocido para denunciar las políticas de pauperización de la población que impulsa el Gobierno, y la necesidad de declarar la emergencia alimentaria con urgencia.

Pocos minutos después del anuncio, la ministra de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley, y su par frente a Producción y Trabajo, Dante Sica, salieron a explicar en cámara, conferencia de prensa mediante, los inexplicables números. Esta vez, con la ausencia del presidente Mauricio Macri que los ministros no supieron aclarar.

«Nosotros decidimos no sólo trabajar este tema, sino decir la verdad», comenzó Stanley. Luego, en un intento por imprimirle humanidad a un gobierno al que se suele acusar de insensible, remató: «La pobreza no es sólo un número, refleja una realidad que recorremos todos los días, y también que trabajamos todos los días para revertir». Lo que siguió fue una enumeración de presuntas estrategias que llevan adelante desde Cambiemos para paliar la «pobreza multidimensional».

En tanto, Sica insistió con poner las culpas en el pasado, aunque esta vez es un pasado propio. «Los números corresponden a la peor crisis inflacionaria del año pasado», sostuvo. Pero luego remató: «Estamos convencidos y confirmamos el rumbo económico».

 

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