Redacción Canal Abierto | El 6 de agosto de 2017, Yanina Farías estaba cambiando el pañal de Xiomara, su beba de 2 años. Un amigo de su madre, Alfredo Leguizamón -que se encontraba viviendo en la misma casa- la agarró de por atrás e intentó violarla. Ella intentó zafarse. Él la tiró al piso y la golpeó. Después, siguió con sus hijos.

Cuando Yanina logró reincorporarse vio que Xiomara tenía dificultades para respirar y se desvanecía. La llevó al hospital. A la nena la internaron, a ella la llevaron presa. Por ocho meses nadie supo dónde estaba detenida, y durante ese mismo tiempo ella tampoco supo que su beba había muerto.

Hoy comenzó el juicio –al que llegó con prisión preventiva-. La carátula es homicidio simple agravado por vínculo.  Según el fiscal Yanina “debió velar por la integridad de su hija, y representándose que, con su inacción y por la violencia inusitada puesta de manifiesto a través de las lesiones que se ocasionaren, provocara el desenlace irremediable de la muerte de su propia hija”. Es decir, la acusan de no impedir que Leguizamón la matara. La acusan de “mala madre”.

“La audiencia inició hoy. El fiscal realizó su acusación y realmente es muy preocupante el enfoque que hace porque aquí los imputados son dos. Leguizamón, que vivíó en la misma vivienda que Yanina y sus hijos por un mes aproximadamente, está imputado de homicidio simple y Yanina, agravado por el vínculo. Es decir, son dos co imputados por el homicidio de Xiomara en lo que es la pretensión de la Fiscalía”, explicó Margarita Jarque, de la Comisión por la Memoria (CPM).

Durante el tiempo que vivieron en la misma casa Yanina soportó violaciones, golpizas y maltratos psicológicos. Leguizamón la tenía secuestrada. Había clausurado las ventanas con cadenas y candados y cerraba la puerta con llave cuando se iba. Los vecinos declararon que él le pegaba a los chicos y que ella lo permitía.

“Como Comisión por la Memoria estamos haciendo una veeduría del juicio y hemos presentado una amicus curiae fundamentalmente para visibilizar y pedirle al Poder Judicial que tenga una perspectiva de género. Cuando se trata de mujeres pobres, como en este caso, víctimas de violencia de género es necesario visibilizar este contexto y para eso hay que pensar desde esta perspectiva”, agregó Jarque.

En la jornada de hoy, en el Tribunal Oral en lo Criminal Nº4, la defensa de Leguizamón planteó estar a la resulta de las pruebas y calificar el hecho más adelante. El defensor de Yanina, planteó la inocencia por su rol en el asesinato de Xiomara.

“El poder judicial de la provincia de Buenos Aires no tiene protocolo. El defensor de Yanina postuló que se trataba de un femicidio vinculado, es decir un femicidio cometido para producirle un dolor a la madre y ese enfoque nos parece importante”, destacó la referente de la CPM.

Hasta ahora, la Justicia no tomó en cuenta el retraso madurativo de Yanina, ni las violaciones y golpes que vivió de la mano de Leguizamón. Hoy, además de estar privada de su libertad y ser acusada de “mala madre”, sufre torturas en la cárcel.

“Un equipo de abogados del Comité contra la Tortura la visitó días atrás y constataron golpes y quemaduras de agua hirviendo que le propiciaron otras internas, además de otros padecimientos que sufre una mujer injustamente acusada”, informó la abogada.

Equipos médicos, forenses y vecinos circularon hoy como testigos. Todavía no se sabe con exactitud cuándo finalizará el juicio. Mientras, Yanina continúa siendo víctima de la justicia patriarcal.

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