Redacción Canal Abierto | Mercados y medios de comunicación hegemónicos afines al oficialismo arrancaron la semana exultantes ante el arranque de las subastas diarias por US$ 60 millones. Es que, en tan sólo una mañana, la divisa norteamericana perforó el piso de los $43, luego de que la semana pasada alcanzara un pico que rozó los $45.

Pese a los esfuerzos de Nicolás Dujovne por desvincular el anuncio de una estrategia de “política cambiaria” y atribuirlo al eufemístico objetivo de “hacernos de pesos”, cuesta creer que los US$ 9.600 millones que dispondrá el Tesoro este año para vender en el mercado no tengan relación con la presión sobre el dólar de las últimas semanas.

Desde mediados de 2018, la escalada de la divisa no sólo produjo incertidumbre entre inversores. En programas periodísticos televisivos y radiales, taxis y cafés retornaron las intrigas en torno al techo que encontraría el dólar, un signo preocupante siendo este elemento central de una inflación descontrolada.

No obstante el “éxito” inmediato de la subasta, economistas coinciden en que los nuevos desembolsos no harán otra cosa que engrosar la cifra de fuga de capitales ya característica de la gestión Cambiemos. De hecho, sólo en enero alcanzó el nivel récord de US$ 1.958 millones, y desde diciembre de 2015 ya suma los US$ 61.287 millones.

De hecho, no hay antecedentes recientes de una fuga de capitales como la registrada en 2018. La tendencia sólo es comparable con los peores momentos de la historia económica argentina. Según el balance cambiario del Banco Central, durante los primeros seis meses del año pasado –incluso antes del agosto fatídico en cuanto a corrida cambiaria-  se fueron del circuito financiero local unos US$ 16.676 millones, más de dos mil millones más de divisas que en todo el 2001 (US$ 14.977 millones).

Otro dato aterrador, pero útil para tomar noción de la actual sangría económico-financiera, es que durante toda la Convertibilidad –de 1992 a 2001-, la fuga representó unos US$ 60 mil millones.

Presentado como dique de contención ante la extrema volatilidad de la divisa norteamericana, los desembolsos del préstamo stand by no lograron antes aquietar las aguas de lo que el Gobierno presenta como una “tormenta”. Parece difícil que ahora la misma estrategia, culmine en un resultado distinto.

Por otro lado, cabe señalar que los US$ 9600 millones a los que echara manos Dujovne para frenar el dólar este año es equivalente a las partidas presupuestarias que el Gobierno nacional va a destinar en todo 2019 para Salud (US$ 3.571.428.571) y Educación y Cultura (US$ 5.452.380.952) juntos (US$ 9.023.809.523).

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