Por Sergio Alvez  | Cada año, entre el 19 y el 25 de abril, se conmemora en Argentina, la Semana de los Pueblos Indígenas. Se trata de un instancia propicia para la acción y reflexión acerca del reconocimiento de  la existencia plena, íntegra y vital de los Pueblos Indígenas;  validar su historia y proyección hacia el futuro, reconocer sus derechos comunitarios como sujetos colectivos con una identidad particular y explorar la vivencia del diálogo intercultural, son algunos de los objetivos de aquellas organizaciones – indígenas y no indígenas- que incluyen actividades alusivas en sus agendas durante la Semana de los Pueblos Indígenas.

¿En qué situación se encuentran hoy los Pueblos Indígenas en Argentina? ¿Cuáles son sus conflictos, desafíos y posibles avances? ¿De qué manera las políticas que el Estado despliega los contiene o margina ante el avance voraz del modelo extractivistas sobre sus territorios ancestrales?

La centralidad del territorio

En Argentina habitan 38 Pueblos Originarios. Según el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010, se trata de una población de 955.052 personas. El pueblo indígena con mayor población es el Mapuche, con un total de 205.009 habitantes, mientras que la provincia con mayor presencia de personas que han reconocido ser indígenas o descendiente de indígenas es Buenos Aires con 362 mil personas. Estas cifras deben ser tomadas como pisos poblacionales.

“La población indígena en Argentina, fue sistemáticamente excluida a lo largo de la historia del país. Durante la época de la colonización, y especialmente con la serie de campañas militares llevadas a cabo, se produjo el exterminio de una gran parte de los pueblos indígenas. Por la usurpación de sus territorios a partir del siglo XIX y el despojo de sus tierras y recursos, los indígenas fueron condenados a vivir en situaciones de extrema pobreza, lo que derivó en otras formas de exclusión social” señalan desde Amnistía Internacional, institución que junto a otras 5 organizaciones, dieron forma a un mapa que da cuenta de los principales conflictos y luchas de los Pueblos Originarios en la República Argentina. Se trata de un relevamiento que pudo identificar 183 conflictos en curso, y que permanece abierto y dinámico.

Los datos relevados están contenidos en la web territorioindigena.com.ar, que clasifica los casos relevados según el tipo de conflicto que se presenta. Así, el sistema se divide en los siguientes tópicos: Territorial, Ambiental, Violencia, Desalojo, Personería Jurídica y Criminalización. Se presenta además un desglose de “Casos emblemáticos”. Allí es posible encontrar un listado de situaciones. Además de poder interiorizarse acerca de estos casos, el visitante podrá acceder a petitorios para firmar su adhesión a las causas por las que vienen luchando los pueblos en cuestión.

Con claridad, se desprende que la mayoría de los conflictos tienen relación con la tenencia de la tierra, con la posesión del territorio. Desde el Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (ENDEPA), sostienen que “la Argentina, no ha previsto mecanismo para la titularización de las tierras/territorios de los Pueblos Indígenas;  la ley 26.160 solo garantiza la determinación técnico-jurídico-catastral de los territorios comunitarios, pero no reconoce títulos de propiedad. A pesar de la importancia de la norma, para frenar los desalojos, ni esta ley, ni las acciones del Estado pueden ser valoradas como un procedimiento acorde a los estándares internacionales que garantice sus reivindicaciones territoriales y, el posterior goce del derecho de propiedad de los pueblos indígenas. Resulta preocupante, que el Estado tampoco haya entregado a las comunidades relevadas en el marco de este procedimiento la carpeta final que contiene los resultados del mismo, incluso luego de transcurrido varios años desde su realización, extremo de suma importancia por ser el único documento público que contiene su reivindicación territorial”.

Represión

Entre 2009 y 2017, al menos 25 personas murieron en situaciones vinculadas a conflictos territoriales.  En  la  mayoría  de  los  casos se  trata  de  miembros  de  Comunidades  Indígenas  asesinados  por  las  fuerzas  de  seguridad  o  sicarios  durante  operativos  de desalojo, represiones  a  la  protesta  y  otras  circunstancias.  Santiago Maldonado y   Rafael  Nahuel – mapuche  de  21  años-,  fueron las  últimas víctimas fatales de la represión contra Pueblos Originarios en Argentina.

Darío Aranda, periodista y autor de los libros Argentina Originaria y Tierra Arrasada, sostiene que “Los pueblos indígenas de Argentina cerraron un año en el que han enfrentado numerosos intentos de despojos de sus territorios, que implicaron represiones, criminalización, cárcel y asesinatos. La embestida contra el pueblo mapuche tuvo sus paralelos, aunque con menor difusión, en Formosa, Tucumán, Misiones, Santiago del Estero, Salta y Jujuy, entre otras provincias. La prórroga de la ley 26.160 (que debiera frenar los desalojos) está entre las buenas noticias. La peor: el asesinato de Rafael Nahuel y la represión al Lof Cushamen (con la desaparición y muerte de Santiago Maldonado)”.

Aranda recordó que “el gobierno nombró en agosto de 2018 al frente del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) a Jimena Psathakis, de la Fundación Cambio Democrático, ONG referente en el discurso de “diálogo”, muy conocida entre las asambleas socioambientales porque siempre favorece al sector privado, desde Esquel (donde se ubicó del lado de la minera) hasta Vaca Muerta (donde “dialogó” mucho con comunidades mapuches, pero siempre impulsó el fracking). Los pueblos indígenas viven en carne propia  estadísticas de violencia y represión, desde hace décadas. Y apuntan al fondo del asunto: la causa de sus males es el despojo de territorios (de la mano del agronegocio, forestales, mineras, petroleras, grandes obras de infraestructura), la violación sistemática de las leyes que los beneficia, la total falta de políticas públicas para que puedan desarrollarse y el racismo estructural”.

Mujeres

El año pasado, en Ensenada (provincia de Buenos Aires) se realizó el  Primer Parlamento de Mujeres Originarias. El manifiesto redactado en aquel encuentro expresaba: “Somos mujeres indígenas que despertamos, estamos hartas y decimos basta de genocidio sistemático, basta de criminalizar la recuperación de territorio ancestral, basta de violencia institucional, basta de racismo y xenofobia”. Fue a partir de aquellas jornadas que se empezó a impulsar que el Encuentro de Mujeres pase a llamarse “Encuentro Plurinacional de Mujeres”. Moira Millán, mujer mapuche e integrante del colectivo de Mujeres Originarias, remarca la importancia de abordar “el problema de los feminicidios indígenas por parte de las empresas extractivistas; la crisis económica; alternativas para poder salir adelante en la lucha por los territorios; la libre determinación de nuestros cuerpos y nuestros pueblos y seguir avanzando en la agenda indígena hacia la plurinacionalidad”.

Este año, en mayo, se realizará la segunda edición de este Parlamento. Será en Rosario.

La mirada de los medios

Raúl Toribio, comunicador social del Pueblo Wichí, señala que “el discurso dominante muestra a los indígenas como pobres, como víctimas, y si bien existe pobreza, lo que noto como comunicador es que también hay que revalorizar la cultura y otros aspectos. Por suerte, hoy ya los jóvenes están sumándose a hacer comunicación desde las propias comunidades, a través del uso de la tecnología. Esto está pasando con otras disciplinas como la medicina, los profesorados. Muchos jóvenes indígenas apuestan por la educación y la formación. Creo que hay muchas cosas buenas de mostrar cosas positivas, no solo el estereotipo de pobreza y sufrimiento. Casi siempre los pueblos indígenas salimos en la sección de Policiales o como víctimas. Y esa no es la única realidad que se puede mostrar de las comunidades”:

Fotografía: Sofía Schiavoni

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