Redacción Canal Abierto |  “La CGT es una estructura caduca”, aseguró en las últimas horas Hugo Godoy, titular de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) y uno de los articuladores de la huelga del 30 de abril convocada por la CTA Autónoma que conduce Ricardo Peidró, la CTA de los Trabajadores de Hugo Yasky, los movimientos sociales y el Frente Sindical por el Modelo Nacional de los gremios que comandan Hugo Moyano, Ricardo Pignanelli y Sergio Palazzo.

Por su parte, y tras confirmar la adhesión de su gremio al paro, el secretario general de la Unión Ferroviaria de la sección Oeste, Rubén «Pollo» Sobrero también aprovechó para vapulear a la cúpula sindical: “Es una cueva de bandidos”.

Incluso varios dirigentes de la propia “orga” salieron a distanciarse de la vergonzante tibieza que desde hace tres años reina en Azopardo. “Hace mucho tiempo que la CGT ha dejado de representar a los trabajadores”, planteó esta mañana Jorge D´Andrea, presidente del PJ de Morón y titular de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA) -que a nivel nacional conduce Héctor Daer.

No es para menos la bronca gremial para con lo que queda del triunvirato. Con una economía en llamas, el dólar por las nubes, la inflación desbocada y despidos en todos los sectores, Carlos Acuña sumó ayer un nuevo capítulo al “operativo boicot”. «No sirve hacerle un paro general al Gobierno», lanzó el secretario general de la CGT, desestimando así la principal e histórica herramienta del movimiento.

Si bien ya es costumbre la postura anti huelga de este sector gremial, en las últimas semanas el ala más dialoguista de la CGT sumó una nueva razón –turbia en lo político y jugosa en lo económico- para oficiar nuevamente de fiel ladera de la gestión Cambiemos. Ni el 32% de pobreza o el 9,1% de desocupación pudieron más los 32 mil millones de pesos para las Obras Sociales cedidos por el ministro Sica a los dirigentes.

Cace recordar también que por estos días los hombres fuertes de la CGT se encuentran ocupados en el tanteo, tironeo y “poroteo” electoral. Nadie quiere quedar afuera y todos juegan sus fichas con una idea fija: apostar a ganador para lograr la bendición del próximo Presidente, y de esa manera hacerse del trono en Azopardo. Ejemplo de ello fueron las palabras de respaldo a una posible candidatura presidencial de Roberto Lavagna por parte de Héctor Daer y Andrés Rodríguez. O bien el apoyo, en la misma línea, por parte de Juan Carlos Schmid, ya alejado del triunvirato CGT.

Aún en este contexto de rosca y especulación, lo cierto es que la huelga del 30 de abril suma adhesiones en todo el espectro gremial y político. A las convocantes CTA Autónoma, CTA de los Trabajadores, el Frente Sindical por el Modelo Nacional -coalición de gremios que comandan Hugo Moyano (Camioneros), Ricardo Pignanelli (Smata) y Sergio Palazzo (La Bancaria), en las últimas horas se plegaron varias regionales de la CGT enfrentadas a Azopardo, gremios aeronáuticos, ferroviarios, los movimientos sociales conocidos como “cayetanos”, los Metrodelegados, las pymes enroladas en Cgera y Apyme y partidos de izquierda, como PTS, Izquierda Socialista y Partido Obrero.

Aunque la CGT todavía no puso una fecha, lo cierto es que en las últimas horas los mercados parecen haber decidido la suerte de Macri.

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