Pablo Díaz Mayorga* | El sábado 27 de abril, se realizó la celebración de la beatificación de monseñor Enrique Angelelli, obispo que enfrentó públicamente a la dictadura, asesinado el 4 de agosto de 1976 en un falso accidente vial; a los padres Murias y Longueville y al laico Pedernera, también asesinados poco antes ese mismo año.

El multitudinario acto de beatificación que fue presidido por el enviado papal, Angelo Becciu, y contó con la participación de 30 mil personas, fue la culminación de una semana plagada de actividades donde la figura de “los mártires riojanos” tuvo una presencia diaria con acciones culturales, charlas, talleres y tertulias de diferentes tradiciones partidarias pero que apuntaban a recuperar la obra política y social de los religiosos.

En la ceremonia de beatificación, el enviado del Papa Francisco a La Rioja, afirmó que “fueron asesinados en 1976, durante la dictadura militar, marcado por un clima político y social incandescente, que también tenía claros rasgos de persecución religiosa. Fueron asesinados debido a su diligente actividad de promoción de la justicia cristiana”.

Para Becciu, prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, “Se ofrecieron a Dios y al prójimo en un heroico testimonio cristiano, que tuvo su culmen en el martirio”, y agregó:  “desarrollaban una acción abierta a los nuevos desafíos pastorales; atenta a la promoción de los estratos más débiles, a la defensa de su dignidad y a la formación de las conciencias, en el marco de la Doctrina Social de la Iglesia, para intentar ofrecer soluciones a los múltiples problemas sociales”.

Además, el acto religioso contó con la participación de gobernadores y mandatarios nacionales, estuvieron Juan Manuel Urtubey de Salta,  Juan Schiaretti de Cordoba  y Lucía Corpacci de Catamarca. También participó la vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti, quien vivió otra protesta contra el gobierno de Cambiemos, ya que en pleno acto un grupo de sacerdotes desplegó entre el público una pancarta en la que se leyó: Michetti: el gobierno nacional insulta la memoria de nuestros mártires”.

Fue el padre  Francisco “Paco” Olivera, del grupo de Curas en Opción Por los Pobres, quien se acercó a Michetti y le dijo lo mal que está la Argentina y la cantidad de pobres que existen en el país gracias a las políticas de la alianza Cambiemos.

También le entregó una cinta de luto con una estampita, reclamándole: «A Angelelli lo mataron por ponerse en contra de políticas similares a las de su gobierno. Usted no debería estar acá».

Finalizada la ceremonia religiosa, las miles de personas que participaron se levantaron a viva voz para aplaudir un reconocimiento que tuvo que esperar cuarenta y dos años para convertirlos en los primeros mártires de la Iglesia Católica argentina y en las primeras víctimas de la dictadura cívico-militar a un paso de la santidad.

(*) Desde la Rioja

 

 

 

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