Redacción Canal Abierto | “El macrismo es una consecuencia de lo que llamamos ‘democracia de la desigualdad’, no una causa. Si la Argentina se parece cada vez más a un país latinoamericano clásico, ¿por qué no se va a parecer su clase política?”. La pregunta que lanza Pablo Touzon, coautor junto a Martín Rodríguez de La grieta desnuda. El macrismo y su época, es la clave para ir desarmando este fenómeno que le dio nombre, de la mano de Jorge Lanata, a la forma de hacer política en la última década.

La “grieta” es, para los autores, “un modelo político de minorías intensas” que permite llegar al poder, permanecer en él, pero no operar allí grandes transformaciones.

“El modelo hegemonista de Néstor Kirchner entra en eclosión en 2008 que es cuando nosotros creemos que nace la grieta en su forma actual, en el conflicto con el campo. Allí nace el antikirchnerismo de masas, las grandes plazas y cacerolazos contra el gobierno –describe Touzon-. El corolario del conflicto son las elecciones 2009, es la primera vez que el kirchnerismo es derrotado. Ahí pensamos nosotros que empieza un poco el triunfo del PRO, la idea de que es posible ganar tirando el off side, con la contra de esto sin necesidad de articular demasiado una propuesta alternativa”.

Desde allí, la ruptura social entre pros y antis se volvió más beneficiosa para el macrismo que para el kirchnerismo, que ganó una sola elección. «En el medio, esta mecánica de la grieta le permitió a un partido metropolitano y sociológicamente mucho más sesgado que el peronismo, que es el PRO, pasar de su propia minoría intensa a la mayoría que le alcanzó para gobernar”, agrega el politólogo en diálogo con Canal Abierto.

Para él no se trata de una formulación exclusiva de Argentina o Latinoamérica. Desde los 90, cuando entraron en crisis los modelos occidentales, comenzó también el declive paulatino de las clases medias trabajadoras del mundo, base social y política del Estado de Bienestar. “Hay un proceso de fragmentación social que tiene una traducción en lo político y que el fenómeno tecnológico amplifica en las redes sociales –detalla Touzon-. Las tasas de popularidad de Macron o Bolsonaro están en torno al 30%. Ninguno gobierna con grandes mayorías. Eso tiene un problema: ¿qué transforman? ¿O es el mercado el que transforma?”.

En esta dicotomía, el sábado 18 de mayo vio la luz la fórmula Alberto Fernández – Cristina Fernández que para Touzon constituye una “jugada que cambia todo el tablero en la Argentina”. “Cristina ve el agotamiento del modelo de la grieta, el mismo que el Gobierno se niega a reconocer porque vive de eso. Hiperexplota eso porque sin eso ¿qué hay? Es un gobierno que ha fracasado en todos los puntos de la agenda”, afirma.

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