Redacción Canal Abierto | “Argentina es el mejor país del mundo” es el latiguillo tragicómico predilecto de uno de los colegas que escribe política en Canal Abierto. Los sorpresivos anuncios de los últimos días -y los que se esperan en las siguientes horas- no hacen más que reforzar la premisa.

Es que, no habiéndose cumplido un mes del sacudón que significó el anuncio de la fórmula Fernández-Fernández, el oficialismo contraatacó con una jugada disruptiva que dejó pasmados a propios y ajenos.

El anuncio de la fórmula oficialista Mauricio Macri–Miguel Ángel Pichetto para las presidenciales de este año tuvo la esperable reacción de varios dirigentes del PJ, quienes tildaron de “traidor” a este último. «Uno no termina nunca de conocer a las personas», señaló esta mañana la senadora por Río Negro, Silvina García Larraburu.

El propio presidente del Partido Justicialista, José Luis Gioja, salió rápidamente a pegarle: «Nunca jugó para el peronismo en el último tiempo». Lo hizo tras la reunión que mantuvo ayer con Sergio Massa, uno de los jugadores que desde hace semanas viene siendo nombrado como posible candidato en uno y otro espacio.

A esta altura, Lo cierto es que ya nadie duda de que el encuentro en la sede peronista -en paralelo al anuncio de la nueva incorporación macrista- no fue sino la antesala del acuerdo electoral entre Alberto Fernández y  el líder del Frente Renovador que se anunciaría en las próximas horas.

Mientras tanto, disciplinados y resignados a ocupar un rol de acompañante, los principales dirigentes de la UCR hacen lo posible por mostrar señales de iniciativa y participación en la toma de decisiones. Aquellos que se sienten cercanos a Casa Rosada –entre otros, los gobernadores de Mendoza, Corrientes y Jujuy- pusieron todo su esfuerzo por atribuir el anuncio a sus exigencias de ampliación de la coalición gobernante. “Esa fue una de las demandas de la convención de la UCR, en Parque Norte”, aseguró el mandatario mendocino Alfredo Cornejo, dándole la bienvenida a Pichetto.

Pese al intento de disimulo, la primera respuesta de los socios minoritarios de Cambiemos fue de sorpresa. Como vino sucediendo en los últimos años, al radicalismo ahora sólo les resta esperar apetecibles lugares en las listas y -en caso de ganar las elecciones- pugnar por la presidencia de la Cámara de Diputados y algún ministerio.

En una suerte de espejo a la incorporación de Massa al espacio peronista, se espera para las próximas horas el anuncio del arribo de Martín Lousteau a la lista de senadores porteños por Cambiemos. Si bien el hoy radical y ex ministro de Economía de Cristina Fernández de Kirchner también sonó como potencial candidato en casi todos los espacios, se decantaría por acompañar a Horacio Rodríguez Larreta, con quien compitió en un ballotage cabeza a cabeza por la Ciudad de Buenos Aires en 2015.

Distinta es la situación que atraviesa Alternativa Federal, sello partidario que no podrá utilizar por estar en manos de Sergio Massa. Su principal referente, Roberto Lavagna, insistió en su candidatura y se mostró con el gobernador socialista Miguel Lifschitz y Margarita Stolbizer (hasta hace dos años, socia política del oriundo de Tigre). “Por el camino de la coherencia y el consenso”, tuiteó ayer por la noche en un claro reproche a los peronistas –entre ellos Pichetto, quien sonaba como su posible vice- que agitaron su candidatura pero hoy se reparten entre listas a ambos lados de la grieta. En un desesperado intento por ensanchar su base de representación, el ex ministro de Economía de Néstor Kirchner aceptó compartir la fórmula con Juan Manuel Urtubey, quien hasta hace pocos días picaba en punta para ocupar el segundo lugar de Macri.

Por último, el juego de alianzas y acuerdos también tuvo correlato a la izquierda del mapa político: el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) y el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) sellaron este martes la unidad luego de intensas reuniones y tironeos por los lugares en las listas.

El escenario electoral va tomando forma en medio de anuncios sorpresa, giros inesperados y traiciones, con peronistas en casi todos los espacios, radicales que van divididos y opositores que se convierten (una vez más) al oficialismo. En este contexto transcurre este 12 de junio, fecha límite para el cierre de alianzas. No obstante, una advertencia para el público extraterrestre: faltan diez días para el cierre de las inscripciones de precandidatos y todo puede pasar.

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