Por Marina Caivano | Luego de pasar un mes desempleada, la abogada Paula Ferioli fue reincorporada ayer al Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), de dónde había sido despedida a su regreso de hacer uso de la Licencia por Violencia de Género. Recién ahora, Paula puede trabajar en la otra sede del organismo, pase que venía solicitando desde hace tiempo debido a la medida perimetral que se estableció para su protección.

Según su abogado, Ernesto Zas de Abogados en Cooperativa, “la reincorporación no hubiera sido posible sin la rápida reacción de las compañeras organizadas en el lugar de trabajo, así como de las organizaciones feministas, sindicales, políticas y la asistencia jurídica”.

En el caso de Paula, se cruzaron la violencia económica de la precarización laboral de ser contratada, la violencia de los despidos que sigue efectuando esta gestión y la violencia institucional de género ejercida por autoridades y burócratas sindicales que revictimizaron a la mujer. Echaban del Instituto a la primera mujer que había hecho uso de la flamante licencia por violencia de género, y UPCN, el sindicato al que estaba afiliada, le daba la espalda. La misoginia y la violencia económica indignaban.

El lunes 1 de julio, Ferioli no pudo entrar al organismo y así se desvanecía la posibilidad de alcanzar una audiencia con el presidente para que revirtiera su situación. El momento desesperante del despido generaba dudas con respecto a la estrategia a seguir para lograr la reincorporación o, al menos, alguna instancia de diálogo. ¿Ser prudente y esperar en silencio a ser llamada a la audiencia por el presidente? ¿O abrir el conflicto, empezar a dar difusión y pedir ayuda al resto de la sociedad?

Desde hace dos años se viene conformando un espacio de mujeres diverso y colectivo en INAES del que Paula ya formaba parte y este sirvió para armar una pequeña pero sólida red de contención y acción. Poco a poco, se fueron tejiendo más redes amigas, feministas, solidarias de difusión en medios de comunicación de variado alcance.

Es importante resaltar el posicionamiento subjetivo que adoptó Paula, que venía de la dura situación llamada “ruta crítica” de afrontar violencia de género, pero no se quedó sumisa a esperar la “piedad” de la patronal, sino que alzó la voz e interpeló a la sociedad por todos los caminos que pudo.

Inició un plan de lucha interdisciplinario y horizontal. Buscó ayuda legal y la encontró con el abogado Ernesto Zas, quien elaboró el plan de abordaje judicial. Luego fue al INADI donde efectuó la denuncia pertinente, fue a UPCN Central a reclamar ser defendida por su sindicato y recibió el asesoramiento y atención del equipo del INAM que se comprometió a intervenir reclamando su reincorporación al INAES.

Mientras, en su ex área de trabajo, su jefa había reunido a sus compañeras y compañeros para justificar el despido de Paula y excluir más a la despedida. Pero no tuvo éxito porque el 17 de julio, en la Plaza frente al INAES de Avenida Belgrano al 100, se hizo una movida asamblearia donde mujeres trabajadoras de distintos organismos y corrientes sindicales y políticas acudieron a aportar ideas por la reincorporación de Paula.

A partir de las 12 del mediodía empezó la reunión, que no fue sólo de mujeres, sino que contó con la presencia de muchos compañeros varones del organismo que participaron de la medida junto a sus compañeras.

“Que no se respete esta licencia es un antecedente para todas. Eso explica por qué estamos todas acá luchando para que se respete. Así que simplemente saludo la unidad de las trabajadoras, la experiencia y la sabiduría de saber que en conjunto empujamos demandas de atropellos para que tengan que dar marcha atrás”, manifestó Clarisa Gambera, secretaria de Género de CTA Capital.

“Necesitamos los protocolos en nuestros convenios colectivos de trabajo para que la patronal se haga cargo de la violencia de género institucional laboral, no sólo física sino también psicológica. Nosotras tenemos hoy en Paula la necesidad de visibilizar que la burocracia sindical también es violencia. La burocracia que a veces se disfraza de progresismo también violencia. Este feminismo de clase transversal y combativo viene a desenmascarar en los debates que ejerzamos, en los espacios en que estemos, que no va más el chamuyo, queremos lo genuino,  volvemos a nuestras fuentes, la unidad es esto. Sólo el pueblo organizado salvará al pueblo, y sólo las mujeres organizadas salvaremos a Paula y con Paula, a todas las mujeres estatales”, expresó Carina Maloberti, secretaria gremial de la Junta Interna ATE Senasa.

Agustina Paniza, trabajadora de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad del Área de Niñez, Adolescencia y Género de ATE Capital, dijo: “Es tremendo lo que pasa. Pero también me satisface mucho que hoy todos y todas de distintas listas y distintos espacios podamos estar acá”.

También estuvieron Lía Pesaresi, trabajadora de Indec y Lorena Itaben de Hacienda, María Lucero del Ministerio de Desarrollo y otras compañeras más.

El 29 de julio, Paula fue convocada a firmar su reincorporación. No se retractó de ninguna de sus denuncias contra los y las ejecutoras de la violencia institucional que sufrió y pidió urgente la implementación del Protocolo en el organismo.

La tarea de construir lugares de trabajo libres de toda violencia sigue pendiente, y para ello es fundamental la implementación inmediata de la Ley Micaela, pero hoy podemos festejar.

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