Redacción Canal Abierto | El historiador, escritor, docente universitario e investigador del CONICET Leandro Morgenfeld fue uno de los gestores de la declaración virtual que desde anoche cundió como reguero de pólvora por las redes sociales.

No al terrorismo financiero. Que Macri respete la democracia y la decisión de las urnas es el título de esta suerte de solicitada que ya lleva más de 30.000 adhesiones y funciona como resumen de un repudio contundente a la conferencia de prensa que Mauricio Macri dio ayer por la tarde.

“’Lo de hoy muestra lo que puede pasar’ se lee como una extorsión de cara a las próximas elecciones. Como si el alza del dólar nos estuviese forzando a optar entre Macri y el caos económico. ‘No es lo que quiere el mundo’ deja ver que su gestión no respeta la voluntad popular y responde en cambio a los deseos y expectativas de los especuladores financieros y el FMI. Nos preocupan este tipo de manifestaciones, que implican en los hechos un ataque a la democracia y al derecho soberano de los pueblos a elegir sus representantes y el rumbo de las políticas públicas”, reza el texto. Y le exige responsabilidad al Gobierno ante la crisis.

En diálogo con Canal Abierto, Morgenfeld evaluó las implicancias de estas declaraciones, pero también de que en octubre se convalide la elección de las PASO en favor de un cambio de gobierno que lleve a la presidencia a Alberto Fernández.

En redes, lo primero que señalabas es que la contundencia del resultado de esta elección puede también generar un efecto a nivel regional, ¿qué es lo que está viendo?

-Lo primero es que, efectivamente, cuando Macri ganó provocó una especie de vuelco en una región donde había una situación estable entre distintos bloques: los gobiernos del el eje bolivariano, más confrontativos con Estados Unidos; el eje de los países del Mercosur, gobiernos progresistas, reformistas; y los gobiernos de derecha mucho más alineados con Washington y la política librecambista. Noviembre de 2015 modificó en parte esa correlación de fuerzas. 

Unos días después, y Macri intervino fuertemente en ese proceso, la oposición al gobierno chavista tuvo un triunfo importante y pasó a controlar la Asamblea Legislativa. En febrero de 2016, Evo Morales perdió la propuesta de enmienda constitucional para habilitar una nueva reelección, Correa decidió que no iba a ser el candidato para un nuevo mandato y eligió a su delfín Lenin Moreno que después se separó de él; en Brasil se produce el golpe parlamentario, y el rechazo al referéndum por los acuerdos de paz en Colombia. Claramente, hay un corrimiento hacia la derecha que implicó el debilitamiento si no la destrucción de organismos regionales muy importantes como la Unasur, de la cual se retiraron en los últimos meses una serie de países incluida la Argentina, la paralización de otras como la Celac, y claramente una orientación de una política exterior absolutamente subordinada a los intereses de Washington.

Esta situación, que muchos planteaban como un cambio de ciclo consolidado, una restauración conservadora inexorable y que sólo faltaba que cayeran un par de países, es una versión parcial o sesgada de la realidad porque hay una serie de procesos, incluso electorales, que muestran que hay tendencias no definidas. Estos gobiernos neoliberales no lograron establecer una hegemonía robusta porque muchos de esos países tienen crisis políticas muy graves, como Perú o Brasil.

¿Y cómo influirían en la región las elecciones en la Argentina?

Muchos ubican a la Argentina como un país que puede volver a torcer la balanza de la correlación de fuerzas en la región hacia un lado o hacia el otro. Y por eso el año pasado, a pesar del fracaso absoluto del plan económico de Macri salieron con un rescate histórico de 57.000 millones de dólares, y a pesar de que incumplió todo lo que firmó con el FMI a los tres meses volvieron a firmar otro acuerdo. Por eso Trump y todos sus funcionarios han hecho muestras de apoyo infinitas al gobierno de Macri, lo mismo que Bolsonaro. A pesar de todo eso, se da el resultado contundente que vimos en las elecciones que genera un cimbronazo regional muy fuerte que creo que va a impactar en las próximas elecciones de Bolivia y de Uruguay, que son en octubre.

Un triunfo del peronismo y sectores de izquierda, de todo el bloque que se armó en torno al Frente de Todos, más un resultado positivo en esos países, más lo que pasa en México, inclinaría el mapa político regional en otra dirección.

Haciendo futurología y en el terreno de las hipótesis, si se concreta esta tendencia y Alberto Fernández fuera el próximo presidente, ¿qué se puede imaginar de la relación con estos dos potencias, Estados Unidos y Brasil?

-Macri ayer dijo: «el mundo no acepta esto». Parece que no tuviéramos soberanía política porque lo que él llama «el mundo», que es una visión falaz y sesgada, no acepta que vuelva el populismo.

Sin embargo, en la elección de 2016 en Estados Unidos, Macri apostaba abiertamente por Hillary Clinton. Lo dijo él públicamente, Susana Malcorra que era la canciller, y Martín Lousteau que era embajador en Washington. Ganó Trump y, como pasó en buena parte del mundo, tuvieron que recalcular, reorganizar su política exterior y entablar una relación con Trump. Un gobierno del Frente del Todos lo que va a plantear es una relación institucional con Brasil, que es nuestro principal socio comercial, con Estados Unidos, que sigue siendo la primera potencia hegemónica a nivel global, pero una política exterior que tenga relaciones normales con estos países no implica afinidad ideológica y no implica subordinarla a lo que se decida fuera de la Argentina.

Se necesita una política exterior multilateral, es decir llevarse con todos los actores a nivel global, y lo más importante –de lo que este gobierno carece absolutamente- una política latinoamericana, que primero mire a la región y con los países de la región -que tienen similares niveles de desarrollo, intereses comunes, etc.- reconstruir los organismos regionales y pensar en el Mercosur como una plataforma para ampliar la cooperación económica y para pensar estrategias de inserción internacional más autónomas y con una negociación con las principales potencias con menores asimetrías. Hay que recuperar eso.

¿En qué lugar crees que la historia va a ubicar al gobierno de Mauricio Macri?

En el peor gobierno que tuvimos desde la vuelta de la democracia. Nunca tuvimos estos niveles de desastre económico en todos los indicadores, de desastre social, de endeudamiento externo. Deja una Argentina quebrada desde el punto de vista económico, con una bomba de tiempo desde el punto de vista social y con una situación financiera absolutamente preocupante. Y lo que se suma a esto es lo que pasó ayer.

¿Cómo se decidió impulsar la solicitada?

-Terminó de hablar Macri y para muchos de nosotros fue como recordar la cadena de (el expresidente Fernando) De la Rúa del 19 de diciembre de 2001 a la noche, la del estado de sitio: una ceguera política muy preocupante. Y sinceró que la corrida cambiaria de ayer no fue algo que no pudieron controlar, como yo mismo creía, sino algo que impulsaron para generar pánico en la población. Macri diciendo: «esto no es lo que quiere el mundo y lo que pasó es lo que va a pasar si vuelve el populismo» fue una clara extorsión, una amenaza, un no reconocimiento de las urnas y a muchos nos generó el temor de que tengan como estrategia incendiar todo.  Entonces nos juntamos una serie de activistas, de intelectuales, académicos, actores, referentes de la cultura, y sacamos una declaración que básicamente pide que termine esta especie de golpe financiero que produjo ya una violenta depreciación del peso. Recoge una sensación general de sectores muy diversos en cuanto a sus procedencias sociales, políticas e ideológicas, porque allí hay firmas de gente que ha expresado distintas posiciones en las elecciones del domingo. No es una declaración partidaria, sino de todos los que planteamos que cuando se pone este eufemismo de «los mercados» contra el voto popular, es un principio democrático básico pedir que se respete el derecho soberano de los pueblos a elegir a sus representantes.

Lo que ayer dijo Macri es «ustedes no  pueden haber votado lo que votaron el domingo» y esto en una democracia, en un sistema republicano, es inaceptable. La declaración intenta poner un coto a esta salida un poco desquiciada que está planteando el Gobierno después de una derrota electoral que no se esperaban.

 

Declaración completa (click acá para adherir)

 

Foto de portada: NA

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