Redacción Canal Abierto | La Junta Interna de ATE Cultura realizó la charla “Arte en las cárceles: más de 15 años defendiendo la educación en contextos de encierro”. De ella participaron el fundador y los profesores que participan de este programa nacional, y sus estudiantes, funcionarios y familiares.

Desde 2004 –y de manera ininterrumpida-, artistas y docentes de distintas disciplinas dictan los talleres en el marco de un convenio entre el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y la Secretaría de Cultura de la Nación, en penales dependientes del Servicio Penitenciario Federal.

El moderador del panel fue Manuel Cullen, delegado de la junta interna de ATE Cultura, que cuestionó duramente la gestión de Pablo Avelluto: “Hace unos días el secretario se jactaba de haber despedido 1600 personas, cualquier otro funcionario le gustaría presumir de su gestión en favor de la cultura, pero a este secretario se enorgullece de haber despedido gente”.

“Cerraron muchísimos programas, otros fueron desfinanciados o, como este que hoy estamos defendiendo y celebrando, fueron olvidados, y si no fuera por los trabajadores y los talleristas que van todas las semanas a las cárceles no podríamos estar celebrando los 15 años porque habría desaparecido”, concluyó Cullen en la apertura.

El Programa se sostiene en la Unidad 31 Ezeiza de Mujeres, el Complejo 4 Ezeiza de Mujeres, Complejo Penitenciario I de Varones de Ezeiza, Unidad 19 Hombres de Ezeiza, Unidad Penitenciaria VII Chaco, y Complejo Penitenciario de Varones II Marcos Paz, con talleres de guitarra, canto, coro, poesía, percusión, danza, y cafe literario. Además, desde 2018 fueron incorporados cuatro talleres en convenio con la Universidad de San Martín en las Unidades 46, 47 y 48 del Servicio Penitenciario Bonaerense.

El primero en tomar el micrófono fue Rolando Goldman, fundador del Programa Arte en Cárceles, que inició recordando a Leopoldo González, dirigente fallecido de la Asociación Trabajadores del Estado, que le dio nombre el Centro Cultural en el que se realizó la actividad: “Tuve la suerte de conocerlo, un dirigente sindical de primera y un gran tipo, yo era funcionario de la secretaria de Cultura, en 2004, estuvimos compartiendo estrategias para mejorar las situaciones de los trabajadores, además de haber aprendido mucho de él hemos coincidido en muchísimas situaciones, y por eso me da mucha emoción estar en este lugar”.

Luego Goldman rememoró los orígenes del programa asegurando estar “convencido que se pudieron desarrollar por el contexto en el que estábamos hace 17 años, hay un momento en la historia de nuestro pueblo, diciembre de 2001, que constituye una bisagra que condicionó a las clases dominantes y las hizo retroceder, luego de a poco fueron tomando fuerza y llegamos a la situación en la que estamos hoy, pero aquel auge de luchas marcaba un piso y en el área de cultura ese piso representaba generar acciones o programas de marcado contenido social”, destacó.

“La experiencia que generó el Programa debería ser sostenida, y además aprovechada para sembrar otros espacios de estas características a lo largo del país”, alentó Goldman.

El evento se desarrolló en el Centro Cultural Leopoldo González, de la Asociación Trabajadores del Estado, en el barrio porteño de San Telmo. Estuvo presente y participó de los comentarios finales Ariel Cejas Meliare, adjunto Interino en la Procuración Penitenciaria.

Por su parte, Rodolfo Rodríguez, sociólogo y docente, egresado del Centro Universitario Devoto, aseguro que “todos los programas en cárceles solo tienen vida y pueden seguir adelante por obra, gracia, sacrificio y lucha de las personas que lo integran”. Además destacó el ejemplo del Programa UBA XXII, “que ya tiene 34 años, yo estuve pateando las aulas y los pasillos durante 22 años, y el Servicio Penitenciario Federal avanzó sobre ese programa y todas las instancias de resistencia en las cuales nosotros tuvimos que poner el cuerpo para que el programa siguiera adelante, hemos hecho huelga de hambre, hemos tomado rehenes, hemos sufrido traslados, torturas, nuestras familias sufrieron las consecuencias”, contó Rodríguez.

“Las clases eran semanales y ahora son quincenales, el transporte para los docentes que antes estaba y ahora no, las horas de trabajo que les descuentan a las chicas si quieren ir al taller o a la universidad”, amplió.

Por último, el docente valoró: “Se de la voluntad política de los compañeros de la Asociación Trabajadores del Estado, que están firmes respaldando a los docentes que están en esta situación conflictiva. No hay manera que nos mantengamos vivos en aquello que queramos hacer sin la unidad en la lucha. Es brindar un espacio de libertad a personas que gracias a ese espacio podrían repensarse como individuos y, en una de esas, cambiar su vida”.

Cullen, Rodríguez, Goldman y Zetner, en el CC Leopoldo González

Luego habló Carlos Casal, un ex-alumno de los talleres: “El sistema penitenciario lo que hace es partirte al medio como sujeto y de a poquito los profes de los talleres lo que hacían era invitarnos a empezar a ser alguien, a dejar de ser un número de legajo y empezar a ser un poquito una persona. Cuando entramos a la cárcel no sabemos ni qué somos, y la posibilidad que ustedes dan con la cultura es la de abrirnos la mente para darnos cuenta que también somos sujetos de derecho”.

Finalmente, Javier Zetner, profesor de coro del Programa, enfatizó: “Estamos generando ese espacio de libertad, aprendiendo de las personas que están privadas de la libertad. Esas personas se redescubren, se dan cuenta que pueden cantar, enseñar canciones y generar una cultura que es propia. Hace falta juntar las fuerzas para sostener este programa y desarrollarlo”.

Los y las internas complementan este aprendizaje participando y asistiendo a conciertos de orquestas, ballet y cuerpos de baile de la Secretaría de Cultura. También actúan como teloneros en shows de artistas nacionales consagrados. Hasta el momento se concretaron más de 150 eventos para los internos, y en la mayoría de ellos también participaron sus familiares.

El encuentro finalizó con la lectura de un documento en el que se plantea un reclamo de diez puntos para garantizar la continuidad y el desarrollo del programa:

1-Cese de recortes de presupuesto.

2-Adecuada provisión de insumos.

3-Nombramientos de más profesores, atento al crecimiento de la población carcelaria.

4-Seguimientos de autoridades del ministerio para que el SPF cumpla y respete los objetivos

5-Creación de una mesa de dialogo con autoridades ministeriales, del SPF y trabajadores para consensuar una dinámica de funcionamiento intramuros.

6-Que el ministerio de Justicia garantice la frecuencia original de todos los talleres.

7-Nombramiento urgente por parte de la Secretaria de Cultura de un profesor de coro para el CRD de la Unidad 4 de Mujeres de Ezeiza, actualmente en riesgo de discontinuarse.

8-Programación y coordinación de las actividades anuales.

9-Protocolos de seguridad para los profesores.

10-Difusión del programa Arte en las Cárceles. En los medios institucionales y públicos

 

Foto: Zetner en el taller de coro. Clarín, 2015

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