Por Melissa Zenobi | La previa del desentierro del diablo, en toda la provincia de Jujuy, tiene dos hechos que son fundamentales: el jueves de compadres y el de comadres. Faltando poco para el tan esperando carnaval –y recordando que lo que pasa en carnaval, queda y termina en carnaval– compadres y comadres se reúnen para reafirmar las promesas de cuidado de los ahijados y celebrar su amistad.

Es en este escenario de talco y papel picado, tan especial y único en nuestro país, se sitúa la obra “Jueves de Comadres”, escrita por Jorge Accame, y dirigida por Franco Midú. Liliana Bartolini, Marcela Buonanduci y Lucila Garay, encarnan a tres amigas de la vida, que se juntan a coplear y a beber chicha y vino, a la espera del comienzo del carnaval.

“Es hermoso poder mostrar, a través de una obra, nuestra historia, nuestros rituales. Tratamos de recrear lo que ocurre en un jueves de comadres, cada febrero en Jujuy. El  proceso de construcción de la dramaturgia se dio muy naturalmente: se arma la chicha, el baile, el vino, el juego, la alegría”, contó a Canal Abierto su director, Franco Midú.

Esta obra, que desentierra fantasmas, y crea complicidades, es una muestra viva de lo que nos ocurre a las mujeres cuando nos encontramos: circulan las confesiones, las historias de amor y también las de las violencias que atraviesan nuestros cuerpos y corazones. “Como grupo de teatro tenemos una impronta que nos gusta dejar en claro, porque entendemos que el teatro tiene un gran potencial transformador de la realidad”, explicó al respecto.

“Es muy tranquilizador saber que desde el teatro podamos aportar un granito de arena para que la violencia machista se termine y podamos avanzar como sociedad, que el arte sensibilice y transforme a las personas”, afirmó el director.

A rodar

Por estos días, y muy a fuerza de pulmón, el elenco de Jueves de Comadres estará llevando el carnaval a España: “es la segunda vez que vamos con nuestra obra a Europa. El año pasado hicimos una gira por Barcelona, Madrid y París”, dijo Midú a este medio.

Esto era impensado cuando comenzaron a ensayar en la sala de LAM, en Saladillo –un distrito de 40 mil habitantes, que está en el corazón de la provincia de Buenos Aires-. “Estrenamos en 2017, en Saladillo. Pensábamos hacer unas 8 o 9 funciones, y luego empezamos a rodar, pero la obra nos fue sorprendiendo”. Estuvieron en Capital Federal en reiteradas oportunidades, también en distintos distritos de Buenos Aires y en un festival provincial en Pergamino, junto a 20 elencos.

“Queríamos que nuestro laburo se vea, y empezamos a soñar el hecho de ir más lejos. Notamos que, a cada lugar que vamos, la obra gusta muchísimo. Para nosotros, es una experiencia increíble poder llevar el carnaval a todos lados”, celebró Midú.

Recibí más periodismo de este lado

promoción

Nuestros temas