Por Redacción La tinta | El pasado miércoles, el pleno del Poder Legislativo de la provincia de Córdoba aprobó por unanimidad la Ley Provincial 28.981 de “Desarrollo Integral de la Agricultura Familiar Campesina e Indígena de Córdoba”.

Su objetivo principal es promover el desarrollo rural y fomentar las actividades familiares agropecuarias diversificadas que impulsen modelos productivos sostenibles, para favorecer el arraigo rural, el agregado de valor en origen y la seguridad agroalimentaria.

Desde la esencia de la ley, existen tres puntos a destacar: la creación de un Consejo Asesor para la Agricultura Familiar, compuesto por todos los actores sectoriales; un Registro Provincial de Productores que permitirá fortalecer políticas públicas específicas; y la puesta en funcionamiento de un Banco de Semillas para la preservación de especies nativas.

El proyecto tuvo la participación de campesinos y productores rurales; integrantes de entidades como el Movimiento Campesino de Córdoba (MCC), la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) y la Federación Agraria Argentina (FAA); técnicos del Senasa y representantes de escuelas agrotécnicas y universidades; y miembros de entidades como la Federación de Cooperativas Federadas (Fecofé), del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre), entre otros.

“Veinte años de lucha encuentran hoy un nuevo logro. La sociedad cordobesa nos reconoce y visibiliza como sujeto político, social y económico. Reconoce nuestra importancia estratégica como productores de alimentos sanos. El recorrido de esta ley fue un proceso participativo, de voluntades que se unieron para reconocer esta demanda histórica del campesinado cordobés”, expresaron desde el MCC.

El abordaje regional permitió tratar las distintas problemáticas, con las especificidades de cada zona productiva de Córdoba, sobre todo aquellas vinculadas con el desarrollo, impulso y sostenimiento de la Agricultura Familiar como ámbito para la generación de arraigo territorial, de fuentes de trabajo y de producción alimentaria y de materia prima

 

“Es un gran paso, pero no es para quedarse quietos”

Mario Bárcenas, integrante del Movimiento Campesino de Córdoba, destacó la aprobación de la ley, pero remarcó los límites de la normativa: “Lo primero que necesitamos es que sea reglamentada y que tenga un buen presupuesto. Que haya dinero para que podemos seguir trabajando en comercializar lo que producimos. A veces tenemos inconvenientes y trabas para trasladar los alimentos sanos que producimos. Esperamos que la ley contemple esto. Es un gran paso, pero no es para quedarse quietos”, sostuvo en diálogo con La tinta.

Además, resaltó el hecho de que la aprobación de la ley se haya dado sobre el final de una gestión. “De diciembre en adelante tendremos que sentarnos con los que asuman para poder negociar. En eso se va a basar la reglamentación”, expuso.

Y concluyó: “Esto puede servir no solo al campesinado, sino a todos los que trabajan en los cinturones verdes, cerca de ciudades y pueblos. Entre todos podemos sacar esto a flote. La agricultura campesina e indígena, de los que trabajamos y defendemos la tierra, permite el arraigo de los compañeros en el campo. Y para los que están afuera, sepan que las puertas del campo están abiertas”.

 

Imagen: La Tinta

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