Por Alicia Rivas | Cerca del mediodía del 27 de septiembre el Juzgado de Instrucción N° 7 de Posadas, a cargo del Carlos Giménez, le notificó a Miryam Bogado y a su defensa el cese de la prisión preventiva que la mantuvo encarcelada desde el 2 de febrero, tres días después de la muerte de su beba de 4 meses.

La medida se produjo tras una semana de intensa visibilización provincial y nacional, denunciando el avance de la política de criminalización de mujeres en situación de vulnerabilidad que sigue profundizando el gobierno del Frente Renovador de la Concordia que conduce el diputado provincial Carlos Rovira.

Desde la Mesa por la Absolución de Miryam -conformada por movimientos sociales, culturales, estudiantiles, centrales sindicales, referentes y militantes feministas y de derechos humanos- entienden que la excarcelación es una respuesta a la magnitud que estaba cobrando la solidaridad y el acompañamiento a la causa.

La difusión de la historia se multiplicó por miles con la intervención de las redes de periodistas con perspectiva de género. Llegó a los principales medios del país y “es sólo el comienzo de una serie de acciones que seguirán impulsándose, cuestionando el accionar del Poder Judicial en la instrucción de esta causa, la falta de perspectiva de derecho indígena y de género, entre otras irregularidades y arbitrariedades”, anticipan desde la Mesa.

Varios amicus curaes –amigos del tribunal- están preparándose, impulsados por organismos como SERPAJ, CTA Autónoma Nacional, Pensamiento Penal, Red de Abogados indigenistas, y también adhesiones de movimientos indigenistas, organismos como el Observatorio Internacional de Prisiones, Amnistía Internacional, INECIP, universidades nacionales, entre otros.

Por el sobreseimiento definitivo

Para la defensa de Miryam, el juez Giménez llamativamente ordenó el cese de la prisión preventiva antes de resolver el segundo pedido de excarcelación que habían presentado. “Creemos que lo hizo ante la dimensión que estaba tomando el caso”, sostuvieron. En ese mismo acto también decidió mantener abierta la instrucción de la causa, dando marcha atrás al cierre de la investigación que notificó formalmente a las partes la misma semana en que se presentó el segundo pedido de excarcelación y un poco antes del habeas corpus que aportó –y fue rechazado- la Comisión Provincial de Prevención de la Tortura.

Roxana Rivas, integrante del equipo jurídico de la CTA Autónoma y Eduardo Paredes, referente del Proyecto Inocencia en Misiones, son los abogados defensores de Miryam y los mismos que intervinieron en otros dos casos de criminalización de mujeres en situación de extrema vulnerabilidad: María Ovando y Victoria Aguirre. En ambos casos lograron las absoluciones.

“Lo que sigue es el pedido de sobreseimiento definitivo”, anticiparon. Según remarcan no existe ningún elemento de prueba que justifique la imputación que recae sobre Miryam por homicidio calificado. “Convirtieron en un hecho criminal una muerte inevitable. En todo caso debieron investigarse las responsabilidades del Sistema Sanitario que le dio el alta a la bebé sabiendo de la situación de extrema fragilidad en la que estaba, además de las condiciones de extrema pobreza en la que vivían sus padres”, sostuvo Roxana Rivas

En tanto, desde la Mesa por la Absolución destacaron que seguirán articulando acciones para interpelar al Estado provincial en todas sus áreas y poderes acerca de las violencias institucionales que profundizan operadores judiciales, sanitarios y de áreas sociales en casos como los de Miryam, criminalizando a victimas y/o sobrevivientes de múltiples formas de violencia.

En la reunión semanal más reciente se acordaron diversas actividades para la visibilización de esta causa, el debate sobre las implicancias que tiene desde la multiculturalidad, el derecho, la salud y el abordaje mediático, que serán impulsadas en las semanas siguientes.

De regreso a casa. El infierno terminó

Miryam Bogado está sentada en el asiento trasero del auto de Roxana Rivas, una de sus abogadas. Van sentadas juntas, de a ratos la agarra de las manos y vuelve a preguntar: “¿vos me vas a llevar hasta mi casa?”. Roxana contesta que sí. Miryam se apoya en su hombro y dice “por fin terminó este infierno”.

En el auto también están integrantes de la Mesa por la Absolución; Martín, un joven estudiante mbya guaraní de la carrera de Trabajo Social; Raquel Osorio, enfermera y docente universitaria; y Alicia Rivas periodista y referente de CTA Autónoma.

Miryam vuelve con ellos donde la esperan su hijo, su mamá, hermanas, tíos, primos y sobrinos. En otra camioneta también van varios integrantes del Ministerio de Derechos Humanos para acompañarla en su regreso y asistir con algunas necesidades básicas.

Abrazos, sonrisas y algunas lágrimas la reciben. Ella está feliz, sonríe y repite constantemente la palabra gracias. Se queda allí, acunada por los suyos. Ya habrá tiempo para seguir explicándole el proceso en el que sigue estando. Pero ahora lo importante son esos brazos y esos rostros familiares que la devuelven a su mundo, a sus cosas, a su hijo, a su vida.

Como ella dice, el infierno del encierro terminó. Ahora resta sacarla del proceso judicial en el que nunca debieron involucrarla. Desde la mesa aclaran que “este infiero va a terminar con el sobreseimiento definitivo. Este es un paso importantísimo pero la causa sigue y todavía hay una gran pelea que dar.

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