Por Federico Chechele | La primera impresión que dejó el Debate que se desarrolló anoche en la ciudad de Santa Fe fue, en términos generales, la pésima oferta electoral. La falta de conocimiento sobre algunos temas, chicanas con poco vuelo y varias mentiras demuestran que la vara presidencial se va achicando.

Si bien es una nueva herramienta de la democracia, con la experiencia que tenemos sobre la crudeza de los debates presidenciales en otros países, el de anoche estuvo lejos de serlo. Si no hay cruces e intercambios directos entre los candidatos pasa a ser más una exposición pública que un confrontamiento de ideas. Y en ese formato, importan más el cómo estuvieron que el qué dijeron.

Ni Mauricio Macri ni Alberto Fernández cometieron errores llamativos pero como tampoco tuvieron una noche destacada, no perdieron ni ganaron, por ende, ganó Alberto que es el que encabeza las encuestas. El presidente tenía la oportunidad de descontar y ni siquiera pateó al arco. Ninguno de los dos sumó: Macri por exceso de coaching y Alberto por exceso de confianza.

A Roberto Lavagna se lo vio excesivamente moderado y nos retrotrajo a aquella imagen de verano con remera, short y ojotas con medias. No definió a su contrincante, no hizo propuestas y se jactó de medidas de hace 15 años que nadie entendió. Incómodo, demostró que prefería estar en otro lugar que buscando votos a su frente electoral.

Nicolás del Caño fue el que más tribuneó, se refugió en la pueblada de Ecuador y en cuestiones de género. Hizo y dijo todo lo que tenía que hacer desde el lugar que representa pero con eso no logrará mover la aguja. Será la peor elección del FIT desde su creación.

Párrafo aparte para Juan José Gómez Centurión y José Luis Espert que abusaron de lo que ellos pregonan desatando una verborragia tan improcedente que espanta. Despotricaron contra el sindicalismo como uno de los males de la democracia, pero, fundamentalmente se ensañaron en respaldar lo que fue la última dictadura cívico-militar y el terrorismo de Estado. Si el debate hubiese sido en Alemania hoy estarían procesados.

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Acostumbrado a revolear palabras sueltas sin contenido tanto durante su gestión como en la actual gira que emprende por distintas ciudades del país, a Macri se le notó demasiado que no sabe qué decir cuando tiene que proponer. Tampoco es que no sabe, sus políticas nunca beneficiaron a los trabajadores y a los sectores más humildes, remarcarlas sería un suicidio. Para destacar, en el tramo de política internacional. Fue el único candidato que no hizo mención a la soberanía de las islas Malvinas, y le asignó valiosos segundos a Venezuela como si fuera una provincia gobernada por la oposición.

Con 20 puntos arriba en las encuestas, más los 17 que le sacó en las elecciones de agosto, Alberto Fernández hizo la fácil y lo hizo bien. Le habló y le respondió todo el tiempo al Presidente sin dar demasiados detalles de lo que haría en su futuro gobierno. Confirmó el Ministerio de la Mujer, reiteró que su prioridad será darle trabajo a la gente y ampliar derechos sociales. Con eso le alcanzó para sortear un escollo importante antes de llegar al 27 de octubre.

Tras casi cuatro años como Presidente, quedó demostrado que Macri mintió en todo lo que dijo durante el debate de 2015 por lo que nadie esperaba un sesgo de sinceridad en la exposición de anoche. En esta oportunidad mintió sobre su actual gestión. Pero fuera de libreto, apresurado y nervioso el jede de Estado saliente le otorgó el triunfo al candidato bonaerense del Frente de Todos cuando bajo la temática Educación dijo: » Me imagino que Kicillof va a hacer una narco-capacitación en las escuelas”. No da ni para chicana, y mucho menos viniendo de un Presidente.

Ese tipo de chascarrillos y otros enunciados terminaron siendo más una prolongación de espacios publicitarios que en un debate. Gómez Centurión y Espert muy atados a su guión pero con exposiciones fuertes, lo más probable es que retengan lo que consiguieron en agosto y no trasladen sus votos a Macri. Lo mismo con Del Caño, se aferró a lo propio para no perder más de lo que cosecharon en las Primarias. Y Lavagna sea quizás, el que más haya perdido.

Lo más notorio fue que todos los candidatos le apuntaron a Alberto Fernández, dejando en claro quién será el ganador en las elecciones del próximo 27 de octubre. Con repetir el mismo esquema en el debate del próximo domingo, le alcanza y sobra para ser el vencedor.

 

*Se volverán a ver las caras el domingo 20 de octubre, una semana antes de los comicios, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, en la Capital Federal.

Foto: Clarín

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