Redacción Canal Abierto | Dos libros que dialogan a través de autora y autor; en un caso, Las aventuras de la China Iron, la construcción literaria busca una historización de la potencia femenina en el borde de lo posible de un siglo XIX argentino signado por la alianza entre patriarcado y propiedad; en el otro, El gaucho indómito, va de la historiografía a la literatura gauchesca como espacio de apropiaciones y disputas diversas. Lugar de enunciación, ambivalencia de los tiempos históricos y recuperación de figuras y relaciones pasadas para la ampliación de nuestro presente.

La China Iron es la “mujer” de Martín Fierro; el gaucho se la ganó jugando al truco. En el libro de José Hernández no tiene nombre y es apenas una sombra. Cabezón Cámara la rescata del anonimato, la deja vivir una vida, la deja seguir a Liz y con ella ir hacia la construcción de una otra patria (o matria). La China Iron o Josefina o Tararira se une a una inglesa que recorre la pampa, el desierto, buscando a su marido, y se abre al mundo.

Gabriela C. C.: “Esa oposición, o ese par que armás, entre vida y narración de la vida para alguien que escribe es súper importante. Es algo sobre lo que te preguntan un montón y vos mismo te preguntás. Cuando estoy escribiendo yo sé que está “bien” –para mí– lo que estoy haciendo cuando lo siento en el cuerpo. Ahí, me parece, que la distancia entre narración y vida se empieza a acotar. Para mí algo está vivo, de lo que estoy escribiendo, cuando empiezo a sentir en el cuerpo una suerte de vibración, como una música”.

C.C.: “Me gustó tratar de pensar, leyendo literatura gauchesca, tratar de imaginarme ese mundo visto desde la perspectiva de una chica, de una mujer. Yo sabía que no había mujeres en la gauchesca, que no tenían voz o que no tenían ninguna importancia. Pero cuando te lo ponés a leer todo junto como que lo sentís en el cuerpo, decís «ché, acá no hay ni una sola mina»”.

C.C.: La gauchesca como género relata la conformación del estado argentino en función de una clase. Me gustó pensar otro mundo, otra posible conformación del Estado argentino, en el que estas dos mujeres podrían ocupar el lugar central que ocupan”.

En El gaucho indómito, Ezequiel Adamovsky –investigador del Conicet, docente, doctorado en Historia por el University College London (UCL)–, construye una investigación que arranca en la época colonial y llega hasta nuestros días, rastreando la historia real del gaucho de carne y hueso, su construcción como emblema patrio, la extensa difusión de su figura en la cultura popular y su utilización a derecha e izquierda del espectro político.

E. Adamovsky: “Los historiadores cada vez tenemos mayor conciencia de la conexión de lo que hacemos con la literatura. El modo en que narramos una historia es lo que otorga determinado sentido a los hechos del pasado o a los documentos que podamos desempolvar”.

“Lo que decía Gabriela, sobre cómo se siente el cuerpo cuando estás narrando algo que tiene una verdad para decir, yo siento una conexión parecida en lo que tiene que ver con el rescate de determinados problemas o determinadas voces de la historia. Uno tiende a pensar que el historiador va y encuentra en el pasado aquello que necesita, pero a veces uno tiene la sensación contraria: que uno está acudiendo a un llamado del pasado, un llamado que está titilando como una verdad o una voz que necesita ser dicha, y ahí aparece esa sensación que describió Gabriela”.

E.A: “En este caso, la voz que me convocaba del pasado era la presencia de lo plebeyo en la literatura argentina, y cómo la literatura gauchesca en el acto de escribir una literatura cuya voz es la de un sujeto plebeyo, un gaucho, produce esta tensión entre la voz del escritor y la del sujeto apropiado. Todas esas historias de gauchos rebeldes, gauchos matreros, gauchos malos terminaron consolidando -a pesar de los escritores mismos- a la figura del gaucho rebelde como un emblema del pueblo, un emblema popular y antioligárquico”.

 Gabriela Cabezón Cámara es autora de las novelas “Las aventuras de la China Iron” (2017) y “La Virgen Cabeza” (2009); de las nouvelles “Romance de la negra rubia” (2014) y “Le viste la cara a Dios” (2011); de las novelas gráficas “Y su despojo fue una muchedumbre” (2015) y “Beya (Le viste la cara a Dios)” (2011) -ilustradas por Iñaki Echeverría- y de los relatos Sacrificios (2015). Estudió Letras en la UBA. En 2013 fue escritora residente en la Universidad de California en Berkeley. Desde entonces, coordina talleres y clínicas de escritura. Trabajó como editora del suplemento Cultura de Clarín, y actualmente ejerce el periodismo de manera independiente, colabora con medios como Crisis, Página/12, Fierro, el blog de Eterna Cadencia y la revista Anfibia.

Ezequiel Adamovsky: es doctor en Historia por el University College London (UCL) y licenciado en Historia por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Es investigador independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y ha sido investigador invitado en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) en Francia. Se desempeña como profesor de la Universidad Nacional de San Martín y de la UBA. Es autor de los libros Euro-Orientalism. Liberal Ideology and the Image of Russia in France (c. 1740-1880) (2006); Historia de la clase media argentina.; Apogeo y decadencia de una ilusión, 1919-2003 (2009); Historia de las clases populares en la Argentina, de 1880 a 2003 (2012); La marchita, el escudo y el bombo(junto con Esteban Buch, 2016), entre otros. Su trabajo fue distinguido en 2009 con el James Alexander Robertson Memorial Prize, en 2013 con el Premio Nacional (primer premio categoría Ensayo Histórico) y en 2016 con el Premio Houssay.

 

Modera: Ariel Pennisi
Producción: Ariel Pennisi, Nahuel Croza, Juan Alaimes
Realización: Pablo Martinez Levy, Ramiro Lorenzo, Juan Alaimes
Producción General y grabado en los estudios de Canal Abierto
en co-producción con Red Editorial (rededitorial.com.ar)

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