Por Sofía Acosta | «Lo que no se nombra no existe», fue la frase que la lingüística le prestó al feminismo durante los tres días del intenso, lluvioso, y entrecortado 34° Encuentro platense.

El territorio del lugar asignado no fue casual: La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, territorio Querandí. Una de las provincias con mayor electorado del país que cuando fue elegida como sede -en Trelew 2018- se imaginó que este Encuentro la encontraría inmersa en un octubre electoral con reelección asegurada para Cambiemos. Por eso había que coparla.

Casualmente o no, ese domingo, en el mismo momento en el que alrededor de medio millón de mujeres y disidencias marchaban por la Avenida 7, seis candidatos presidenciales “debatían” y acaparaban la atención. Entre los seis, no había ninguna mujer, disidencia o diversidad sexual.

 

La previa

Desde los comienzos del armado, durante las asambleas en el Rectorado de la Universidad de La Plata, comenzaron las disputas sobre si el nombre del Encuentro daría cuenta este año, o no, de la multiplicidad de identidades que ya lo integran. ¿Una disputa semántica? No: una disputa política.

«La discusión viene hace tiempo y no se cerró en Trelew. Estaba claro, por todos los conflictos que vino trayendo la organización, que iba a ser un Encuentro donde no iba a resultar fácil que se cambiara el nombre. Por eso sabíamos que se iba a producir una enorme tensión todo el tiempo», señala María Alicia Gutiérrez, de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

La apertura -el acto en el que se le da la bienvenida a las personas que asisten de todo el país y el mundo- fue empañada: un terrible temporal se desató a la madrugada y dejó anegados los alrededores de la ciudad. Se esperaba que ese momento fuese la primera disputa pública por el cambio de nombre pero a  las 7 de la mañana comenzó a circular un comunicado anunciando que el acto se suspendía. Las «plurinacionales» decidieron marchar igual y cientos de personas llegaron hasta las puertas del Estadio Único, donde realizaron un acto e invitaron a que la discusión se trasladase a los talleres.

Hasta el sábado al mediodía las calles de La Plata estaban vacías, la lluvia no cesaba, los pañuelos no se veían y ni rastros de la Peatonal Feminista. Un escenario a medio armar completaba la triste postal.

¿Se suspende?

Temporal mediante, comenzó a circular el rumor de que el Encuentro se suspendía. Las partidarias del cambio de nombre avisaron que darían una conferencia de prensa a las 14 en la sede de la Comisión Provincial por la Memoria. La Comisión Organizadora decidió entonces que también daría notas pero a las 13:30. Todo el mundo quería saber qué pasaba. Nada de suspensión.

Alrededor de las 16, las nubes empezaron a correrse y con el sol asomaron las miles de personas que ya estaban en La Plata para copar las calles. Ni un canto se había oído en la ciudad de Dardo Rocha hasta entonces. Y el Encuentro, finalmente explotó.

El Pañuelazo fue el acto de apertura para ocupar el espacio público y dio lugar a que la inmensa marea continuara copando las calles y se trasladara rápidamente a la Marcha contra los travesticidios y transfemicidios, la segunda en la historia de los encuentros. Diez cuadras de feminismo plurinacional que partieron de 1 y 58 y caminaron por la zona roja de la ciudad frente al Registro de las Personas al grito de “¡Al calabozo no volvemos nunca más!”.

«Es una situación muy larga y que lleva mucho tiempo. Lentamente se va a saldar, como fue la inclusión de las travestis y trans a fines de los 90, y principio de 2000. Fue muy difícil ese debate y finalmente lograron la participación», señala Gutiérrez.

El domingo, el sol brillaba y la calles también. La Feria Feminista se hacía cada vez más extensa. Las diez calles que iban a ser copadas se transformaron en veinte y las plazas, que hasta el día anterior sólo eran barro y agua, se volvieron color y encuentro.

La Asamblea de Abya Yala, en Plaza San Martín, desbordaba al mediodía y el sol calentaba las nucas. «Estoy recuperando esta tierra que fuera de mi bisabuela. Pero también hay que decir que el Gobierno está pidiendo el desalojo en nuestros territorios en Vaca Muerta, por ejemplo. Estoy pidiendo el apoyo de todas ustedes, no solamente para el pueblo mapuche, sino para todos los pueblos originarios que hoy quieren despojar de su territorio, su cultura y sus formas de vida», dijo María Isabel Huala, una de las oradoras, cuyo hijo, el lonko Facundo Jones Huala permanece detenido en Chile tras un polémico juicio.

 

La marcha

Desde las 16, comenzaron las concentraciones en diferentes puntos de la ciudad y las disputas Catedral sí -Catedral no, de las cuales depende el recorrido de la marcha final. Recién el domingo por la mañana se oficializó por dónde transcurriría la movilización que comenzó a las 18.

Cinco horas de caminata, de grito colectivo y esperanzador, invadieron por completo la ciudad de La Plata superando para siempre la inundación y el silencio.

La columna de la Comisión Organizadora marchó hacia el Estadio Único mientras que la Plurinacional llegó hasta Plaza Moreno -donde se encuentra la inmensa Catedral- y la rodeó.

Sólo un pequeño grupo que rápidamente se disipó provocó un incendio en las puertas.

 

El cierre

A las 9 del lunes comenzaría el acto de cierre, pero recién a las 10:30 se abrieron las puertas del Estadio Único. La Comisión Organizadora no dejó que la columna plurinacional ingresase y se acomodara frente al escenario.

Una vez adentro, con el sonido a todo volumen para que no se escuchasen los cánticos, se eligió la sede del próximo año: San Luis, una de las pocas provincias donde aún no se realizó ningún Encuentro.

Después, la sensación de que el acto había acabado dejó un sabor amargo entre las presentes porque el cambio de nombre no se había tratado. En los talleres, el apoyo a la postura plurinacional y diverso había sido tajante y eso debía reflejarse en el cierre, pero no ocurría y el clima se volvía tenso. A las referentes de pueblos originarios y disidencias les habían impedido subir al escenario. Sin embargo, Lolita Chávez Ixcaquic, activista indígena guatemalteca, pudo tomar el micrófono durante la lectura del Taller contra los Travesticidios y allí pidió: “Ya no más racismo contra nosotras”.

Las lecturas de las conclusiones de los talleres no dejaron lugar a dudas: el movimiento feminista se pronunciaba por un cambio de nombre que reflejara la diversidad que ya alberga.

El de 2020, en San Luis, será el 35º Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales, Intersex y No Binaries. Porque como existe, hay que nombrarlo.

 

Foto: Elisa Corzo

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