Redacción Canal Abierto | Hacer llegar la producción de cine a las salas, conseguir las pantallas y promover las películas que se van a estrenar, son parte de las tareas que tienen las empresas de distribución cinematográficas para que el séptimo arte no quede olvidado en un cajón. Sin embargo, el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), mediante Resolución en el Boletín Oficial, modificó sustancialmente a la 981/2013 que aseguraba un apoyo al cine independiente argentino.

En diálogo con Canal Abierto, Manuel García, presidente de la Cámara Argentina de Distribuidores Independientes Cinematográficos (CADICINE), explicó: “La distribución vive históricamente de una parte de lo que se genera con la venta de entradas. Lo que pasa es que, debido a la falta de regulaciones que hay para proteger al cine argentino en pantalla, como la cuota de pantalla que está escrita y existe pero no se cumple, el cine más independiente tiene pocas oportunidades de hacer un ingreso por taquilla, por lo cual el INCAA dispone de un apoyo que se llama premio incentivo y permite que los distribuidores que no tienen los ingresos que permitan su operación puedan estrenar esas películas”.

La modificación de la Resolución 981 quita ese incentivo, por lo que estas empresas quedan sin la fuente de ingresos que garantiza el estreno de entre 80 y 100 películas argentinas por año. Esta resolución entrará en vigencia durante los primeros días de enero. A raíz de esto, desde la CADICINE anunciaron que a partir de ese mes el 80% de producción cinematográfica argentina no se va a poder estrenar en cines.

“Esto impacta de lleno al acceso cultural de la ciudadanía, al cine, a la producción propia. Básicamente sería inviable la operación y todos los que estamos encargados de llevar las películas terminadas a los cines no tendríamos ninguna forma de justificar ese servicio, y muchas producciones del INCAA y a las cuales obliga a estrenarse a través de un distribuidor y con una mínima cantidad de pantallas, quedarían cajoneadas a menos que la próxima gestión de gobierno resuelva esto”, sentenció García.

El reclamo que lleva adelante la CADICINE tiene por objeto generar una mesa de diálogo que permita revisar este cambio en la resolución y que propicie el trabajo de la distribución. “La actividad ha sido históricamente postergada en las mesas de decisión del INCAA. Necesitamos que se puedan generar nuevos apoyos, más inteligentes incluso, o más integrales y consensuados que en la Resolución 981 para que tengan más duración, sean menos frágiles y tengan mejor efecto en el estreno de las películas, más allá, obviamente, de la supervivencia de las empresas que están asociadas a esos estrenos”, agregó el presidente de la Cámara.

La crisis expresada en el cine

Todos los indicadores económicos muestran caídas, y el consumo cultural no queda exento. El cine, el teatro y otras actividades culturales y artísticas fueron dejadas de lado al momento de gastar. “Este último año fue muy difícil para el cine en general, y sobre todo para la producción más diversa. Cuando termine el año seguramente vamos a ver que en cantidad de venta de entradas estamos parejos con respecto a otros años, pero lo que viene sucediendo –y se acentúa este año- es que, aunque haya la misma cantidad de entradas vendidas, van cada vez para menos películas”, explica García.

Este fenómeno de concentración creciente hará que por ejemplo Toy Story, El Rey León, Avengers y El Guasón se lleven un porcentaje altísimo del total de las 40 millones de entradas vendidas este año. El resto –que son otras 500 películas- se reparte lo que queda. “La crisis se expresa en el cine de esa manera. La gente tiene menos dinero y cuando lo gasta lo hace en apuestas seguras y menos en productos de diversidad”, comenta García.

A la caída del consumo se suma la inestabilidad cambiaria. Cuando se digitalizaron las salas se generó un costo nuevo para el distribuidor que tiene que pagar un canon cada vez que programa una película en su copia digital a las salas para aportar a los costos de esa conversión de analógico a digital. Ese costo está dolarizado.

Durante la gestión de gobierno anterior, a través de otras resoluciones, se logró que el INCAA reintegre casi la totalidad de ese costo a las distribuidoras. Sin embargo, los que tienen costos dolarizados permanentes son los encargados del cine extranjero. Los materiales, derechos y licencias con los que trabajan son en dólares o euros y no tienen ningún apoyo.

“Nosotros desde la Cámara también representamos a las empresas que se encargan del cine francés, italiano, español, independiente americano y latinoamericano, y son películas que están en el peor de los mundos porque no tienen ni los grandes presupuestos de las producciones americanas ni los apoyos que -todavía subsisten, mal implementados o no implementados- le da el INCAA al cine argentino. Cada vez que pega un salto el dólar o el euro vemos menos películas europeas o cine de calidad del mundo en las carteleras”, finalizó el presidente de CADICINE.

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