Redacción Canal Abierto | Durante el debate presidencial, la cuestión impositiva no se robó las cámaras, pero sobrevoló el discurso. Y es que la necesidad de reformar urgentemente el sistema tributario se declama por izquierda y por derecha pero la complejidad de llevarla adelante significa, en la práctica, que cada gobierno lo emparche sin rediseñarlo.

A continuación, un punteo de las principales reformas impositivas que propusieron los candidatos.

  • Previsión Social:

El más “revolucionario” en este campo resultó ser José Luis Espert, un liberal ortodoxo que –desde su libro doctrinario- propuso eliminar las contribuciones de Seguridad Social inmediatamente e ir reduciendo paulatinamente los aportes de los empleados.

Para Espert se trata de un imperativo ya que, manifestó, estas contribuciones son más gravosas en la Argentina que en el resto del mundo, lo que desalienta las inversiones. Además, entiende que se necesitan cuatro trabajadores activos para financiar uno pasivo, pero en la actualidad sólo existen dos. La solución que esgrime es pasar de un sistema de reparto (actual) a uno de capitalización, donde cada trabajador se autofinancia su propia jubilación.

  • Coparticipación Federal:

Durante uno de los pasajes más salientes del debate, Espert sugirió eliminar la Coparticipación, ley por la cual el Estado nacional recauda y reparte recursos entre las provincias. Su intención, sostuvo, es darles mayor responsabilidad fiscal a los gobernadores ya que, para el candidato, malgastan e incrementan el gasto público.

“Es importante recordar que las provincias son preexistentes a la Nación (Preámbulo, y artículos 121 y 126 de la Constitución Nacional) es decir que muchos tributos corresponden a su poder originario, siendo inaplicable la propuesta del candidato”, sostiene un informe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO).

En este sentido, el instituto también puso el eje sobre una declaración del presidente y candidato Mauricio Macri durante el debate, quien manifestó haberles otorgado mayor atribución de impuestos a las gobernaciones (del 40% al 50%) “sin considerar que son recursos genuinos de las provincias, confundiendo el rol del Estado nacional de recaudar con el de establecer tributos, al igual que el candidato Espert”.

En la vereda opuesta, tanto Roberto Lavagna como Alberto Fernández propusieron generar políticas tributarias que tengan en cuenta a todas las provincias. En tal sentido, el primero expuso la necesidad de una nueva ley de Coparticipación Federal, pero para que ésta garantice la automaticidad de distribución de los recursos recaudados por la Nación.

  • Reforma laboral:

Nuevamente, fue Espert el más tajante en este sentido, al proponer una mayor flexibilización laboral que tendría su correlato en la desarticulación de los sindicatos. La tan mentada “reforma laboral” que el macrismo no logró imponer.

Sobre ese punto coincidió también Juan José Gómez Centurión, quien propuso crear un millón de empleos jóvenes y pasantías. Esto “en el pasado se utilizó como figura para encubrir trabajo ‘en negro’”, advierte el CESO.

  • Pymes:

Durante el bloque referido a Producción e infraestructura, Macri enunció la necesidad de reducir impuestos a las pymes sin establecer un procedimiento concreto.

Por su parte, Fernández propuso maximizar el trabajo en blanco con las pequeñas y medianas empresas como protagonistas –responsables, en la Argentina, del 87% del trabajo registrado-, apoyándolas a través de la desdolarización de las tarifas.

  • Blanqueo de capitales:

Fueron Fernández y Nicolás del Caño los candidatos que hicieron eje en este punto. El primero cuestionó la sanción de tributos mediante decretos de necesidad y urgencia (DNU) “por resultar inconstitucionales”, como aquel que permitió a los familiares de funcionarios blanquear dinero negro.

Del Caño, por su parte, si bien no realizó propuestas tributarias concretas, su única referencia al respecto fue plantear “la inconstitucionalidad del DNU que permitió a los familiares de funcionarios en ejercicio acceder al blanqueo”, como resalta el CESO.

Macri –el principal aludido por los planteos de los otros candidatos, en tanto el DNU en cuestión ocurrió en su gobierno y fue su familia la directa beneficiada- no hizo defensa alguna respecto de la cantidad de normas tributarias que sancionó mediante decretos y evitó, sobre todo, hablar de la que aprobó el blanqueo.

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